“La parte de pensamiento más conservadora, sin ni siquiera referirme por conservadora a una ideología, solo se plantea que las cosas son así, siempre han sido así y eso las justifica, es más cambiarlas puede ser una agresión a sus costumbres y por ello a sus derechos

OPINIÓN. Charlas con nadie

Por Manuel Camas
. Abogado

28/09/21.
Opinión. El conocido abogado Manuel Camas escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre varios temas, como casi siempre, entre ellos otra vez reflexiona sobre la situación de la justicia en España: “En la renovación de los órganos constitucionales no puede más que reprobarse que decididamente no se asuma la responsabilidad de realizarla,...

...pero en lo que se refiere a la situación de la Justicia en España las culpas están del todo repartidas, todos los Gobiernos tienen su parte, y también la judicatura y la abogacía, y los funcionarios que participan en ella, y los sindicatos, en esta materia no podemos dejar desgraciadamente títere con cabeza”.

Críticas

Por el anterior artículo de Charlas con nadie: ‘Y sin embargo no se mueve’, recibí algunos comentarios, críticas, que merecen alguna reflexión.


Varios de los comentarios se referían a que toqué temas muy diferentes en el mismo artículo, en exceso dispares, se pasaba de las alianzas militares de Estados Unidos en el Pacífico, al futuro de Europa y a la necesidad de cambios en la organización de la justicia en España.

Charlas con nadie no pretende ser más que la propia divagación mental del que lo escribe, un devaneo que creo todos hacemos esas veces en las que, cuando pensamos, inadvertidamente pasamos de un lugar a otro, de una idea a otra, de forma inconexa.

También, he de reconocerlo, alguno de los comentarios daba merecimiento a que pudieran conectarse temas en principio inconexos, buscando sin embargo alguna excusa, en el caso del último artículo la excusa era que hay movimientos profundos e inmensos en nuestra sociedad que a veces no vemos (el centro del Mundo del Siglo XXI se va del Atlántico Norte hacia el Pacífico de forma acelerada) o que otras, aun viéndolos, no hacemos nada (nuestra Justicia obsoleta afecta no sólo a la calidad democrática, sino también a nuestra economía).

Me alegra que los artículos, sea en un sentido u otro, reciban comentarios, en el fondo lo buscan, es lo que nos ocurre cuando nuestros pensamientos e ideas los confrontamos con nuestros amigos y conocidos.

Otra cosa que sucede es que resulta prácticamente imposible escribir sin que no se perciba ideología, aunque sea entre líneas. No renuncio a la mía, pero sí desde siempre renuncié a querer molestar. Por ejemplo, por más que en el artículo anterior no se manifestase de manera alguna que se culpabiliza a un partido u otro de los problemas de la Justicia, los lectores más conservadores, que los hay, piensan que se hacía una crítica a la posición del Partido Popular.

Ciertamente, en la renovación de los órganos constitucionales no puede más que reprobarse que decididamente no se asuma la responsabilidad de realizarla, pero en lo que se refiere a la situación de la Justicia en España las culpas están del todo repartidas, todos los Gobiernos tienen su parte, y también la judicatura y la abogacía, y los funcionarios que participan en ella, y los sindicatos, en esta materia no podemos dejar desgraciadamente títere con cabeza.

En todo caso, que los dos grandes partidos del arco parlamentario no sean capaces de consensuar sobre un pequeño número de personas, válidas por encima de ideologías y críticas, es muy triste.

El problema nació cuando Aznar y Zapatero pactaron un tú pones los tuyos que yo pongo los míos, entonces se deterioró gravemente la imagen y el funcionamiento del órgano de gobierno del Poder Judicial. No parecía empeorable, pero se deteriora aún más cuando se cambia por un tú pones los tuyos, yo pongo los míos, pero bloqueamos el acuerdo (que no el consenso que no lo hay ab initio) si alguno le resulta al otro inaceptable, cuando los motivos de ser inaceptables ya son solamente subjetivos, políticos, de oportunidad o imagen, porque se decidió abandonar todo consenso.

En el guión de ocurrencias a tratar, sobre el que se construyen estas líneas, ahora tocaba hablar de veganos y vegetarianos, porque el otro día en una conversación se me ocurrió justificar la posición de los que lo son, argumentando que tienen razón en el sentido de que nuestra sociedad mantiene hábitos de consumo que provocan cada vez más sufrimiento en los animales. Casi todos los hábitos de consumo del ser humano en el último Siglo, dado el crecimiento de población, generan estrés y sufrimiento en el Planeta, el cambio climático también es una parte de ese sufrimiento que generamos.

La parte de pensamiento más conservadora, sin ni siquiera referirme por conservadora a una ideología, solo se plantea que las cosas son así, siempre han sido así y eso las justifica, es más cambiarlas puede ser una agresión a sus costumbres y por ello a sus derechos. Pero lo cierto es que nunca han sido así, porque nunca antes han existido tantos seres humanos simultáneamente sobre la Tierra como los que ahora existen, sus necesidades no dejan de aumentar y para satisfacerlas cada vez causamos daños mayores. Los que nos indican, simplemente cambiando sus propias conductas, que esos daños existen y que hay que evitarlos, son verdaderos héroes, muchas veces incomprendidos, poco valorados, otras incluso humillados o directamente atacados, y sin embargo están moviendo el mundo sensibilizándolo, gracias.

Para no dejar de cumplir la regla de que en estas líneas se tocan distintos temas y que muchas veces malamente se relacionan unos con otros, esta vez prescindo del esfuerzo de conectarlos si quiera.

Joaquín Estefanía (Cinco Días) Adela Cortina (El País) ya se sabe son articulistas a los que sigo. Merecen la pena sus artículos dominicales de este fin de semana, como siempre.

El primero nos habla de “Diez años de Occupy Wall Street. Aquel movimiento fue un parteaguas en las denuncias contra las desigualdades… Entonces se salía de la Gran Recesión y hoy el mundo lo está haciendo, a velocidad desigual, del Gran Confinamiento. Tanto en un caso como en otro, la ira de una parte de la población tiene una sola causa: una forma de progreso económico que, orientado a la creación de riqueza privada, es indiferente a las ideas de bienestar colectivo, justicia social y protección ambiental. Ese es el principal mensaje que ha quedado de OWS”.

La segunda, trata de la necesidad de hacer política desde el feminismo, para convencer a China de que tiene que condenar el maltrato a la mujer en Afganistán, como única manera de protegerlas.

Uf, mencioné feminismo, otro peligroso tema para una parte importante de nuestra conservadora sociedad.

Todos somos conservadores, es parte de la esencia del ser humano, pero no deberíamos serlo respecto de lo que no es bueno, de lo que hace daño o de lo que fue y ya no es. Hay que abandonar la molicie de no molestarse, en razonar para cambiar.

Por cierto, un último apunte (El País, 24 de septiembre), sobre lo dicho la semana pasada acerca de un mundo cuyo centro se ha movido hacia el Pacífico alejándose de Europa: “Estados Unidos refuerza su alianza con Japón, India y Australia para frenar a China en el Indopacífico. Biden se reúne en la Casa Blanca con los presidentes de esos países en el marco del Quad, un foro que había caído en el olvido”.

Como los europeos no nos movamos… ni se nos va a ver. Para bien y para mal, se va Merkel.

Pueden leerse AQUÍ anteriores artículos de Manuel Camas.