“En el mundo actual los altavoces son muy potentes, por eso el ruido es más fuerte y, a veces, sirve también para esconder las ideas que subyacen

OPINIÓN. Charlas con nadie

Por Manuel Camas
. Abogado

13/10/21.
Opinión. El conocido abogado Manuel Camas escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre libros y noticias: “Suelo clasificar mentalmente las noticias en varios grupos: las trascendentes para el futuro, pensando en hijos y nietos; las importantes, porque nos afectan y afectan a nuestra realidad en el corto y medio plazo; las que son significativas...

...porque influyen en nuestra convivencia y en la toma de decisiones y, sin embargo, no son ni importantes ni trascendentes; y por último otras”.

Ruido

En abril, por la festividad de Sant Jordi, la directora de nuestro despacho, catalana para más señas, nos regaló una rosa a cada uno de nosotros.


Cuando fue a la floristería a comprarlas la miraron como si se tratase de una persona confundida con el día de San Valentín, explicó el porqué de la compra de las rosas, pero la florista no pudo callarse un exabrupto sobre las costumbres catalanas, algo así como de eso no quiero saber nada, aunque gustosamente, eso sí, a la par que mascullaba vendió y cobró las rosas, aclarando que sus murmuraciones, por supuesto, no tenían nada que ver con ninguna animadversión personal hacia la clienta.

El día de Sant Jordi es especial, una festividad amable, alegre y bonita como pocas, una rosa y un libro como regalo a parejas, familiares y amigos.

Semanas antes, hablando de libros o de cualquier otra cosa con mi amiga, le comenté que cada vez más me emociono con películas, libros, canciones o acontecimientos, me emociono por muchas cosas, y por eso busco comedia en lugar de dramas, que bastante ya tenemos con la realidad. La alegría es contagiosa, más que el Covid.

Por amable que sea, la vida está llena de dramas, mi amigo se está muriendo, mis padres se hacen más mayores, necesitan más cariño, atención y cuidados, el trabajo es complicado, las relaciones con los demás también, la sociedad es cada vez menos simple, más compleja, el número de interacciones en las que se basa nuestra convivencia aumenta sin cesar.

El caso es que, por llevarme la contraria, el día de Sant Jordi, junto a la rosa me regaló un libro, <Las cenizas de Ángela> de Frank McCourt, no sin advertirme: con este sí que vas a llorar, yo lo hacía hasta en el metro, cuando lo leía del trabajo a casa o de casa al trabajo.

Lo coloqué en el montoncito de libros pendientes de lectura y fui posponiendo la suya durante meses, pero lo cierto es que en esos meses tampoco anduve muy afortunado en mis elecciones porque entre unos y otros libros se intercalaron <A sangre y fuego> de Manuel Chaves Nogales, nuestra terrible historia de la Guerra Civil, y <Patria> de Fernando Aramburu, nuestra terrible historia del País Vasco bajo los dictados del terrorismo, con ambos sollocé de pena.

He dejado sin terminar <Las cenizas de Ángela>, después de pedirle permiso a mi amiga, la que me lo regaló con una rosa, es demasiado triste, tremenda la historia de infortunio y pobreza relatada desde la mente de un niño, me duele leerlo, además, permítaseme ser un crítico amateur, me pareció una actualización de Dickens a la sociedad de principios del Siglo XX, pero sin su genialidad.

La cita de libros en estos artículos alguien me ha dicho que le parecen demasiadas, pero de este que cito, <Las Cenizas de Ángela>, debo reconocer que no lo he terminado. El que me hace ese comentario es la persona que más lee de las que conozco y me dio un consejo que cambió mi relación con la lectura: no pasa nada por no acabar un libro, se lee por interés, por disfrutar, si un libro no te ofrece ninguna de esas cosas mejor dejarlo y coger otro. Tiene toda la razón, yo he añadido que también pueden dejarse si te hacen sufrir.

En el fondo la pobreza y el infortunio son de los grandes temas de la humanidad (corregí, había escrito del hombre, lo menciono para llamar la atención sobre lo importante que es usar un lenguaje que incluya hombres y mujeres, que no excluya a las mujeres, aunque nos cueste porque difiere de lo que venía siendo lo normal, de nuestras costumbres o la propia estética).

Los grandes temas no son sencillos de distinguir en la prensa diaria, suelo clasificar mentalmente las noticias en varios grupos: las trascendentes para el futuro, pensando en hijos y nietos; las importantes, porque nos afectan y afectan a nuestra realidad en el corto y medio plazo; las que son significativas porque influyen en nuestra convivencia y en la toma de decisiones y, sin embargo, no son ni importantes ni trascendentes; y por último otras.

Puede leerse cualquier periódico calificando las noticias de esa manera y por supuesto es discutible el encaje de cada uno en la clasificación que no deja de estar también cargada de subjetividad.

Para mí son trascendentes normalmente las noticias que tienen que ver con los grandes bloques políticos y económicos, Estados Unidos, China, Europa, las noticias sobre avances científicos aún no aplicados, pero que más tarde o temprano afectarán a nuestra forma de vivir.

En estos días sin ir más lejos pueden leerse titulares sobre las dificultades de Biden en EE UU para sacar adelante sus inversiones o los problemas de China con Taiwán o la tensión que empieza a ser visible en el Pacífico.

El Brexit por su parte es importante, no trascendente, afecta a los británicos, desgraciadamente de forma negativa, pero también al resto de Europa y en buena medida a España por sus intensas relaciones comerciales con el Reino Unido. Que Boris Johnson pase sus vacaciones en Benahavís es significativo.

Que España juegue la final de la Liga de las Naciones entra en el cuarto nivel que también me interesa.

Muchos mensajes políticos se me han antojado últimamente poco trascendentes, levemente importantes, aunque por supuesto significativos en mi clasificación. No quiero confundir, para mí la política es trascendente, muy importante, eso no quita para que cada vez tenga que usar más filtros para acercarme a ella porque sus mensajes vienen cargados de ruido. En el mundo actual los altavoces son muy potentes, por eso el ruido es más fuerte y, a veces, sirve también para esconder las ideas que subyacen.

Se busca influir en la opinión pública, en la toma de decisiones, en las opciones electorales de ciudadanos y ciudadanas, pero el ruido puede afectar a nuestra convivencia, desde luego al sosiego y la tranquilidad, por eso mejor sería optar por los gestos, el diálogo, el pacto, la cesión, esforzarnos por hacernos entender por el otro, aunque no estemos de acuerdo, hacer menos ruido.

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