“Tendremos que extremar los cuidados, mascarillas aforos, aire libre, distancia, evitar lugares cerrados, etc. Pero hemos empezado nuevamente a bloquear fronteras, a poner barreras a la movilidad y eso obviamente nos daña mucho económicamente”

OPINIÓN. Charlas con nadie

Por Manuel Camas
. Abogado

30/11/21.
Opinión. El conocido abogado Manuel Camas escribe su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la nueva variante del coronavirus: “Ya nos lo dijeron aunque no lo queremos escuchar: la pandemia es global, por eso solo la vacunación también global puede ayudarnos, no es suficiente, aunque de inestimable ayuda, que en España demostremos ser los más...

...sensatos de Europa en este aspecto, hace falta que invirtamos en vacunar al resto de la población del planeta, para evitar así que el virus siga mutando”.

De una a otra cosa

Un viaje en bicicleta de Málaga a Sevilla me ha hecho reencontrarme con mis paisajes andaluces, vistos con calma, a la velocidad que imprimen las pedaladas. Unas semanas después, pasar unos días en Cádiz y regresar en coche a Málaga por los pueblos de la Ruta del Toro ha subrayado aún más la percepción de belleza. En esa parte de Andalucía ni tan siquiera tienes la agobiante sensación de sequía que nos rodea a los que nos sentimos de la Axarquía y vivimos tan cerca.



Un viaje a Sevilla en bicicleta, algo más de 200 km, a cierta edad y sin gran entrenamiento, es duro, pero enormemente gratificante y llevadero. Sientes lo cercana que son nuestra tierra y nuestras costumbres, más aún de lo que pueda serlo el maravilloso Camino de Santiago, aunque también puede decirse que es un trozo de él. El viaje lo realizamos en tres etapas: de Málaga a Ardales, de allí a Puebla de Cazalla y de ésta a Sevilla, para acabar disfrutando, no sin envidia, del excepcional carril bici de la capital de Andalucía, por él circulamos toda la Avenida de la Palmera hasta la Avenida de la Constitución.

Un viaje como ese, unas semanas después unos días en Cádiz, te hacen ver la realidad de otra forma, disfrutamos de un entorno natural privilegiado, aunque los desequilibrios económicos son palpables en ese recorrido, como lo es la dificultad que ya tienen los pueblos y zonas del interior para no perder el tren de la exigente y compleja vida actual, para lograr que los más jóvenes quieran permanecer en sus pueblos. No es tarea sencilla y no hay que irse a la vieja Castilla para encontrarse con esa realidad probablemente necesitada de más reflexión, quizás arraigar población sea un noble deseo y una mala idea si es porque sí.

Irremediablemente hemos vuelto a la realidad del COVID, ahora con la variante   ómicron. Me alegro de que no la llamen variante sudafricana porque más daño aún hace unir a la imagen de un país un especial sello pandémico, que no solo digan con la gripe española, que aún nos duele. El mérito de Sudáfrica en este tema es que sus escrupulosos análisis han sido los primeros en detectar esta mutación que cualquiera sabe de dónde viene, porque a las pocas horas ya se localizaba también en Bélgica, Países Bajos, Portugal, etc.

Dicen que cuando se detecta una variante es porque ya está extendida.

Ya nos lo dijeron aunque no lo queremos escuchar: la pandemia es global, por eso solo la vacunación también global puede ayudarnos, no es suficiente, aunque de inestimable ayuda, que en España demostremos ser los más sensatos de Europa en este aspecto, hace falta que invirtamos en vacunar al resto de la población del planeta, para evitar así que el virus siga mutando hasta saltarse, en una de esas variaciones, la propia eficacia de las vacunas.


Ese es el temor que se extiende, en este caso las mutaciones afectan a una parte del virus que pueda hacer poco eficaz las vacunas ya suministradas, no se sabe si esta variante es más o menos contagiosa, probablemente igual, no conocemos si provoca síntomas o daños de mayor gravedad, probablemente no, pero vuelve a poner en riesgo, si se confirma que las vacunas no son del todo válidas contra ella, a prácticamente la totalidad de la población.

Las bolsas, espejo de los temores racionales e irracionales de las personas que invierten en los parqués, bajaron mucho, en estos días algo recuperarán, todo a la espera de que los científicos nos digan realmente que supone la variante ómicron, si va a exigir modificar las vacunas existentes, lo que las farmacéuticas ya avanzan no es complejo, pero implicaría volver a iniciar la vacunación, posiblemente otro pico de presión extrema sobre la asistencia sanitaria y los hospitales.

Una alegría que se une a una inflación que sigue subiendo, que alcanza dígitos que ya no recordábamos, esperemos se modere lo antes posible para que no implique subidas de tipos de interés.

Para nuestra maravillosa tierra, que ha encontrado en su atractivo un recurso económico como destino turístico, ese mundo contagiado es muy mala noticia, el virus nos daña no solamente la salud.

Tendremos que extremar los cuidados, mascarillas aforos, aire libre, distancia, evitar lugares cerrados, etc. Pero hemos empezado nuevamente a bloquear fronteras, a poner barreras a la movilidad y eso obviamente nos daña mucho económicamente.


Es víspera del puente de diciembre, me gusta decirle el puente de la Constitución, nos debería unir mucho más que la festividad de la Inmaculada como la mayoría lo reconoce, la Constitución se esfuerza por incluir a todos y todas, sin excepciones somos <iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.> Así se pronuncia el art. 14, el que nos abre casi siempre la puerta a que nos proteja, como último garante de nuestros derechos fundamentales, el Tribunal Constitucional.

Luego las fiestas de Navidad, los reencuentros familiares, el regreso de los hijos repartidos por media España, Europa o el mundo, es el signo de los tiempos, de su tiempo.

Toca cuidar nuevamente los escenarios en estas fechas, aunque parecía que había pasado, vuelve a ser necesaria la precaución, tengamos la fiesta en paz, no en un sentido de evitar discusiones o enfados, sino en el de evitar contagios, esforcémonos por impedir el contagio de la enfermedad.

No cabe terminar sin mencionar a Almudena Grandes, gran escritora, no renunció a su ideología, por eso no compartí muchas de sus posturas, pero no por eso he dejado de admirarla, nunca dejó de reflejar honesta sinceridad en sus posiciones. No me resultó extraño verla en Málaga, cenando en La Cosmopolita, un nombre evocador de recuerdos e imágenes de una ya muy antigua calle Larios. Fue antes de la pandemia.

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