Mi música, la de las primeras veces, tiene que ver con el inmenso cambio que generó en este país la transición política y la inmensa fuerza modernizadora de sus estructuras, su sociología, su economía, su ordenamiento jurídico, su educación y su cultura, la que supuso la llegada de la izquierda al gobierno de España en 1982”

OPINIÓN. Charlas con nadie

Por Manuel Camas. Abogado


14/12/21.
Opinión. El conocido abogado Manuel Camas escribe en su colaboración semanal para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la banda sonora (literal) que acompaña la vida de las personas (en este caso la suya) y su estrecha relación con los sucesos sociopolíticos de las que son protagonistas. “Aquel proyecto gigantesco de modernización...

...nacional no solamente sacudió y cambió el estado, también las ciudades, la Málaga que hoy conocemos es hija de la modernización emprendida aquellos años por el regidor Pedro Aparicio, en paralelo a la que sucedía en todo el país”.

Buenos tiempos para la lírica

No creo que nadie nacido entre los 60 y 70 pueda dejar de tararear el titular del artículo, el título original de la canción es Malos tiempos para la lírica, de Golpes Bajos. La compuso Germán Coppini, cántabro afincado en Vigo que antes cantaba en Siniestro Total.


El juego que se hace con las palabras, cambiar malos por buenos tiempos, es mérito y gracia de una colección de canciones que hace años se editó bajo el nombre genérico El País de música. El CD número 3 recopila algunas canciones icónicas de los años 80: La estatua en del jardín botánico (Radio Futura), Chica de ayer (Nacha Pop), Déjame (Los Secretos), Devuélveme a mi chica (Hombres G), Cuatro rosas (Gabinete Caligari) Cien gaviotas (Duncan Dhu) o el célebre Hoy no me puedo levantar de Mecano.

El disco de Mecano donde se incluye ese éxito se titulaba Quiero vivir en la ciudad, es curioso visto desde la pandemia, con una ambición declarada por muchos de querer irse a vivir a casas con jardín o en las afueras de las ciudades.

Son canciones, letras, música, que evocan las primeras veces, dice el prólogo del texto que acompaña al CD, escrito por el director de musicales, cine y teatro David Serrano:

<… la primera vez que me enamoré …el día en el que me fumé el primer cigarro …y de cuando me pillé mi primera borrachera …Fueron buenos tiempos para la lírica, sí, los mejores.>


https://www.youtube.com/watch?v=xAYUO0QeqUk

Todo es antiguo, cuarenta años han pasado por encima, aunque es una música que ha vencido el paso del tiempo y aún los jóvenes pueden escucharla con agrado.

El propio formato en CD prácticamente está dejando de existir, las plataformas, Spotify, lo ofrecen todo, de manera exhaustiva atemporal. Sin límites geográficos y con inteligencia artificial añadida para ofrecernos lo que saben que nos va a gustar, lo que añade valor a tus selecciones.

Somos previsibles.

Todo este tema de las canciones, la banda sonora de nuestras vidas me surgió porque el pasado viernes, tomando café tras una reunión de una junta general, me encontré en mitad de una conversación con personas veinte años más jóvenes que yo, hablando de grupos, conciertos, festivales, canciones. Sus bandas sonoras, las de sus primeras veces, son radicalmente diferentes a la mía, la verdad no me enteraba de mucho.

Seguro que los iniciados son perfectos conocedores de la música y músicos que referían, pero yo siempre he disfrutado de la música sin hacer esfuerzo alguno por memorizar títulos letras o intérpretes, lo reconozco.

Mi música, la de las primeras veces, tiene que ver con el inmenso cambio que generó en este país la transición política y la inmensa fuerza modernizadora de sus estructuras, su sociología, su economía, su ordenamiento jurídico, su educación y su cultura, la que supuso la llegada de la izquierda al gobierno de España en 1982, del PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra. Es una parte incontestable de nuestra historia, admitida a derecha e izquierda.

Aquel proyecto gigantesco de modernización nacional no solamente sacudió y cambió el estado, también las ciudades, la Málaga que hoy conocemos es hija de la modernización emprendida aquellos años por el regidor Pedro Aparicio, en paralelo a la que sucedía en todo el país.

Aquel esfuerzo modernizador era el gran proyecto político de una joven generación que se fue agotando tras el 92 hasta que en 1995 llegaron los alcaldes y alcaldesas del PP y en 1996 José María Aznar a la Moncloa.


En el año 2001 vino a Málaga a presentar su libro Memorias políticas Joaquín Almunia, tuve la suerte de poder almorzar con él, con José Asenjo y Luciano Alonso, en la Escuela de Hostelería de la Cónsula, ellos eran jóvenes y protagonizaban la política desde la muerte de Franco, yo tenía 37 años era más joven, pero no tanto. Por supuesto me había leído sus memorias y en mitad del almuerzo se me ocurrió comentar directamente a Joaquín Almunia que el gran proyecto del PSOE en 1982, el que siempre España tendrá presente fue la modernización de un país tremendamente atrasado como consecuencia de la Dictadura, entre las dificultades añadidas de la transición política, pero que yo pensaba que quizás, realizada la magna obra de  modernizar el país había faltaba un proyecto que le diera continuidad, que se habían llegado a agotar en esa obra.

Joaquín Almunia me miró, me dijo simplemente: “No estoy de acuerdo”, sin añadir comentario de clase alguna, sin dejar que ese hilo de pensamiento pudiera debatirse. Me culpabilicé y concluí que mi tesis había sido irrespetuosa, no volví a hablar en toda la sobremesa. No aprendí, seguí haciendo comentarios inoportunos en mi pequeño paso por la política.

Sin embargo, visto en la distancia, sigo creyendo que no era un planteamiento desacertado, el esfuerzo modernizador agotó a una generación de políticos muy jóvenes con un merito impresionante. Su continuidad en la política era justa, también inevitable, no obstante, se habían quedado sin un proyecto ilusionante, sepultados por el gran éxito de la modernización del país de la que fueron responsables.

Manuel Chaves, con gran visión política, tan solo dos años después comenzó a hablar de la segunda modernización, quizás el mensaje llegaba excesivamente pronto, y tuvo relativo éxito.

Otro día seguiremos con la música, la rumba, la utilicé para agasajar a amigas y amigos de Barcelona que almorzaron en casa, unas migas de las de la Axarquía, las que no se hacen con pan sino con harina de sémola de trigo, no salieron nada mal.

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