“La edad te permite saber que las cosas tienen consecuencias, consecuencias mucho más allá de las evidentes. Las tiene la pandemia, la crisis financiera, la guerra de Putin, la guerra por la tecnología”

OPINIÓN. Charlas con nadie

Por Manuel Camas
. Abogado

01/03/22.
Opinión. El conocido abogado Manuel Camas escribe su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la guerra: “Miles de detenidos y detenidas en Rusia por manifestarse contra la guerra, esos sí que son valientes, para el régimen ruso serán traidores. Qué horror, otra vez se matan por las fronteras, la patria, el honor, nos matamos, qué estúpidos, aquí...

...se mataron fenicios, griegos, romanos, visigodos, árabes, cristianos, fascistas, rojos. Tumbas olvidadas y, si no, serán olvidadas”.

Tristeza

El día está nublado, plomizo, así llevamos ya varios, pero no llueve, con la falta que hace que llueva, y no llueve, la riqueza caída del cielo no nos llega y los augurios acerca de la visita de borrascas son pésimos.


Será que lo del cambio climático es verdad, aunque aún hay quien lo niega, eso sí,  charlando en mangas cortas en enero, los actos de algunos son peor que negarlo, los de aquellos que pretenden, como solución simple, que se haga lo necesario para que sus consecuencia no nos afecten, sencillamente, más aire acondicionado, por ejemplo, corregir los daños del cambio climático con medidas que aún dañen más la atmósfera y el equilibrio del planeta, quién va a ganar, la naturaleza o nosotros, guerra a muerte entre hombre y planeta.

La guerra.

<La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan.>

El párrafo, simple, pero terrible, que indigna y conmueve, me llega en un mensaje de WhatsApp de un grupo, como todos mis grupos silenciado y leído de tanto en tanto. La escribió Erich Hartmann, ni idea sobre quién es el tal Hartmann, con la conciencia viva del inculto que soy busco quién es, en internet, y resulta que hay dos Enrich Hartmann, los mismos dos que le saldría a un chino a un ruso o a cualquiera que busque en Google. Uno fue el gran as de la aviación alemana en la Segunda Guerra Mundial, el otro un fotógrafo judío nacido en Munich y huido con dieciséis años a los Estados Unidos, combatiente americano en esa misma guerra.


La frase parece ser del Hartmann fotógrafo, pero me parece curioso, dos personas con idéntico nombre, parecidas edades, ambos nacidos en Alemania, fallecidos los dos en los años noventa, enfrentados en la guerra, pudieron matarse, intentaron matarse.

El aviador se rindió tras su último combate aéreo victorioso prácticamente el día que acabó la guerra, a quién mataría en ese último inútil combate con la guerra ya decidida.

Me duele que la frase indique que esa muerte hubiese sido útil si la guerra aún no estuviese decidida, el otro, el muerto, probablemente un jovenzuelo venido del otro lado del Atlántico arrastrado por el honor, el deber, la obligación, el miedo, o cualquiera sabe qué, una vida concluida sin posibilidad de intentar desarrollarla, unos padres sufriendo el mayor dolor imaginable. Millones de muertes así, entre Europa y el Pacifico, la guerra concluyó temporalmente con dos explosiones nucleares, muertos para evitar otros muertos, muertos de distinto origen o calidad, los niños de Hiroshima o Nagasaki.

Qué estúpidos somos, por qué somos así.

Los contextos mandan sobre nosotros, de todos podría decirse si quieres saber quien es Juanillo dale un carguillo, hasta del mismo Putin que imagina los valores rusos atacados por Occidente. Pues claro, atacados por Occidente y por China, y Occidente y China por los valores rusos, y los indios y los indonesios, se llama globalización y es imparable, la sostiene una tecnología que entre otras cosas nos hace ubicuos, universales, da miedo sí, y el miedo nos lleva a buscar la seguridad del terruño, la del avestruz con la cabeza metida bajo la tierra, miedo a otra cultura a otro género, a otra raza, a otra religión, que no me ataquen, puertas al campo, Putin, Trump, Vox, son lo mismo.


Soluciones sencillas hasta la estulticia, para explicar un mundo cada vez más complejo y llevar al rebaño a donde me place, que es donde me interesa. Ven contenta oveja, o cordero.

La edad te permite saber que las cosas tienen consecuencias, consecuencias mucho más allá de las evidentes. Las tiene la pandemia, la crisis financiera, la guerra de Putin, la guerra por la tecnología.

Y detrás muertos, niños, ancianos, hombres y mujeres, jóvenes autores de los disparos, blanco de los disparos.

<Homenaje a los soldados que se negaron a disparar a los soldados que se negaron a disparar a los soldados que se negaron a disparar a las personas que se negaron a matar a las personas que se negaron a matar a las personas que se negaron a torturar a las personas que se negaron para torturar a la gente que se negaron a denunciar las personas que se negaron a denunciar a las personas que se negaron a maltratar a las personas que se negaron a maltratar a las personas que se negaron a discriminar a las personas que se encontraban a sí mismos se negaron a discriminar a las personas que se negaron a reírse de las personas que se negó a discriminar mostró solidaridad y valentía moral cuando la mayoría guardó silencio y la siguió...>.

Es el texto del monumento al desertor, en Colonia, en forma de pérgola del diseñador suizo Ruedi Baur, rinde homenaje a los desertores y opositores a la guerra desde la época del nacionalsocialismo.


El monumento partió de una solicitud al Ayuntamiento de Colonia en 2006; se abrió una investigación sobre los archivos militares de Friburgo, los archivos de los tribunales y el llamado índice de tarjetas de sentencia de muerte. Se encontró que 104 soldados de Colonia desertaron.

Para leer la inscripción del monumento, hay que mirar hacia arriba, parece mostrar su texto escrito en el cielo.

Había oído que nuestro artista Stefan von Reiswitz, al que debemos las maravillosas esculturas del Parque del Oeste, había realizado también un homenaje al desertor, lo único que encuentro es que fue en Munich, junto a los escultores Barbara y Karl Oppenrieder, en 1987, el monumento al desertor.

Miles de detenidos y detenidas en Rusia por manifestarse contra la guerra, esos sí que son valientes, para el régimen ruso serán traidores.


Qué horror, otra vez se matan por las fronteras, la patria, el honor, nos matamos, qué estúpidos, aquí se mataron fenicios, griegos, romanos, visigodos, árabes, cristianos, fascistas, rojos. Tumbas olvidadas y, si no, serán olvidadas.

El museo arqueológico en la Aduana, ese sí nos pone en contexto, la tumba del guerrero griego.

Perdonadnos si es posible, jóvenes, que os perdonen también a vosotros más adelante.

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