“Los escombros que provoca la destrucción de Ucrania por el salvaje ataque ruso acelerarán nuevamente los cambios, como antes hizo la crisis financiera, como de manera tan intensa ha hecho la pandemia”

OPINIÓN. Charlas con nadie

Por Manuel Camas
. Abogado

09/03/22.
Opinión. El conocido abogado Manuel Camas escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la guerra en Ucrania: “El Mundo ha cambiado y los países ya no se invadían unos a otros, la complejidad de la realidad exigía que los luchas por la influencia y el poder fueran de otra naturaleza, y aquí nos llega un personaje que ha decidido regresar a serlo...

...del Nodo, el Sr Putin, que pretende hacer regresar a la humanidad a los años cuarenta del Siglo anterior”.

Escombros

Los escombros que generan las explosiones, como en su día las cenizas que nos dejaba el volcán de La Palma lo tapan todo.


Putin ha acabado con el coronavirus, alguien decía con gracia que los propios virus se habían convocado a una convención de variantes de Covid para decidir la estrategia que les permitiera recuperar el protagonismo que han perdido, tengamos cuidado con el resultado de esa reunión.

Lo cierto es que el enorme drama de la guerra tapa muchos otros problemas que se hacen menores o ridículos incluso.

Alguien obsesionado por las noticias de la guerra, los que no hubiesen estado pendientes de otras cosas, podrían ahora darse cuenta de que el Partido Popular ha destituido a su presidente, Sr. Casado (por el momento solamente de hecho), será sustituido en breve por el Sr. Feijóo. La causa profunda de su salida es que se trataba de un líder incapaz de construir una alternativa al PSOE, con una estrategia errática entre el centro y la extrema derecha; pero la causa superficial ha sido haber destapado, eso sí, queriendo aprovecharse de ello, un caso de mala praxis (los calificativos irán endureciéndose según avancen las investigaciones) de su gran rival político, bueno, quien creía él que era su gran rival, la Sra. Ayuso, a la que le pareció bien que su hermano percibiese un pago de cerca de 300.000 euros de <honorarios> por una venta de mascarillas a la Comunidad de Madrid, la que ella misma preside.


Pero hablamos de escombros, más allá del drama humano que supone para tantos millones de personas que viven en Ucrania, los tremendos destrozos de la guerra están cayendo también sobre los propios rusos que padecerán las sanciones económicas de Europa y Estados Unidos, que padecerán por décadas el que los gobernantes de su país hayan colocado a Rusia en un lugar indeseable de la convivencia pacífica entre los seres humanos.

El Mundo ha cambiado y los países ya no se invadían unos a otros, la complejidad de la realidad exigía que los luchas por la influencia y el poder fueran de otra naturaleza, y aquí nos llega un personaje que ha decidido regresar a serlo del Nodo, el Sr Putin, que pretende hacer regresar a la humanidad a los años cuarenta del Siglo anterior. Obviamente causa terror, pero es tan trasnochado que los escombros que provoca lo sepultarán. Él y sus acólitos, que quedan igualmente señalados: Trump, Vox, Le Pen y tantos otros que intentaron beneficiarse de una u otra manera de los intentos rusos de debilitar Europa.

Se separó de la línea gruesa y quedará orillado en el camino, pero todavía es tan grande, ocupa tanto espacio,  que se llevará por delante la vida de muchísimas personas, la felicidad de muchas más, las ilusiones de tantas.

¿Hay alguien que no se haya planteado qué haría si algo así pasase aquí?

La vieja vía de escape a Gibraltar o Portugal ya no nos funcionaría, tendríamos entonces que ir a Marruecos o Iberoamérica, si lo pensamos puede que sirva para verlos de otra forma, como nuestros vecinos, nuestros parientes, por más que los amigos de Putin los desprecien y teman, son los que más cerca tenemos y no sería la primera vez en nuestra historia que nos ayudan.


Otra parte de los escombros están cayendo sobre nuestra economía, la dependencia energética de Rusia hay que eliminarla, nos pilla al principio de un cambio de modelo, nos encarecerá el precio de las fuentes de energía y con ello inevitablemente tendremos una inflación que daña  la  economía y a la que ya considerábamos superada y no estábamos acostumbrados; y eso en pleno proceso de recuperación de la pandemia, el confinamiento nos puso de relieve que, cuando se paran elementos de nuestra estructura de producción comercial, volverlos a poner en funcionamiento es costoso: la logística del planeta cambiará de rutas, los proveedores serán otros, caerá un mercado completo, el ruso, y hay que abrir otros.

Los escombros que provoca la destrucción de Ucrania por el salvaje ataque ruso acelerarán nuevamente los cambios, como antes hizo la crisis financiera, como de manera tan intensa ha hecho la pandemia, ahora lo hará la guerra en el Este de Europa.

De los escombros que caen sobre Ucrania, provocados por las bombas, una parte cae a uno y otro lado, en Rusia y en el resto de Europa, algunos  llegarán a Estados Unidos y China, pero resurgirá la vida, con dificultades al principio, con fortaleza después, finalmente debajo de esos escombros quedará sepultado para siempre Putin y los suyos, aunque desgraciadamente también la vida, las ilusiones, la felicidad, la tranquilidad, el trabajo y la dignidad de más de cuarenta millones de personas que intentaban desarrollar sus proyectos vitales en el granero del Mundo.

Cuánto disparate, tan débil se sentía Putin, tan asustado, que ha tenido que iniciar una guerra, no debe quitarse de la cabeza a sus predecesores ya que, a modo de excusa, dice que está buscando a Hitler en Ucrania,  a los nazis, aunque en esto de buscar excusas para una guerra todo vale, no fueron mejores las de aquellas armas inexistentes que escondía Sadam Hussein en Irak. No valen excusas.

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