“Los enormes cambios que vivimos han hecho crujir las estructuras de poder en el planeta, esperemos que encuentren reacomodo rápido. No es bonita la imagen de un Mundo nuevamente polarizado, dividido en dos grandes bloques”

OPINIÓN. Charlas con nadie

Por Manuel Camas
. Abogado

15/03/22.
Opinión. El conocido abogado Manuel Camas escribe su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre las crisis: “La globalización, unida a la inconmensurable revolución científica y tecnológica que vivimos, ha asustado a grandes poderes económicos y políticos que se saben perdedores de esos procesos o, simplemente, sienten temor de cómo queden...

...tras su desarrollo. Cuando los grandes poderes tienen miedo, cuando quedan obligados a recolocarse o luchar por mantenerse, la Humanidad entera sufre”.

El futuro

Comienzo a escribir estas líneas deseoso como pocas veces de charlar con nadie, encontrar, enfrentado a mi sparring imaginario, la posibilidad de desarrollar ideas, pensamientos, buscar sosiego ante tanta desazón.


Desayuno como siempre los domingos, también cada día, pero con menos disponibilidad de tiempo, leyendo prensa muy variada, un poquito de diarios locales, vaya a ser que no llegue a enterarme de que recuperamos calle Larios, que por fin han quitado la aberrante construcción que sustentan las luces de Navidad que la oculta desde hace seis meses, lo mismo sirven para Navidad que para Carnaval, imagino existirá la tentación de que valga para la Feria, si no fuese por la Semana Santa podrían ser permanentes y quedarse todo el año. No comprendo cómo a la calle emblemática de la ciudad, elegante, internacionalmente conocida, nos permitimos tratarla como la avenida de un parque de atracciones, esas cosas pasarán factura a la imagen de Málaga, por más atracción tecnológica, empresarial y cultural que tengamos o le demos. Los detalles son importantes y el trato a la calle Larios no es uno menor.

Sigo con algunos articulistas andaluces, me congratulo con el esfuerzo de transmitir algo de optimismo que realiza en el Málaga Hoy Ignacio Martínez (Caminito de Globalización), hablando del Caminito del Rey, reconociéndole a Elías Bendodo que <En la última década, pocas inversiones públicas debe haber habido en Andalucía tan rentables. Además, ésta ha dinamizado de manera notable una amplia zona del interior entre Álora y Árdales.>; en el mismo diario disfruto de la claridad y capacidad explicativa de José Asenjo en su perfecta descripción de Vox: <por mucho que insistan, Vox no es un partido constitucionalista: sólo acepta de la unidad de España y la monarquía. Rechaza el modelo autonómico, aunque en un ejemplo de coherencia gobernará una autonomía. Y, sobre todo, se oponen frontalmente a todo el desarrollo constitucional en materia de igualdad, derechos y libertades. La Constitución es, en esencia, un marco legal en el que todos cabemos es, por lo tanto, necesariamente inclusiva e integradora. Representa todo lo que Vox rechaza: por su ideología habrían estado en la Transición entre los involucionistas del régimen franquista>; merece mucho leer su llamada de atención, llena de valiosos ejemplos, de desastres políticos por la pérdida de centralidad de algunas formaciones políticas.

Y mucha prensa nacional y económica, aquí mi ánimo ya descalabra: <Guerra en Europa, día18. Rusia bombardea una base militar ucrania a 25 kilómetros de Polonia> (El País); <Guerra en Ucrania. Al menos 35 muertos y 134 heridos en un ataque ruso a una base militar a 25 kilómetros de Polonia mientras sigue el asedio a Kiev.> (El Mundo); Guerra en Ucrania. Ascienden a 35 los muertos tras el ataque ruso contra una base militar cerca de Polonia (ABC). Guerra en Europa. Ucrania implora armamento (La Vanguardia). Pocas veces tanta similitud en el titular principal de la prensa dominical.

Me encuentro con el artículo habitual de Joaquín Estefanía (El País, Cinco Días): <Recesión, covid, guerra: Una generación de ciudadanos desconoce lo que significa la inflación. Pero ésta tumba gobiernos.>

No llama precisamente al optimismo: <Una generación de ciudadanos lleva desde 2008 —con algunos picos de sierra— arrastrando crisis sucesivas, de insólita profundidad. Sus componentes están descangallados después de tantos sacrificios, pasos atrás y, sobre todo, inseguridades económicas y vitales…Pendientes de conocer el desenlace de esta última (intensidad, duración…), de las dos primeras se puede concluir que forman parte de las mutaciones mayores del capitalismo por sus consecuencias económicas y sociales, junto a la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado y las dos guerras mundiales.>

Me quedo enganchado en la palabra descangallados, aprendo que existe el verbo descangallar, que significa descoyuntar, descomponer, desmadejar.


Probablemente a todos se nos pueda calificar en estos momentos de descoyuntados, descompuestos o desmadejados, una situación más o menos intensa según la edad o las circunstancias sociales y económicas de las que partíamos, que en todo funciona la desigualdad, también en las crisis y en las guerras.


Estas tres crisis tan seguidas en el tiempo ciertamente nos han dejado como poco desmadejados, según el Diccionario de la Real Academia, desmadejar es causar flojedad en el cuerpo. A otros descoyuntados, que no deja de ser desarticulados, descompuestos, desordenados, que en otras acepciones es también perder la serenidad, la buena disposición, un estado saludable.

Al final jodidos, y no poco, por la pura impotencia de no poder parar lo que la Historia nos dice que pasa, una y otra vez, lo vemos venir, nos conocemos, conocemos cómo es la Humanidad y nada somos capaces de hacer.

Mi padre me cuenta, me lo ha contado distintas veces a lo largo de estas décadas, que su abuela (mi bisabuela debió vivir su juventud a finales del Siglo XIX y principios del XX), le decía que cuando el Mundo estaba muy lleno, para sanearse provocaba una guerra. Supongo que la imagen proviene de unas sociedades en las que aún con frecuencia se usaban purgantes para solucionar problemas de salud.

En esa idea se podría decir que el Mundo está enfermo y necesita purgarse, una parada o retroceso para seguir adelante. La globalización, unida a la inconmensurable revolución científica y tecnológica que vivimos, ha asustado a grandes poderes económicos y políticos que se saben perdedores de esos procesos o, simplemente, sienten temor de cómo queden tras su desarrollo. Cuando los grandes poderes tienen miedo, cuando quedan obligados a recolocarse o luchar por mantenerse, la Humanidad entera sufre.

Los enormes cambios que vivimos han hecho crujir las estructuras de poder en el planeta, esperemos que encuentren reacomodo rápido. No es bonita la imagen de un Mundo nuevamente polarizado, dividido en dos grandes bloques, apenas separados por países no alineados en terminología de los años 70. Lo cierto es que en defesa de la globalización, con sus enormes defectos sobre el medioambiente o por la pérdida de diversidad cultural, hay que decir que nunca en la Historia de la Humanidad, en términos absolutos, ha salido tanta población de la extrema pobreza, la Globalización ha sacado del hambre a una parte muy sustancial de los habitantes del planeta. Pero, aun así, los recursos son limitados y los que sienten que pierden poder o quedan fuera del juego, a veces prefieren romper el tablero.

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