“Probablemente la supervivencia y el éxito del ser humano como especie tenga mucho que ver con su capacidad de tomar decisiones acertadas de manera urgente e improvisada”

OPINIÓN. Charlas con Nadie

Por Manuel Camas
. Abogado

18/10/22.
Opinión. El conocido abogado Manuel Camas escribe su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la sociedad: “Volvamos a colocar en el centro al ser humano como individuo. En este ambiente de fake news hemos escondido la desigualdad debajo de las alfombras, el consumo lo tapa todo y ha conseguido que mucha gente crea que la lucha contra...

...la desigualdad lo hará más pobre, pobres”.

Nadie sabe nada

Podríamos decir que <Nadie sabe nada> es un programa de radio de humor e improvisación, presentado por Andreu Buenafuente y Berto Romero. Se puede oír en la Cadena SER los sábados de 12 a 13 h., pero la tecnología ya nos permite oír casi cualquier cosa a la carta, para eso están los podcast.


Realmente es un programa simpático, a veces genial, basado en la improvisación y en este caso creo que es cierta, no la que negaba Winston Churchill a quien se atribuye un comentario algo así como: no sabe usted cuántas horas he trabajado en ese discurso para improvisarlo así de bien.

Lo de improvisar es muy difícil, y aún más que difícil, totalmente incierto, a veces, muy pocas, te sale bien, a veces, muchas, sale fatal, salvo en Cádiz, allí vive la gracia de la ocurrencia espontánea, del humor sin preparar, natural, repentino.

Aunque una cosa es la improvisación necesaria ante situaciones imprevistas y urgentes, y otra muy diferente las decisiones que deberían obedecer a una estrategia, a una planificación y que no obstante se improvisan.

Sería interesante tener una estadística de cómo le salen las cosas al ser humano en general cuando improvisa. De manera intuitiva pensamos que las decisiones serán peores si no se meditan, porque se tomarán pasando por alto factores que, de ser tenidos en cuenta, llevarían a decisiones diferentes.

Seguro que es así pero, frente a la lógica aplastante de ese argumento, olvidamos que vivimos en un mundo de incertidumbres y que muchos de los factores principales que afectan a nuestras decisiones son desconocidos, que te puedes encontrar con una guerra o con una pandemia sin comerlo ni beberlo y de esa manera, tu concienzuda decisión estratégica basada en la toma en consideración de todos los factores de riesgo que has podido imaginar te lleva directamente al garete, porque había otros que ni tan siquiera podías pensar fueran a suceder.

Probablemente la supervivencia y el éxito del ser humano como especie tenga mucho que ver con su capacidad de tomar decisiones acertadas de manera urgente e improvisada.


Algo así debía estar pensando cuando hace unos días disfrutaba del discurso del gobernador del Banco de España, parte de las celebraciones de los 50 años de la Facultad de Económicas, que coincide con los de la Universidad de Málaga, en el paraninfo de la propia universidad.

El discurso del gobernador fue académico, didáctico, las preguntas que se le realizaron, creo que todas ellas por parte de profesores de economía, igualmente académicas, concienzudas. Pero en derecho tenemos un latinajo que sirve para la ocasión y que le pone cautela, rebus sic stantibus, que al caso querría decir que será así siempre que se mantengan las circunstancias para la situación que se pensó.

En algún sitio leía hoy que el mundo depende de la decisión de una persona sobre si se inicia una tercera guerra mundial, mientras escribo esto me aparecía en la pantalla del móvil la noticia de que el presidente de China, Xi Jimping, advierte de que no va a renunciar al uso de la fuerza armada para la reunificación de Taiwán, así que esa guerra final al parecer depende de más de una persona.

Sin embargo, donde creo que de verdad se está jugando la batalla por el poder es en el ámbito de la tecnología, están a punto de llegar avances verdaderamente disruptivos para la humanidad, en materia de energía, de inteligencia artificial, computación cuántica, biotecnología, genética, robotización.

Lo de que está a punto siempre es relativo, si te equivocas en diez años es un error garrafal en este tipo de cosas, pero lo cierto es que cambiamos de Era a un ritmo vertiginoso y esos cambios hacen crujir las estructuras de poder en las que está organizado, mal organizado, el mundo.

Coincide todo esto con la reunión de los líderes socialdemócratas enfrentados a determinar qué debe ofrecer la socialdemocracia a la sociedad en el futuro para ser una opción atractiva para los ciudadanos.

Quizás estemos tan avanzados que nos hemos dejado atrás al propio ser humano, al ser concreto, individual, el que se alegra, disfruta, pero también tiene miedo y padece, al responsable y al menos responsable, al trabajador y al vago, al que tiene salud y al enfermo, al inteligente y al menos inteligente, al que tiene una red social que lo sostiene y el que no tiene nada, al que nace en un mundo rico y en un barrio igualmente rico, del que nace en un barrio pobre en un país pobre…

Volvamos a colocar en el centro al ser humano como individuo. En este ambiente de fake news hemos escondido la desigualdad debajo de las alfombras, el consumo lo tapa todo y ha conseguido que mucha gente crea que la lucha contra la desigualdad lo hará más pobre, pobres.

Habrá un día que la alfombra no sea capaz de esconder la porquería, de momento empieza a oler. Dice la presidenta del Banco de Santander que es una optimista preocupada, me apunto.

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