Estos últimos versos parecen premonitorios del futuro de Miguel Hernández en su compromiso con la legalidad constitucional de la Segunda República tras el golpe de Estado, no dudando en señalar que “para la libertad sangro, lucho, pervivo”

OPINIÓN. Viejos periódicos. Por Julio Fernández-Sanguino
Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales

20/12/21. Opinión. Julio Fernández-Sanguino, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, escribe una nueva colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre unos poemas de Miguel Hernández a la Navidad: “En la primera Navidad del conflicto compuso el poema “Las abarcas desiertas”, que se publicó en la revista Ayuda el 2 de enero de 1937, para apoyar la campaña del Socorro Rojo...

...Internacional emprendida con la finalidad de recaudar donativos y juguetes en beneficio de la infancia necesitada unos días antes de la festividad de los Reyes Magos”.

Poemas de Miguel Hernández a la Navidad

El pasado septiembre se sucedieron las críticas en Málaga contra Almeida tras reponer el Ayuntamiento de Madrid la denominación de la calle Crucero Baleares, buque que participó en los ataques a la población civil que huía de Málaga a Almería en febrero de 1937 de las fuerzas sublevadas, un éxodo conocido como La desbandá en el que murieron miles de personas. Sin embargo, no ha sido obstáculo para que al mes siguiente Almeida recibiera todos los honores y agasajos en su visita a Málaga.


Las posiciones del alcalde de Madrid son claras. Con anterioridad había destruido las láminas o lápidas con los nombres de los tres mil fusilados por el franquismo en Madrid entre 1939 y 1944, borrando igualmente los versos de Miguel Hernández del Memorial de las víctimas de la Guerra Civil en el cementerio de La Almudena. Recientemente, su comportamiento de avestruz con el fallecimiento de Almudena Grandes ha sido palmario.

Esa es la historia que, aparentemente, el corregidor Almeida quiere corregir para que perdure. Mas, sin querer entrar en valoraciones, pues creo que sobran para todas las personas de buena voluntad y muy especialmente en los momentos cercanos a la Navidad, esa falta de sensibilidad me ha hecho recordar los dos siguientes poemas de Miguel Hernández relacionados con estas fechas.


Miguel Hernández elaboró un conjunto de poemas que fundamentaban sus orígenes y existencia en “El Silbo de afirmación en la aldea”, que se incluyeron en El Gallo crisis, revista editada en su ciudad natal Orihuela con el subtítulo de “libertad y tiranía”. Entre las estrofas, figura una poesía dedicada a la Navidad de 1934-1935, que empieza y finaliza con los siguientes versos:

Está el agua que trina de tan fría
en la pila y la alberca
donde aprendí a nadar. Están los pavos,
la Navidad se acerca,
explotando de broma en los tapiales,
con los desplantes y los gestos bravos
y las barbas con ramos de corales.



Lo que haya de venir, aquí lo espero
cultivando el romero y la pobreza.
Aquí de nuevo empieza
el orden, se reanuda
el reposo, por yerros alterado,
mi vida humilde, y por humilde, muda.
Y Dios dirá, que está siempre callado.

Estos últimos versos parecen premonitorios del futuro de Miguel Hernández en su compromiso con la legalidad constitucional de la Segunda República tras el golpe de Estado, no dudando en señalar que “para la libertad sangro, lucho, pervivo”.

En la primera Navidad del conflicto compuso el poema “Las abarcas desiertas”, que se publicó en la revista Ayuda el 2 de enero de 1937, para apoyar la campaña del Socorro Rojo Internacional emprendida con la finalidad de recaudar donativos y juguetes en beneficio de la infancia necesitada unos días antes de la festividad de los Reyes Magos. La poesía comienza y finaliza con los siguientes versos:

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.



Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

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