"La historia se tendría que ver como las matrioskas o cajas rusas, la exterior es la que se percibe, pero el conjunto encierra otras que al ir destapándolas permiten ver diversas formas y coloridos"

OPINIÓN. Viejos periódicos. Por Julio Fernández-Sanguino
Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales

21/02/22. Opinión. Julio Fernández-Sanguino, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, escribe una nueva colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre el estudio de la historia en la época franquista: “Las manipulaciones, silencios y olvidos han generado que tengamos una historia ramplona y vaciada, por lo que no es de extrañar que los hechos históricos sean vistos por muchos...

...españoles de forma aislada, sin tenerse en cuenta que son consecuencia de otros anteriores, pero que torticeramente se omiten”.

La historia en matrioskas

Evocando mis primeras lecciones de historia, encerrada en aquellos libros en blanco y negro, como las clases en las que el profesor solo vigilaba la correcta transcripción de los textos y la urbanidad de los chiquillos de pueblo, nos acordamos de los romanos.


En un capítulo se describía la ocupación de la península Ibérica por la fuerza, contra una resistencia numantina y el asesinato de valientes españoles como Viriato, para robarnos los inmensos recursos que teníamos, como el oro de las Médulas, los metales de Riotinto, los caballos del norte, el pescado del mediterráneo y otros muchos tesoros.

En la lección siguiente leíamos que los romanos hicieron mucho por España. Aportaron lengua y cultura, construyeron comunicaciones, levantaron acueductos y realizaron magnas obras. Nosotros, también hicimos contribuciones como miembros del Imperio, especialmente la de los tres emperadores aquí nacidos.

Con nueve o diez años veíamos que algo no cuadraba, así que preguntamos al profesor que cómo era posible que los romanos fuesen malos en un capítulo y buenos en el siguiente. El maestro, con su sempiterno traje de pana negro, se limitó a contestar que nosotros solo teníamos que aprender de memoria las lecciones si queríamos aprobar.


Y así trascurrió el curso, entre la lista de los reyes godos, el Cid, una reconquista a la que habría que quitar el re que erre, los hermanos pinzones y poco más, pues tras exaltar al dos de mayo se decidió repasar los textos dados para evitar hablar de la historia moderna.

Esa es la historia que nos empezaron a enseñar y que luego la remataron con la Formación del Espíritu Nacional franquista en el bachillerato. Lecciones de memorieta, sin pensar ni relacionar casos, que han posibilitado que los tópicos y la falta de un lenguaje políticamente correcto se hayan generalizado sin pudor, como se puede apreciar desde programas de televisión hasta artículos periodísticos gracias al copia y pega.

Las manipulaciones, silencios y olvidos han generado que tengamos una historia ramplona y vaciada, por lo que no es de extrañar que los hechos históricos sean vistos por muchos españoles de forma aislada, sin tenerse en cuenta que son consecuencia de otros anteriores, pero que torticeramente se omiten.

La historia se tendría que ver como las matrioskas o cajas rusas, la exterior es la que se percibe, pero el conjunto encierra otras que al ir destapándolas permiten ver diversas formas y coloridos.

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