Tenemos un país gilipollesco, un país tan absurdo donde se permite que en 2022 una familia pueda hacer lo que quiera, porque desciende de no sé qué reyes que gobernaron España de forma absolutista, hace trescientos años

OPINIÓN. Observando. Por Rafa Fuentes
Doctor en Económicas y Empresariales

24/05/22. Opinión. El exconcejal y reconocido militante socialista, Rafa Fuentes, escribe en su columna de colaboración en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre el regreso del Rey emérito: “Un tipo que debería estar en la cárcel, un tipo que se ha lucrado a costa de los españoles, que ha sido juzgado por corrupción (y probado que era culpable), que huyó de la justicia, que...

...vuelve en avión de lujo y con su séquito, pagado por quienes había robado, que no da ninguna explicación, que llega haciendo la señal de la victoria, que considera que no debe dar ninguna explicación…”.

Ninguna vergüenza

Es culpable, eso está claro. No está en la cárcel porque a algún monárquico, que conocía bien a las familias “reales”, se le ocurrió poner en la Constitución que “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”.


Ya lo escribí hace unas semanas, ese señor, su hijo, su nieto/a, etc., pueden hacer lo que les dé la gana, seguir aprovechando su real puesto para sus intereses privados, cobrar comisiones de decenas de millones de euros, robar, o violarme delante tuya, y no pasaría nada, yo quedaría violado y él tan libre y contento.

Después de haber incumplido la ley en varias ocasiones, de haber prevaricado, de que lo hayan pillado en sus corruptelas, el tío se viene a España tan tranquilo.

Nos enteramos que viene en un avión privado que pagaremos entre tú y yo, o que pagará alguien, como favor, para un futuro tráfico de influencias. Un avión que está equipado con todo tipo de lujos y costando el viaje, con tasas e impuestos, más de 100.000 € (lo que un españolito/a gana en cuatro años).

Nos enteramos, que ese avión de lujo tiene capacidad para 16 personas, por lo que el “Rey” ha tenido un problema, no ha podido traerse a todo su séquito, por lo que habrá tenido que decirle a algunos de ellos que se queden en Emiratos Árabes, donde se exilió porque allí se siente a gusto, ya que como bien sabes es donde no se cumple la mayoría de los derechos humanos.


A propósito, ya sabrás quien le paga ese numerosísimo séquito de guardaespaldas, asistentes, secretarios, periodistas, médicos, enfermeros, fisios, conductores, etc., etc.  Sí, así es, eso también lo pagamos entre tú y yo.

Y además, el tío es un caradura y no tiene vergüenza alguna.

Acabo de ver el telediario y ponen las imágenes de como sale del coche, sonríe a la cámara, como si nada hubiera pasado, y hace la señal de la victoria!. Con dos cojones. Piensa que somos gilipollas, está claro.

Y para rematarlo, una periodista, en la distancia, le pregunta “si va a dar explicaciones” y él contesta con orgullo y superioridad “¿Explicaciones, de qué?”. Definitivamente nos menosprecia, se burla, se ríe de nosotros.

Ver eso era vergonzoso. Un tipo que debería estar en la cárcel, un tipo que se ha lucrado a costa de los españoles, que ha sido juzgado por corrupción (y probado que era culpable), que huyó de la justicia, que vuelve en avión de lujo y con su séquito, pagado por quienes había robado, que no da ninguna explicación, que llega haciendo la señal de la victoria, que considera que no debe dar ninguna explicación… y resulta que cientos de sansequeños (o como se llamen) van a verlo y gritan “Viva el Rey”.

Tenemos un país gilipollesco, un país tan absurdo donde se permite que en 2022 una familia pueda hacer lo que quiera, porque desciende de no sé qué reyes que gobernaron España de forma absolutista, hace trescientos años.

Este es un país de pandereta, de tradiciones feudales, de blanco y negro, inexplicable, un bochorno, una vergüenza, un hazmerreir para toda Europa.

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