“Lo que si creo, y llevo muchos años diciéndolo y escribiéndolo, es que el PSOE de Andalucía necesita un cambio, un profundo cambio. Sin ese cambio, vamos a la ridiculez política”

OPINIÓN. Observando. Por Rafa Fuentes
Doctor en Económicas y Empresariales

21/06/22. 
Opinión. El exconcejal y reconocido militante socialista, Rafa Fuentes, escribe en su columna de colaboración en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre el resultado de las elecciones andaluzas: “El Partido Popular de Málaga ha conseguido diez escaños en el Parlamento andaluz, ni más ni menos que seis más de los que tenía hasta ahora. Casi la mitad...

...de los malagueños/as que han votado, lo han hecho a la opción del PP. Inaudito”.

Batacazo

Los resultados electorales han sido contundentes. Solo cabe darle la enhorabuena al PP de Andalucía y a su candidato, JuanMa Moreno.


No obstante, creo que los que nos consideramos de izquierdas, socialdemócratas, debemos hacer una reflexión crítica de lo que ha pasado y, sobre todo, de lo que habrá que hacer, para que los andaluces y andaluzas vuelvan a confiar en los partidos progresistas, e ir avanzando hacia el Estado del Bienestar.

Lo que ha pasado ha sido evidente, una clarísima victoria de la derecha. De esta forma, el Partido Popular de Málaga ha conseguido diez escaños en el Parlamento andaluz, ni más ni menos que seis más de los que tenía hasta ahora. Casi la mitad de los malagueños/as que han votado, lo han hecho a la opción del PP. Inaudito.

A ello, y con tristeza por mi parte, se le une una disminución de más de 7 puntos (41.200 votos) a los partidos de izquierdas en la Provincia de Málaga. El PSOE, que ganó en votos al PP en las últimas elecciones andaluzas, llega solo al 20,7% de los votos, perdiendo 3,5 puntos, y obteniendo los peores resultados democráticos en nuestra provincia.

El diagnóstico podría durar seis páginas más, pero creo que lo importante ahora es hacer una reflexión conjunta, seria y rigurosa de por qué ha pasado esto.

De lo primero que estoy convencido es que lo de la autocrítica en “verso” no vale. No vale decir “debemos hacer autocrítica” y que todo siga igual. No vale decir “vamos a hacer una profunda autocrítica” y vemos como pasan los meses y todo sigue igual.  De eso ya tenemos experiencia, y solo ha valido para empeorar.


Tampoco creo que en esta situación haya que echarle la culpa a nadie, ni creo que se deben exigir responsabilidades personales. El actual equipo de dirección a nivel regional o provincial, llevan demasiado poco tiempo, para pensar que tienen “la responsabilidad” de estos pésimos resultados.

Lo que si creo, y llevo muchos años diciéndolo y escribiéndolo, es que el PSOE de Andalucía necesita un cambio, un profundo cambio. Sin ese cambio, vamos a la ridiculez política.

Un cambio para recuperar la izquierda. Un cambio para recuperar la calle. Un cambio para recuperar la militancia participativa como esencia del partido. Un cambio para dinamizar las agrupaciones. Un cambio para diferenciar lo orgánico de lo institucional. Un cambio para la implicación de la militancia en las decisiones estratégicas. Un cambio para la mayor presencia del partido en los colectivos sociales, ONGs y asociaciones de vecinos. Un cambio para el trabajo conjunto con los sindicatos. Un cambio para la rendición de cuentas y la transparencia con la sociedad. Un cambio para alejar la endogamia de la dirección del partido. Un cambio para dar espacio a enfoques y debates de abajo-arriba. Un cambio para seguir avanzando en el principio de un militante, un cargo. Un cambio para ser integrador con el pluralismo existente en el partido. Un cambio para acabar con las puertas giratorias. Un cambio para acabar con los clientelismos. Un cambio para acabar con las profesionalizaciones políticas de largo recorrido. Un cambio para incentivar a las Juventudes Socialistas como verdadero motor de rebeldía ideológica,… y un cambio en las formas.

Pensarás que muchos cambios, demasiados cambios, imposibles de conseguir.

Pero para mí solo hay un cambio: tener el convencimiento de que es necesario que se produzca el cambio.

De no ser así, podemos entrar en una espiral decreciente que nos lleve a la insignificancia política.

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