Bill Gates es, si no el propio demonio, uno de sus principales lugartenientes. Si os parece poca prueba la cara de pagafantas maligno que tiene, no tienen más que recordar al Windows Vista. Era instalarlo y empezar el ordenador a oler a azufre

OPINIÓN. Boquerón en vinagre
. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


18/06/20. Opinión. El programador informático Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre lo absurdo que resulta la supuesta conspiración de Bill Gates para controlar el mundo mediante la pandemia del coronavirus: “Su plan de dominar el mundo está claro: controlarnos con la excusa de una pandemia. Un plan sibilino en el que, mientras...

...ponemos el brazo esperando un remedio contra la infección del coronavirus, nos están colando chips y nanobots en nuestra sangre, con los que van a controlar nuestras decisiones, para convertirnos en sus esclavos y obligarnos a dejar de comprar cosas en Apple”.

Don Diablo se ha escapado

Estoy totalmente de acuerdo con Jose Luis Mendoza, presidente de la UCAM, con Bunbury, aspirante a Jim Morrison, con Cañizares, mejor obispo que guardameta, y sobre todo con Miguel Bosé, que allá por el 78 se adelantó a los acontecimientos, como un Nostradamus patrio de pantalones apretados, advirtiéndonos a todos que el diablo se había escapado, que no sabíamos la que estaba armando y que nos avisaba por si…


Bill Gates es, si no el propio demonio, uno de sus principales lugartenientes. Si os parece poca prueba la cara de pagafantas maligno que tiene, no tienen más que recordar al Windows Vista. Era instalarlo y empezar el ordenador a oler a azufre.

Su plan de dominar el mundo está claro: controlarnos con la excusa de una pandemia. Un plan sibilino en el que, mientras ponemos el brazo esperando un remedio contra la infección del coronavirus, nos están colando chips y nanobots en nuestra sangre, con los que van a controlar nuestras decisiones, para convertirnos en sus esclavos y obligarnos a dejar de comprar cosas en Apple.

En primer lugar, Satanás movió sus hilos para que esta epidemia apareciera en nuestras vidas, arrasando la economía mundial y provocando centenares de miles de muertos. Aprovechó uno de esos momentos en los que Dios estaba de conferencia con Benedicto XVI, o Fernández Díaz. Pero así es el Ángel Caído, sibilino y rastrero, como una serpiente.

Una vez creada la necesidad de una vacuna, los acólitos de Leviatán preparaban la segunda parte de su maligno plan: la expansión del 5G, una radiación electromagnética capaz de todo lo que son capaces las radiaciones electromagnéticas como la luz del sol, las de un microondas o las de un móvil. Pero como obra de Satán, con un poco de más mala leche, camuflada en algo beneficioso y tecnológicamente avanzado.

Ahora vamos a por la parte más complicada: los nanobots, o como los llama Mendoza en el lenguaje habitual entre los científicos, los “chis”. Tenemos una onda maligna de 5G, que suele andar por los 26Ghz (26.000.000 herzios) de frecuencia.

Lamentablemente, tendré que usar un poco de lenguaje científico, otro invento  demoníaco, pero lo compensaré con tres rosarios. Podemos calcular la longitud de onda de este veneno invisible, usando la fórmula:

Longitud de onda maligna del 5G=300.000 / 26.000.000 (velocidad de la luz / frecuencia)

Lo que nos da una longitud de onda maligna de 0,0115m. O 1,15cm. Ahora, tenemos que construir una antena de un tamaño de media onda de longitud para captar la señal. No, demasiado grande, no escatimemos en esfuerzos, de 1/4 de onda, qué demonios, nunca mejor dicho. Lo que nos da:

1,15 / 4 = 0,287cm. = 2,8mm

Esa es la medida mínima de una antena para un nanobot. Muy pequeña, pero aún sigue siendo macroscópica, para los no matriculados en la UCAM, visible a simple vista. Por hacernos una idea, el tamaño mínimo de las letras en el etiquetado de un paquete de cereales cualquiera es de 1,2mm. Menos de la mitad. Vamos, que cantaría más que nuestro vidente Bosé.

Pero el nanobot deberá llevar alguna carga útil y una batería. Pensemos a lo grande, ya que está Satán de por medio, y digamos que en total, la antena es el doble de grande, todo un portento. Si calculamos su volumen (largo x ancho x alto o largo³ en este caso):

(2,8mm / 2)³= 2,77mm³ o lo que es lo mismo, un cubo de 1,4mm de lado.

Es decir, la aguja con la que nos van a inyectar debe ser, más o menos, del ancho de un pincho moruno o de esas de hacer bufandas de lana. Así que tengan cuidado cuando pongan el brazo, y si ven que lo que se acerca es una suerte de banderillero, salgan corriendo, háganle un quiebro, o defiéndanse con un spray de agua bendita, mucho más efectivo que cualquier hidrogel que le vendan en las farmacias.

Aún quedan algunos flecos tecnológicos por resolver, como por ejemplo el alcance. Las antenas de 24Ghz de las operadoras tienen un alcance aproximado de 2km y una penetración en sólidos muy baja. Así que auguro una nueva etapa en la que repoblarán las calles con antenas camufladas en árboles para poder llegar a todos. Porque, por ejemplo en mi casa, perdería la cobertura en cuanto entrara al baño y me liberaría del hechizo del Maligno.

Como pueden suponer, este plan no se podría poner en marcha en España si no es con la colaboración impagable de esos demonios narco comunistas que comen niños, rompen España contra la voluntad de la Virgen, y esparcen virus en manifestaciones feministas, a las órdenes del propio Luzbel.

Yo, de momento, ya me he comprado papel de aluminio suficiente para forrarme la cabeza durante un par de años, y estoy viendo videoclips de Bosé al revés, a ver si le capto algún nuevo mensaje. De entrada, creo que “Morena mía” era una oración camuflada a la virgen de Montserrat. Ahí lo dejo.

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