El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o diferente sexo

OPINIÓN. Boquerón en vinagre
. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


02/07/20. Opinión. El programador informático Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre los derechos LGTBI: “No hace más que un par de días que el sector más rancio de la sociedad imitaba a las máquinas de espuma de las discotecas ibicencas, a cuenta de que la sacrosanta Guardia Civil, el Museo del Prado y la mayoría de los medios...

...patrios adornaran con la bandera arcoíris sus redes sociales”.

La segunda taza de caldo

No hace más que un par de días que el sector más rancio de la sociedad imitaba a las máquinas de espuma de las discotecas ibicencas, a cuenta de que la sacrosanta Guardia Civil, el Museo del Prado y la mayoría de los medios patrios adornaran con la bandera arcoíris sus redes sociales. El rechinar de dientes se ha escuchado por doquier, para regocijo de los que creemos en la igualdad de derechos de las personas, y a pesar de los denodados esfuerzos de Abogados Cristianos por hacer desaparecer cualquier rastro de la bandera LGTBI de los balcones de los ayuntamientos, han terminado luciendo en los de los ciudadanos, siguiendo la máxima cristiana de amar a tu prójimo, una frase que no viene con un asterisco en los Testamentos que apunte a que sólo puede ser a los de distinto sexo.


Cuando aún resuena la polémica y los machitos no se han repuesto de semejante ataque a su masculinidad, llega el día en el que celebramos el 15 aniversario de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, una medida que, por una vez, nos puso entre los países punteros del mundo en algo que no fuera negativo, a la vanguardia mundial en defensa de los derechos LGTBI.

Votaron a favor 187 diputados del PSOE, Grupo Mixto, Izquierda Verde, ERC, PNV, CC, dos diputados de Convergencia y Celia Villalobos, y en contra 147, los restantes del PP y miembros de Unió. De la misma manera, se legalizó la adopción homoparental, lo que abría las puertas a que las parejas homosexuales pudieran acceder a la adopción con las mismas garantías de éxito que una pareja heterosexual.

Aquel día, España ganó en dignidad y en defensa de los derechos de todos, sea cual sea su condición sexual. Para hacerlo posible solo bastó, en la práctica, con cambiar en el texto los términos marido” y mujer” por el de cónyuges” y los de padre” y madre” por el de progenitores”. También añadir un matiz absolutamente imprescindible a una frase que, tras el cambio, quedó así: El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o diferente sexo”.

Muchos, posiblemente los mismos que se ven amenazados por los arcoíris, pondrán el grito en su infierno personal, afirmando que el matrimonio es la unión “natural” entre un hombre y una mujer. Habría que recordarles que de natural tiene poco, que lo natural es ser el más fuerte de la manada, ganarse el puesto a bocados o a golpe de cuerno para poder montar a todas las hembras de la misma, y que “La Dama y el Vagabundo” es una película de Disney, no un reportaje de National Geographic.

Me cuesta imaginar el ambiente en la boda del vicepresidente del PP, Javier Maroto. A un lado, los amigos y familiares de ambos cónyuges, al otro, los compañeros de partido que votaron en contra. Sería como esa mesa en la que metes a los parientes que invitas por cumplir, concuñados, primos lejanos y tíos que se emborrachan y se atan la corbata alrededor de las sienes antes de que llegue el primer plato.

Lo que han cambiado las cosas en este país en 15 años. Hemos pasado de normalizar el amor en todas sus formas a tener que soportar las bravatas y agresiones homófobas que creíamos superadas. Afortunadamente, somos mayoría los que consideramos que todos somos iguales. Quizás una mayoría demasiado silenciosa, y guardar silencio no siempre es prudente. Sobre todo cuando los que chillan prefieren el blanco y negro al arcoíris multicolor.

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