“Es lo que tiene ponerle nombre inglés a las cosas, que viste mucho. No es lo mismo decir que sigues una tendencia en alza en toda Europa que darte cuenta de que eres un pordiosero, que tu sueldo no te da para poder pagar un alquiler o una hipoteca y que tienes que compartir piso con más gente

OPINIÓN. Boquerón en vinagre
. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


04/02/21. Opinión. El programador informático Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre la moda de poner nombres ingleses a cosas de toda la vida: “Dice la prensa seria de este país que ha surgido una nueva moda llamada “coliving”. Consiste en un modelo residencial basado en alquilar una habitación y compartir áreas comunes entre...

...personas con valores e intenciones similares. Cuentan sus usuarios que lo consideran un nuevo estilo de vida, porque además de compartir piso, tienes a tu alcance otras zonas comunes como gimnasio, terraza, y espacio de trabajo”.

Moditas

Si quieres que una idea absurda se ponga de moda con facilidad, no tienes más que ponerle un nombre en inglés y todo el pijoterío patrio lo considerará un pelotazo, por muy siniestro y triste que sea.


Dice la prensa seria de este país que ha surgido una nueva moda llamada “coliving”. Consiste en un modelo residencial basado en alquilar una habitación y compartir áreas comunes entre personas con valores e intenciones similares. Cuentan sus usuarios que lo consideran un nuevo estilo de vida, porque además de compartir piso, tienes a tu alcance otras zonas comunes como gimnasio, terraza, y espacio de trabajo. Poco aprovechado me parece. Deberían estirarlo un poco más y adoptar nuevas medidas, como las de ducharse por parejas o tirar de la cadena una vez cada tres usos. Modernidad y ecología, todo en uno.

Es lo que tiene ponerle nombre inglés a las cosas, que viste mucho. No es lo mismo decir que sigues una tendencia en alza en toda Europa que darte cuenta de que eres un pordiosero, que tu sueldo no te da para poder pagar un alquiler o una hipoteca y que tienes que compartir piso con más gente o te vas a vivir a un banco del parque, “park living” para los modernos. Es mucho más atractivo vestirlo como algo del siglo XXI que revelar que no es más que un corralón de los años 40 con lebrillo compartido para el baño. Lo que viene siendo un “community spa”.

Ser pobre está en alza. Es actual, avanzado, vanguardista. No es peyorativo, al contrario. Viste mucho. Puedes completarlo con rebuscar comida sin caducar en los contenedores de la basura y hacerte friganista, para luego quedarte en casa sin salir porque no tienes ni para una triste bolsa de pipas, y convertirte en seguidor fiel del nesting. La crisis económica no te hace indigente, sino moderno.

Creo que no debemos quedarnos ahí, en lo anecdótico. Queda margen para crear nuevas tendencias que, con un nombre adecuado, pueden vestir la realidad con piel de unicornio y hacerla más llevadera e interesante. Qué demonios es esa necesidad de comer caliente tres veces al día, con lo cool y sano que es el “solodesayuning”, por no hablar de las ventajas para el cutis del “cartón and cajering”. ¿Tu sueldo es una mierda? No pasa nada, tú eres un “pirámide operator”, o tienes un “latigazing job”. ¿Que tienes que volver a casa de tus padres, porque te han echado del curro? Eres un “papa and mama returning”. Y tan contento.

De hecho, podemos extrapolarlo al mundo profesional y político, y hacer más dignos determinados trabajos y actitudes. No es lo mismo ser un periodista rastrero vendido al neoliberalismo más agresivo que un “de rodilling journalist”, o “profunding lame culos”. Ni señalar a un diputado como un veleta, cuando en realidad practica el “girauting”.

No llores. No te quejes, joder. Que no eres pobre. Sólo un “tiesing”.

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