“Nuestro presidente se autoproclama defensor del “andalucismo moderado”, una corriente política de la que tenemos noticias por primera vez, puesto que, para que haya un andalucismo moderado, debe existir, en contraposición, uno extremista

OPINIÓN. Boquerón en vinagre
. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


25/02/21. Opinión. El programador informático Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre el “andalucismo moderado” de Moreno Bonilla: “Quizás, el Sr presidente entienda que la petición de una soberanía socioeconómica es algo rupturista, que la defensa a ultranza de las hablas andaluzas es poco menos que revolucionario, que el empoderamiento de...

...la economía rural y su modernización es perturbador, que la petición de los más de 10.000 millones de euros que le debe Madrid a los andaluces es propio de activistas violentos, que el alegato en favor de nuestro ecosistema sea propio de alborotadores”.

¿Andalucismo moderado?

Ya huele a 28 de Febrero, una fecha que los andalucistas no reconocemos como el verdadero Día de Andalucía, en contraposición con el 4 de Diciembre, en el que la lucha y la reivindicación de un pueblo puso en valor su fuerza.


Pero, oh amigos y convecinos, debemos andar con mucho tiento. Porque si algo tiene el centralismo es que es capaz de transmutar, mudar el pellejo y disfrazarse de lo que haga falta con tal de ganar un voto. Si se les deja la más mínima rendija, como ha sido la de adueñarse desde las instituciones del 28F, todo lo que suene a andalucismo lo convierten en puro folklorismo, fiestas vacías de contenido que se acaban diluyendo como un azucarillo en una piscina, celebraciones homeopáticas que no representan nada.

Por eso, aunque no lo sintamos como el día grande de nuestra nación, hay que celebrarlo y llenarlo de contenido. Un contenido reivindicativo, que golpee la mesa y ponga sobre el tablero de juego todas las peticiones incumplidas, las promesas que siguen durmiendo el sueño de los justos, adormecidos con la nana sosa y sin alma del españolismo más cañí.

Años de gobierno de derecha de pana y rosa han reducido el 28F al día del pan con aceite, del ratito en el recreo con una bandera coloreada con pulso y arte infantil y el canto de un himno que ningún escolar sabe de dónde nace, qué canta, qué pide, por qué exige que nos levantemos, o quiénes eran esos hombres de luz que a los hombres alma de hombres les dimos. Años de régimen pseudo socialista que ha permitido hablar de Reconquista, que ha consentido y alimentado la españolización y el expolio de nuestras señas de identidad, que se ha comportado como el mejor de los frigoríficos, enfriando cualquier resquicio de calor que oliera de lejos a andalucismo.

Ahora, continuando por la misma vereda, el eje de las derechas persiste con el camino tomado anteriormente, centrando su labor con la zapa y destrucción de nuestros símbolos. Al escudo le han intentado poner más añadidos que a un gin tonic moderno, hasta convertirlo en una ensalada irreconocible, saltándose a la torera el Estatuto. Lo de a la torera será por devoción, imagino.

Nuestro presidente se autoproclama defensor del “andalucismo moderado”, una corriente política de la que tenemos noticias por primera vez, puesto que, para que haya un andalucismo moderado, debe existir, en contraposición, uno extremista. Quizás, el Sr presidente entienda que la petición de una soberanía socioeconómica es algo rupturista, que la defensa a ultranza de las hablas andaluzas es poco menos que revolucionario, que el empoderamiento de la economía rural y su modernización es perturbador, que la petición de los más de 10.000 millones de euros que le debe Madrid a los andaluces es propio de activistas violentos, que el alegato en favor de nuestro ecosistema sea propio de alborotadores.

Sr Moreno Bonilla, el andalucismo ya es moderado e inclusivo. Los que son excluyentes son los representantes del españolismo que intentan ahogar cualquier atisbo de un nacionalismo andaluz fuerte y representativo en los órganos de decisión del Estado. En cambio, si por moderado e inclusivo quiere dar a entender que cualquiera puede ser andalucista, venga del partido que venga, tenga la ideología que tenga, ya le digo yo que no. Ni los que insultan al Padre de nuestra Patria, ni los que se asocian con ellos, pueden ser Andalucistas. Ni los que han convertido a la Junta de Andalucía en una vergüenza continua de corrupción y suciedad. Ni los advenedizos que se pegan al sol que más calienta para no desaparecer del espectro político y seguir pegados al sillón con la fuerza de succión de un agujero negro.

Sr Moreno Bonilla, no es andalucista ni moderado consentir que una bandera con el yugo y las flechas ensucie las paredes de la Soberanía del Pueblo Andaluz. Eso es una ignominia extrema. No es andalucista ni moderado crear una campaña publicitaria más apropiada para Logroño que para la tierra que debe liderar y defender. Ninguna de sus acciones políticas puede calificarse de andalucista, y en gran número de ocasiones, lejanas de la moderación.

Sea 4 de Diciembre, 28 de Febrero o 15 de Agosto,

VIVA ANDALUCÍA LIBRE.

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