“Lo que sí parece claro es que el movimiento de Iglesias no se esperaba en la Puerta del Sol; de hecho, han pasado del “Socialismo o Libertad” al “Comunismo o Libertad”

OPINIÓN. Boquerón en vinagre
. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


18/03/21. Opinión. El programador informático Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre las próximas elecciones autonómicas madrileñas: “Iglesias ha decidido bajarse de su vicepresidencia para tirarse al barro de las elecciones madrileñas. No sabemos qué repercusión tendrá en el electorado, pero es evidente que, sin ese movimiento,...

...UP lucharía con Ciudadanos en la carrera por ver cuál de los dos desaparece antes del panorama patrio”.

Libertad o croquetas

Vista desde el sur, la situación política allende nuestras fronteras autonómicas sería lo más parecido a un sainete de los hermanos Álvarez Quintero, algo puntual y casi anecdótico, si no fuera porque, como todo lo que sucede en Madrid, al final tiene su repercusión en el resto del Estado, mal que nos pese. Si no fuera porque cada día mueren cientos de personas. Si no fuera porque cada jornada miles de negocios cierran sus puertas como al moribundo al  que le cierran los párpados para que deje de mostrar esa incómoda mirada vidriosa al vacío.


Dicen que la validez de la elección de una opción viene determinada, sobre todo, por las consecuencias de su opción opuesta. Iglesias ha decidido bajarse de su vicepresidencia para tirarse al barro de las elecciones madrileñas. No sabemos qué repercusión tendrá en el electorado, pero es evidente que, sin ese movimiento, UP lucharía con Ciudadanos en la carrera por ver cuál de los dos desaparece antes del panorama patrio. Quizás no sea más que alargar un poco más la agonía de su formación, quizás le sirva para doblar la curva.

Unos dicen que su aparición en la escena movilizará a la izquierda, otros a la derecha. Pero habría que recordar que la derecha está en constante movilización. Sus votantes son como la Guardia Nacional americana, pero sin uniforme. Siempre presta a salir a la calle, ya sea para manifestarse contra el divorcio o el matrimonio homosexual, a favor de la libertad de poder jugar al golf o de poder seguir llevando a sus hijos a colegios subvencionados con el dinero de todos pero que no cumplen las normas de todos. Llueva, haga sol o truene, el votante de derechas acude a las urnas. La pandemia les ayuda, y el hecho de llevar mascarilla les hace sobrellevar mejor el hedor que suele acompañar a sus papeletas.

Lo que sí parece claro es que el movimiento de Iglesias no se esperaba en la Puerta del Sol; de hecho, han pasado del “Socialismo o Libertad” al “Comunismo o Libertad”. Se las prometían felices pensando que su rival desde la izquierda sería Gabilondo I El Dormido, pero la aparición del ex vicepresidente trastoca las cuentas de la lechera de Ayuso. No es lo mismo una mayoría absoluta que un gobierno de coalición tutelado por la extrema derecha, esa misma que repudió Casado desde la tribuna de oradores del Congreso, esa misma que le va comiendo la tostada poco a poco y que sostiene gobiernos desde la barrera, de momento.

La amortización de Ciudadanos, con una Arrimadas que “sigue avanzando y dando pasos adelante” sin ser consciente de que ya no queda tierra bajo sus pies, deja a VOX como única opción para armar un gobierno estable, si se da el caso. Un paso atrás en su viaje al centro, una travesía que se le puede hacer muy larga, tanto que quizás no llegue nunca.

Y todo esto, no lo olviden, por unos transfuguillas de nada, por culpa de unos personajes que tienen las manos como las de los clicks de Famobil, preparadas para engancharles un cazo en el que les seguirá cayendo la nómina mes tras mes. Atrás quedan los pactos anti transfugismo, las ideas y las intenciones de acabar con el bipartidismo. Atrás, a la altura de las nalgas, más concretamente. Hay tanta confianza mutua que los socios del gobierno andaluz han firmado un “acuerdo de garantía de estabilidad” para reafirmar su acuerdo de Gobierno y se comprometen “a no favorecer trasvases de representantes de cargos públicos electos”. Me suena a esas ruedas de prensa que dan los presidentes de los clubs de fútbol para confirmar al entrenador en el banquillo, ese mismo que a la semana siguiente está en la calle. Excusatio non petita…

Qué pena que no se firmen pactos con la misma urgencia para acabar con el paro, la desigualdad y el abandono escolar, para el relanzamiento de la economía del sector primario, de la industria, la defensa de la ecología o las hablas andaluzas, el fortalecimiento de la Sanidad y la Educación públicas…

Qué pena que su prioridad siga siendo sus traseros. Qué pena todo…

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