“Cuando hablamos de dinero, las Matemáticas suelen usarse para esconder la verdad tras tantos por ciento y proporciones, en un bosque de decimales que no nos permite ver la tendencia torticera de quien los usa

OPINIÓN. Boquerón en vinagre
. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


22/04/21. Opinión. El programador informático Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre la importancia de saber Matemáticas: “Aquello que odiaban en su adolescencia y que se preguntaban para qué podían servir el día de mañana, se revela con el transcurso del tiempo como más importante y trascendente. No ya solo para labrarse...

...un futuro profesional, sino como una herramienta que les prevendrá frente a engaños, les ayudará a discernir y descubrir falsedades y mentirosos, a pensar mejor y, por una regla de tres, a ser más libres”.

Las Matemáticas molan

De veras, les aseguro que no les miento: las Matemáticas molan. Estudiarlas y entenderlas, aparte de ser una aventura fascinante a través de la Historia, le dota a quien lo hace de herramientas para pensar, discernir y discurrir de una forma lógica. Le abre a uno la mente, aunque a veces lo que le apetezca a quien las estudia es abrirse la cabeza.


No hace falta decir que es la asignatura más odiada por todos los que han pasado por un aula, quizás por culpa de un modelo educativo en el que priva lo memorístico frente a lo práctico. Pero nadie puede dudar que, cada vez más, su conocimiento, al menos en un nivel básico, de andar por casa, nos evitaría bastantes confusiones, la mayor parte de las cuales malintencionadas.

Es cierto que si yo me como un bocadillo de jamón serrano y mi hermano no lo cata, la media nos dirá que cada uno de nosotros se ha comido medio, un ejemplo que suelen poner aquellos que se quieren reír de las estadísticas y de su utilidad. Un ejemplo que ponen los que no tienen idea de Estadística y que no saben que la media es de las peores medidas para describir la realidad. Pero valga este ejemplo para mostrar que las Matemáticas no engañan, sino aquellos que las usan mal a sabiendas. Es como usar un destornillador para mover la pasta que se cuece, o unos macarrones para atornillar.

Desconfíen del político que promete dar el 120 por cierto en su labor como mandatario, porque ya les digo yo que eso no puede ser. Ni aunque quisiera hacerlo, que tampoco suele ser el caso. De la misma manera, tengan ojos críticos ante cualquier cartulina que se presenta en los debates electorales, llenos de barras de colores y cifras. Normalmente, muestran alturas y grosores con unas diferencias groseras que no suelen corresponder, proporcionalmente, con los números a los que representan. Visualmente quedan muy convincentes, como las fotos de una instagramer, pero si le quitas los filtros, los retoques y los morros de pato deja de ser tan impactante.

Nos dejamos llevar por unos pensamientos irracionales acerca de los tantos por ciento y las probabilidades. En un mundo en el que la posibilidad de que nos caiga un rayo es el doble de la de sufrir un trombo tras vacunarnos, la gente sale a la calle sin miedo a caer fulminado por un relámpago, pero tiembla ante una aguja y la posibilidad de sufrir un efecto secundario que ocurre 100 veces más si uno no se vacuna. Los números no mienten. Las personas, sí.

Cuando hablamos de dinero, las Matemáticas suelen usarse para esconder la verdad tras tantos por ciento y proporciones, en un bosque de decimales que no nos permite ver la tendencia torticera de quien los usa. Porque, aunque parezca algo muy democrático rebajar medio punto el IRPF a todos los trabajadores, esto no debe llevarnos a engaño, puesto que si ganas menos de treinta mil euros anuales supone una rebaja de 5 euros al mes, mientras que si lo que te cae en la cartera son más de sesenta mil euros, la rebaja es de cuatro mil. No, muy democrático no parece. Ni igualitario ni solidario.

En resumidas cuentas, aquello que odiaban en su adolescencia y que se preguntaban para qué podían servir el día de mañana, se revela con el transcurso del tiempo como más importante y trascendente. No ya solo para labrarse un futuro profesional, sino como una herramienta que les prevendrá frente a engaños, les ayudará a discernir y descubrir falsedades y mentirosos, a pensar mejor y, por una regla de tres, a ser más libres.

Me extraña que a nadie se le haya ocurrido decir que al cerrar una factoría de Airbus en Puerto Real y abrir otra en Getafe, la estadística dice que hay media factoría en cada localidad.

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