El líder del PP se está convirtiendo en el jefe de campaña de VOX, y su protegida, Isabel Díaz Ayuso, en su propio azote, en la peor de las cuñas, la de tu misma madera

OPINIÓN. Boquerón en vinagre
. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


17/06/21. Opinión. El programador informático Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre la nueva polémica de Díaz Ayuso: “La lideresa madrileña, manteniendo su idea de que Madrid es España y llevándola más allá, está aprovechando la oportunidad para atraer toda la atención mediática y convertirse en el referente de la derecha más...

...allá de las fronteras de su comunidad; y si para ello debe poner a su jefe en un continuo ridículo, es un asunto que le importa bien poco”.

Colón y la Niña

Pablo Casado debería pensarse, y mucho, la posibilidad de organizar cualquier tipo de evento en el futuro, ya sea un cumpleaños infantil, una barbacoa dominguera o una manifestación. Porque meterte en semejante berenjenal para que al final quieras pasar prácticamente desapercibido, te abucheen y vitoreen al rival que te está comiendo la tostada por la derecha, es para pensárselo. En su intento de parecerse a VOX, no se da cuenta de que, a la hora de comprar, la gente prefiere el original a la copia barata. Abandonó la manifestación sin llegar a Colón, y evitó en todo momento cruzarse con Abascal. Al final va a ser verdad que en Madrid puedes pasar toda tu vida sin cruzarte con tu ex pareja.


El líder del PP se está convirtiendo en el jefe de campaña de VOX, y su protegida, Isabel Díaz Ayuso, en su propio azote, en la peor de las cuñas, la de tu misma madera. La lideresa madrileña, manteniendo su idea de que Madrid es España y llevándola más allá, está aprovechando la oportunidad para atraer toda la atención mediática y convertirse en el referente de la derecha más allá de las fronteras de su comunidad; y si para ello debe poner a su jefe en un continuo ridículo, es un asunto que le importa bien poco. Porque ella defiende la libertad, aunque sea la de meter la pata cada vez que habla sin que tenga el discurso preparado y por escrito.

Primero, se cuestiona si el Rey es cómplice de no se sabe del todo bien qué si firma los indultos a los condenados del Procés, colocando a la Corona bajo los pies de los caballos. Casado la contradice al día siguiente, afirmando que Felipe VI no es cómplice de nada. Pero ella, con esa convicción que te proporciona ser la emperatriz del cuñadismo, se reitera en su posición, afirma que Casado piensa lo mismo que ella, sea lo que sea que ella piense, y que el Rey, firme o no, estará en tela de juicio. Los extintores en Génova están funcionando a tope.

Díaz Ayuso, de entrada, manifiesta un profundo desconocimiento de lo que dice defender. El Rey tiene la obligación de sancionar todas las leyes que salgan de un gobierno elegido democráticamente por las urnas, le gusten más o menos, esté más o menos de acuerdo con ellas. Pedir que no las firme es ir contra uno de los principales pilares de la Constitución: la del papel de la monarquía. Pero, al parecer, de la misma manera que Casado debe pensar lo mismo que piensa ella, la Corona debe firmar lo que a ella le parezca bien, instrumentándola al servicio de su partido. Muy constitucional todo.

Al igual que Rajoy y sus políticas se convirtieron en una máquina de producir independentistas, que pasó de ser un movimiento político con una presencia testimonial a obtener mayoría parlamentaria, Ayuso y su coro de constitucionalistas intermitentes constituyen una factoría de republicanos. Es curioso que el Emérito y el partido que se autodenomina como poco más que en adalid de la defensa de la monarquía y la Constitución, están haciendo más en favor de la República que los propios republicanos.

Quizás mañana se lo tengamos que agradecer.

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