“El lugar donde lo enterraron, donde descansan sus restos, una cuneta sin identificar, como tantos otros a los que la ley sin democracia, como lo denomina Casado, lo condenó

OPINIÓN. Boquerón en vinagre
. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


08/07/21. Opinión. El programador Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre la conmemoración del nacimiento de Blas Infante: “Si se quiere honrar la memoria de D. Blas, no hacen falta flores ni coronas. Lo que es necesario es ponerse del lado de la gente de Puerto Real, enfrentarse a los que recogen las ayudas de...

...la PAC desde sus salones en el barrio de Salamanca, rebañar hasta el último céntimo de lo que aquí se gasta para que tribute donde debe, dejar de promover la educación y la salud privada en favor de lo público”.

El cumpleaños de D. Blas

Hace un par de días se conmemoró el nacimiento de D. Blas Infante, mal que les pese a los tardo franquistas, Padre de la Patria Andaluza. 136 años desde que vio la luz en Casares, donde se conserva su casa natal. No ocurre igual con el lugar donde lo enterraron, donde descansan sus restos, una cuneta sin identificar, como tantos otros a los que la ley sin democracia, como lo denomina Casado, lo condenó. Una condena que de facto no llegó hasta 4 años más tarde, redondeada con una multa a su viuda de dos mil pesetas de la época. Sí, Sr. Casado, todo muy legal.


No faltaron las flores, las coronas, los loores, las honras, los reconocimientos. El andalucismo parece que se ha puesto de moda entre todos aquellos a los que el andalucismo se enfrenta, un intento de abrazo peligroso que no tiene más motivo que un miedo cerval a que otra fuerza nacionalista periférica asome y se una a la larga lista de formaciones que, a día de hoy, son clave en la gobernanza del Estado. No debemos incluir en esta lista al madrileñismo cañí de Ayuso, que no es más que un españolismo chulapo y cortesano.

Dicen los centrocuentistas que Andalucía debe navegar sin complejos, como si alguna vez los hubiésemos tenido, como si en alguna ocasión, quitando excepciones de algunos que se creen las etiquetas que les cuelgan, los hubiéramos asumido. No se puede tener complejo cuando te enorgulleces de tu lengua, de tu historia, de la gente que ha dado prestigio de siglos a esta tierra. El complejo lo tendrán, con total seguridad, los que falsean su acento, los que han llegado a creerse los estigmas que nos han colgado y nos siguen colgando. Los del “a por ellos”. Los que aún no se han dado cuenta de que, si quieren, no hay señorito de la finca.

Nuestro presidente honra su memoria, o dice hacerlo, y reivindica el andalucismo moderno, sin complejos, como titula alguna cabecera. Otro con los complejos. Extraña manera de honrar la memoria de alguien cuando caes en brazos de los que califican a D. Blas de muladí, de desecho intelectual y otros calificativos que, como suele ser en este caso, provienen de gente sin conocimiento y sin la más mínima cultura democrática. Más defensores de la ley sin democracia.

Si se quiere honrar la memoria de D. Blas, no hacen falta flores ni coronas. Lo que es necesario es ponerse del lado de la gente de Puerto Real, enfrentarse a los que recogen las ayudas de la PAC desde sus salones en el barrio de Salamanca, rebañar hasta el último céntimo de lo que aquí se gasta para que tribute donde debe, dejar de promover la educación y la salud privada en favor de lo público.

Para los que intentan meter cizaña entre todas las marcas que defienden un andalucista de izquierdas, soberano y real, decirles que las raíces que nos unen son más fuertes que los matices que pudieran separarnos. Que la unión de fuerzas no siempre da mejor resultado, algo en lo que ya son expertos los que rechinan dientes en las filas de izquierdas centralistas. Que lo que importa es que en el camino nos vamos a encontrar, que empujaremos todos hacia el mismo lado y  que lucharemos para demostrar dónde están los andalucistas y dónde no.

Lo demás, se lo dejamos a los acomplejados y a los que van a la moda, aunque el traje les siente como a un santo dos pistolas.

Felicidades, D. Blas. Felicidades, andaluces.

Viva Andalucía libre y soberana.

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