“Para rematar, en la clausura, puños en alto y ejecutiva recién nombrada entonando La Internacional. El Himno, ni estuvo ni se le esperó. Si fue intencionado, malo. Si fue un olvido, peor me lo ponen”

“Un simple vistazo al material fotográfico nos sirve para advertir la importancia de las ausencias. Ni mijita de la verdiblanca. Ni una bandera, un pin, una pegatina. La bandera ha brillado por su ausencia”

“Ni una sola señal que pueda distinguir el congreso de los pseudo socialistas andaluces del de sus agrupaciones en Wisconsin, Logroño o Islas Feroe. Muy andalucistas y mucho andalucistas, como diría el anónimo M. Rajoy”

OPINIÓN. Boquerón en vinagre
. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


11/11/21. Opinión. El programador informático Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre el congreso del PSOE andaluz: “Andan muy contentos los de Espadas celebrando entre copas que han pintado oros y no bastos, tras dar cristiana sepultura a los restos del susanismo orgánico. Se nota el aliento en el cogote de unas próximas...

...elecciones autonómicas, VOX mediante, que necesitará más que nunca la movilización del votante de izquierdas para darle la vuelta a la tortilla a una sociedad tan polarizada como en el resto del Estado”.

El PNOE-A

Mientras en la Cantora genovesa andan a la greña entre los partidarios de La Licenciatura Fantasma y los partidarios de la República Libertaria ProCañas, se ha celebrado en Torremolinos el 14º Congreso del PNOE-A. No, no es una errata; la S hace tiempo que quedó atrás, y ha mutado en una N de Negacionismo de la última sigla: la A de Andalucía.


Andan muy contentos los de Espadas celebrando entre copas que han pintado oros y no bastos, tras dar cristiana sepultura a los restos del susanismo orgánico. Se nota el aliento en el cogote de unas próximas elecciones autonómicas, VOX mediante, que necesitará más que nunca la movilización del votante de izquierdas para darle la vuelta a la tortilla a una sociedad tan polarizada como en el resto del Estado.

Dentro de esa estrategia entrará, sin lugar a dudas, el abrazo a los símbolos del andalucismo, como llevan haciendo de parte y parte desde hace años. Años de demolición, absorción y reducción a su mínima expresión de todo lo que podía representar parte del legado del Andalucismo Histórico no han podido con él, y ahora se les hace necesario ante un repunte del sentimiento andalucista en la ciudadanía, sobre todo entre los más jóvenes, una generación que se debate entre la emigración y el paro endémico. Ahí están las cifras, que no engañan: mientras que el desempleo cae en todo el estado, en Andalucía asciende en casi 5000 personas. Un asunto sobre el que pasan de puntillas tanto el PP andaluz como el primer partido de la oposición en la Junta. No es de extrañar el silencio de las dos caras de la moneda españolista, pues es tema de sonrojo para unos y otros, corresponsables de esta situación vergonzante.

Sin duda, el asunto más humillante de este Congreso ha sido su cierre. Un simple vistazo al material fotográfico nos sirve para advertir la importancia de las ausencias. Ni mijita de la verdiblanca. Ni una bandera, un pin, una pegatina. La bandera ha brillado por su ausencia, en un entorno en el que despuntaba el rojo pimentón por doquier. Ni una sola señal que pueda distinguir el congreso de los pseudo socialistas andaluces del de sus agrupaciones en Wisconsin, Logroño o Islas Feroe. Muy andalucistas y mucho andalucistas, como diría el anónimo M. Rajoy. Para rematar, en la clausura, puños en alto y ejecutiva recién nombrada entonando La Internacional. El Himno, ni estuvo ni se le esperó. Si fue intencionado, malo. Si fue un olvido, peor me lo ponen.

Algo positivo se puede sacar de todo esto, y es que las caretas cayeron de una forma irreversible. Ha quedado demostrado que la A de sus siglas no es más que un adorno, un aderezo ad-hoc para atraer de quita y pon, un wonderbra que intenta levantar lo que no existe. No me vengan luego a abrazar nuestros símbolos, que ya ha quedado claro para qué los quieren: para rebañar un puñado de votos entre los que siguen pensando que son un partido de izquierdas con la vista puesta en esta tierra.

Afortunadamente, no faltaron las arbonaidas. Estaban donde deben estar: en la calle. Pidiendo. Luchando. Batallando en favor de los trabajadores andaluces. Dando una lección a los que creen que pueden seguir engañando al Pueblo Andaluz, antes desde el Gobierno, ahora desde la tan merecida oposición. Ese es el lugar desde el que el Andalucismo ganó su razón de ser para darnos la Autonomía, y donde volverá a ganar su sitio en las instituciones.

Ladrarán, luego cabalgamos. Viva Andalucía Libre.

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