“Unos consejeros de un partido [Vox] que no respeta nuestros símbolos, nuestra identidad, nuestras raíces y nuestra historia, que se permite el lujo de presentar una candidata cunera. Que negociará leyes y reformas de la única manera que sabe hacerlo: bajo la coacción y el chantaje político a sus socios de gobierno”

“No tengo claro si la jugada de anticipar elecciones (a Moreno Bonilla) le va a salir bien o va a sufrir un mañuecazo que va a retumbar en toda Andalucía; lo que sí me parece cristalino es que su error lo vamos a pagar los de siempre”


OPINIÓN. Boquerón en vinagre. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


12/05/22. Opinión. El programador informático Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre la posible llegada de Vox al Gobierno andaluz: “Lo que realmente me preocupa es la llegada de la ultraderecha para ocupar poder en la Junta, en un ejercicio de malabarismo ideológico de un partido que, como afirma el vicepresidente de CyL, tiene...

...como objetivo “la destrucción del estado de las autonomías”. Porque, claro, “no tiene sentido que haya 17 parlamentos autonómicos”.

Olona is coming

Falta poco más de un mes para que se nos llame a los andaluces a participar en unos comicios autonómicos, a mi entender, trascendentales para nuestro futuro. En estos no sólo decidimos quien nos va a gobernar en los próximos cuatro años, sino que, además, será la primera oportunidad en la que la extrema derecha pueda formar parte de ese gobierno.


Aún no es el momento de evaluar en profundidad el gobierno de Moreno Bonilla, años de recortes, de precariedad en la Sanidad y en la Educación andaluzas, de inauguraciones de metros sin trenes. No tengo claro si la jugada de anticipar elecciones le va a salir bien o va a sufrir un mañuecazo que va a retumbar en toda Andalucía; lo que sí me parece cristalino es que su error lo vamos a pagar los de siempre.

No voy a entrar en el ridículo que está haciendo la izquierda autodenominada andalucista pero que se reúne alrededor de partidos centralistas, algo tan congruente como “inteligencia militar” o “vida laboral de Abascal”. No se sabe si ha sido el karma, devolviendo hostias con la mano vuelta, la mala leche intrínseca de la izquierda jacobina hacia sí misma, o una maniobra retorcida del partido morado para ir solos sin que lo parezca, un “no es por ti, es por mí” de libro.

Tampoco quiero dejarme llevar por esa sempiterna petición de la unidad de la  izquierda, en su versión “unidad del andalucismo” que tanto se pide en estas fechas. Evidentemente, la proliferación de partidos y coaliciones fracciona el voto, pero lo que realmente hace daño es la desidia provocada en el votante por esas disputas cainitas en las que se dice unidad cuando en realidad se quiere decir absorción y reparto de sillones. Los que quisieron se coaligaron con los que consideraron sus iguales, e incluso algunos cambiaron su opción porque “tienen la mirada larga”. Desde luego, desde más allá de Despeñaperros, la mirada lo es mucho más. Algunos parecen no entender lo que significa soberanía estricta andaluza. Tiempo han tenido.

Lo que realmente me preocupa es la llegada de la ultraderecha para ocupar poder en la Junta, en un ejercicio de malabarismo ideológico de un partido que, como afirma el vicepresidente de CyL, tiene como objetivo “la destrucción del estado de las autonomías”. Porque, claro, “no tiene sentido que haya 17 parlamentos autonómicos”. Lo que sí tiene sentido para este caballero es estar ocupando un cargo sin cartera, pero que se llena la misma con alrededor de 80.000 euros de sueldo y que, nada más llegar, ha creado dos nuevas direcciones generales. Tan congruente como hacer degustaciones de vodka en las sedes de Alcohólicos Anónimos. La zorra cuidando a las gallinas.


Nada hace pensar que si el PP, en su afán de apartarse de Vox, vuelve a abrazarlos con la fuerza con la que uno quisiera que te abrazara tu pareja, tengamos algo distinto ocupando las consejerías andaluzas. Unos consejeros de un partido que no respetan nuestros símbolos, nuestra identidad, nuestras raíces y nuestra Historia, que se permite el lujo de presentar una candidata cunera. Que negociará leyes y reformas de la única manera que sabe hacerlo: bajo la coacción y el chantaje político a sus socios de gobierno.

Si tocan cuero, tendremos todo aquello que repudia cualquier persona que viva en este siglo: pines parentales para que nuestros pequeños se eduquen en un mundo de fantasía heterosexual y machista, clases de tauromaquia a las que se añada la prueba práctica de torear a una vaquilla para aprobar la Selectividad, la reafirmación del expolio de nuestras señas identitarias y la vergüenza ajena de ver como los herederos de los que fusilaron a Blas Infante se sientan en los sillones que su ideología y legado permitió que existan.

Da igual si el andalucismo tiene más de una papeleta en los colegios electorales. Da lo mismo si la izquierda centralista sigue acribillando sus propios pies. Es indiferente si Ciudadanos desaparece o pasa a ser meramente anecdótico, si las Espadas se convierten en bastos. Lo que realmente importa, lo que nos jugamos, es mucho más que un puñado de escaños.

Habrá que decidir si deseamos seguir en el S. XXI o si queremos cambiar el aroma a primavera que por esas fechas flotará en nuestras calles por el olor a cerrado, a oscuridad, a rancio. Luego no te quejes.

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