“En un principio nos ignoraban. No faltaban los cuñados analistas políticos, antes epidemiólogos-vulcanólogos-virólogos-geopolitólogos, que entienden la razón en política por el número de escaños”

OPINIÓN. Boquerón en vinagre
. Por Francisco Palacios Chaves
Programador informático


26/05/22. Opinión. El programador informático Francisco Palacios escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre la izquierda andaluza: “Queda la última fase de la cita del dirigente hindú. Esa victoria que anuncian sus palabras, una victoria que no es más que la consecución de llevar el andalucismo de nuevo a las instituciones autonómicas primero, al Congreso de...

...los Diputados después. Una victoria que sería la de los andaluces, sin tutelas, de estricta soberanía andaluza”.

La ignorancia, la risa, el ataque y la victoria

Mahatma Gandhi, el personaje histórico que, a día de hoy, sería tildado de narco bolivariano, comunista, y algún medio le sacaría una presunta financiación proveniente de Irán, dijo en su día: “Primero te ignoran. Luego se ríen. Después te atacan. Entonces ganas”. Con la clarividencia de las personas que cambian la Historia con sus actos y sus palabras, la cita se va cumpliendo sin remisión.


En un principio nos ignoraban. No faltaban los cuñados analistas políticos, antes epidemiólogos-vulcanólogos-virólogos-geopolitólogos, que entienden la razón en política por el número de escaños, dejándose llevar por esa ignorancia que alimenta el atrevimiento de opinar con menos base que una promesa de Mbappé. Como si la defensa de la legalidad vigente, de las normas de las que nos hemos dotado todo para convivir como sociedad fueran papel mojado y embarrado por la calima. Para todos los demás, por supuesto.

Luego se rieron de nosotros. Que la denuncia de fraude no iría a ninguna parte, que no existía ningún tipo de irregularidad, que era una rabieta de cuatro pro islamistas (?) melancólicos del califato. Que la extrema izquierda tenía miedo del Macarenazo. De nuevo, la falta de conocimiento del espectro político andaluz, de las formaciones que concurren en las elecciones autonómicas, de las leyes electorales andaluzas y de la política en general deja con el nalguerío al aire al cuñadismo más rancio. Hombre, lo de los extremos depende siempre desde el punto donde mire uno, sobre todo si se está tan a la derecha que se corre el peligro de darle la vuelta al globo y aparecer por el otro lado. De nuevo aparece ese mantra del miedo, que de tanto repetirlo le hace a uno pensar en qué motivos podemos tener para que nos inunde el miedo. ¿Es el hecho de pensar distinto lo que nos debe dar miedo? ¿Es el temor a una represalia?


Ahora están llegando los ataques, las respuestas salidas de tono, como es costumbre, el insulto, la falta de respeto y el ataque personal como argumento. A veces le cuelgan a uno la etiqueta de “rojillo” como si con ello creyeran que uno se siente vituperado, cuando es al contrario. También se está imponiendo la moda de cambiar el calificativo colorista por el de “zurdo”. En mi caso, aciertan el doble, puesto que lo soy de pensamiento y además muestro más habilidad con las extremidades del lado izquierdo del cuerpo. Entiendo que para estas personas, el ser zurdo sea un insulto, pues ellos son más de diestros.

Queda la última fase de la cita del dirigente hindú. Esa victoria que anuncian sus palabras, una victoria que no es más que la consecución de llevar el andalucismo de nuevo a las instituciones autonómicas primero, al Congreso de los Diputados después. Una victoria que sería la de los andaluces, sin tutelas, de estricta soberanía andaluza, que antepone las necesidades de nuestro Pueblo sobre cualquier tipo de tacticismo o mandato que provenga de más allá de Despeñaperros. Tengo la esperanza y el firme convencimiento de que la frase del libertador del pueblo hindú se haga realidad hasta el final.

Hay otra cita del personaje que me gusta. “En una apacible manera, puedes sacudir el mundo”. Somos aplacibles. Y venimos a sacudir Andalucía. A ponerla en pie.

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