“Mi denominación favorita es una del dialecto yanito que comprobé en directo (“Te vi a comé er cuécaro”, oído en La Línea en 1983). Al indagar por su origen quedé rendido: cuécaro es la pronunciación yanita de una muy conocida marca de copos de avena, Quaker

OPINIÓN. El lector vago. Por 
Miguel A. Moreta-Lara
Escritor a veces

18/11/20. 
Opinión. El escritor Miguel A. Moreta en su colaboración con EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com de esta semana escribe sobre los diferentes nombres dados al coño: “Por atenernos hoy a la lengua del coño, quiero ofrecerles un mapa del tesoro, el de la zona coñil, una nómina no muy larga ni exhaustiva (¡líbreme Venus de tan imposible disparate!) recogida a lo largo del tiempo y...

...de las lecturas. Muchos de estos nombres ya han empezado a morir en las tumbas de algunos diccionarios especializados, como el Gran diccionario del argot el sohez (Delfín Carbonell Basset, 2000) o el Cunni nomina (anónimo, 2001). En este último se amontonan “más de 2.222 nombres de la entrepierna femenina”.

Todos los coños el coño

Ablación del clítoris. Según la OMS, más de 200
millones de mujeres y niñas vivas actualmente han
 sido objeto de la MGF (mutilación genital femenina).

El poema de Aleixandre “Mano entregada”, que he releído muchas veces, me llevó a sospechar que el poeta español seguramente habría leído una composición titulada “La main”, de un escritor no muy traducido al español, Claude Chappuys (¿1500?-1575), que fue valet y bibliotecario del rey Francisco I y secretario del cardenal Jean du Bellay, autor también de un poema satírico contra el emperador Carlos V con el expresivo título de L’aigle qui a fait la poulle devant le Coq à Landrecy (1543), o sea, “el águila [Carlos V] que hizo de gallina ante el Gallo [Francisco I] en Landrecy”. Pero saquemos la mano de este saco lleno de espinas y vayamos a Chappuys, cuya poesía “La mano”, que no voy a citar completa porque necesito el espacio para otros menesteres, comienza así:

Ô douce Main, Main belle, Main polie,
Main qui les coeurs fait lier et délie,
Main qui le mien a pris sans y toucher,
Main qui embrasse et semond d'approcher,
Main qui à moi doit ouvrir, ô Main forte
[…]


(Oh Mano dulce, Mano hermosa, Mano pulida,
Mano que ata y desata corazones,
Mano que ha tomado la mía sin tocarla,
Mano que abraza y parece acercarse,
Mano que debe abrírseme, oh Mano fuerte […])


El cortesano Claude Chappuys, autor de poemas muy estimables, participó en una práctica poética de su tiempo con la que ponían a prueba gracia, ingenio y virtuosismo técnico los escritores renacentistas: los famosos blasones anatómicos del cuerpo de la mujer. Parece que quien lo puso de moda fue Clément Marot (1496-1544), al publicar en 1535 su epigrama “Du beau tétin” (“Del seno hermoso”). El de “La mano” es un ejemplo de lo que era capaz de hacer Chappuys, a quien también se le atribuye el “Blasón del coño”, una magnífica pieza laudatoria de esa parte de la anatomía femenina nunca olvidada por la literatura, aunque sí preterida y velada por la moral al uso. La versión española se debe a la pericia de mi buen amigo y vecino en estas páginas, el traductor Antonio Álvarez de la Rosa. Aquí va el “Blason du con”, entresacado de Les blasons anatomiques du corps féminin faits par différents auteurs (François Juste imprimeur, Lyon, 1537):


Petit mouflard, petit con rebondi,
Petit connin plus que lévrier hardi, 
Plus que le lion au combat courageux,
Agile et prompt en tes folâtres jeux,
Plus que le singe ou le jeune chaton,
Connin vêtu de ton poil folâtron,
Plus riche que la toison de Colcos,
Connin grasset, sans arêtes, sans os,
Friant morceau de naïve bonté,
Ô joli con bien assis, haut monté,
Loin de danger et bruit de ton voisin,
Qu'on ne prendrait jamais pour ton cousin.
Bien embouché d'un bouton vermeillet,
Ou d'un rubis servant de fermaillet,
Joint et serré, fermé tant seulement
Que ta façon ou joli mouvement,
Soit le corps droit, assis, gambade, ou joue,
Si tu ne fais quelque amoureuse moue.
Source d'amour, fontaine de douceur,
Petit ruisseau apaisant toute ardeur,
Mal et langueur; ô lieu solacieux, 
Et gracieux, séjour délicieux,
Voluptueux plus que tout autre au monde;
Petit sentier qui droit mène à la bonde
D'excellent bien et souverain plaisir,
Heureux sera celui duquel le désir
Contenteras, qui prendre te pourra,
Et qui de toi pleinement jouira.

[Mofletes, coño rechonchito,
Más que galgo atrevido, conejito,
Más que león en el combate valeroso,
Ágil y pronto en tus juegos amorosos, 
Más que el mono o el gatito,
Conejito revestido con tu pelo loquito, 
Más rico que el toisón de Colcos, 
Conejito untuoso, sin espinas, deshuesado,
Voluptuoso cachito de ingenua bondad, 
Oh, bonito coño bien emplazado, bien provisto, 
Alejado del peligro y del ruido de tu vecino,
Para jamás confundirlo con tu pariente sodomita. 
Bien taponado con un bermejo botón,
O con un rubí de botonadura,
Ajustado y prieto, cerrado solo 
Cuando tu intención o lindo movimiento,
Esté el cuerpo erguido, sentado, retozando, 
O si haces un amoroso mohín.
Manantial de amor, fuente de dulzura,
Arroyuelo que suaviza todo ardor,
Mal y languidez; oh lugar grato,
Y agradable, deliciosa estancia,
Más voluptuosa que nada en el mundo;
Pequeño sendero recto hacia el tapón.
Excelente y soberano placer,
Feliz será aquel cuyo placer
Satisfará, que hacerte suyo podrá,
Y que de ti plenamente gozará.]


El tabú lingüístico, como es sabido, suele tener un efecto pandémico. Todo lo contamina y lo conquista, como la marabunta. Campos tan tabuados como los del dinero, la religión, la muerte o el sexo desarrollan manchas de aceite inacabables sobre el poroso mar de la normalidad establecida. En el del sexo, las prostituciones, los cornudos, los homos, los coitos, las masturbaciones, los lugares y las partes del cuerpo con los que se ejerce (ano, vulva, pene: quiero decir, culo, coño, polla), forman un territorio comanche en permanente revuelta. Por atenernos hoy a la lengua del coño, quiero ofrecerles un mapa del tesoro, el de la zona coñil, una nómina no muy larga ni exhaustiva (¡líbreme Venus de tan imposible disparate!) recogida a lo largo del tiempo y de las lecturas. Muchos de estos nombres ya han empezado a morir en las tumbas de algunos diccionarios especializados, como el Gran diccionario del argot el sohez (Delfín Carbonell Basset, 2000) o el Cunni nomina (anónimo, 2001). En este último se amontonan “más de 2.222 nombres de la entrepierna femenina”.


En mi escueto listado hay frutos cosechados en México, Argentina, Perú, Chile o Colombia. Compiten la vulgaridad y la exquisitez. Se recopilan también otros muy literarios y consagrados, como delta de venus, puente de los suspiros, sonrisa vertical, fuente de jade, jardín perfumado… Mi denominación favorita es una del dialecto yanito que comprobé en directo (“Te vi a comé er cuécaro”, oído en La Línea en 1983). Al indagar por su origen quedé rendido: cuécaro es la pronunciación yanita de una muy conocida marca de copos de avena, Quaker. Finalmente, ofrezco un apéndice relativo a lo que en Nicaragua llaman el pipirigallo, a saber, el “rosado botón de alarma del clítoris”, que decía la escritora Erica Jong, o, como se oye por aquí cerca, la pepitilla.


Todos los coños

Abismo, agujero, ahí, ahí abajo, alcachofa, alcancía, alma, almeja, almejilla, almendra, amapola, anillo, aparato, arco de triunfo, arepa, argolla, arrope, asunto, atrapahombres, bacalá[da], bacalao, bajo vientre, barba[s], barbuda, barbudo, bellota, beo, bigotona, bizcocho, boca de abajo, bollete, bollo, bote, breva, buceta, bujero, bulto, buruquena, buyuyu, cacerola, cachi, cachimba, cachucha, cajeta, camarín, canalón, canoa, capacha, cara de Dios, cara de gaucho, castaña, casucha, catalina, cenicerito, los centros, cepillo, chacón, champa, chango, chape, chepa, chicha, chichi, chima, chimba, chimichurri, chipichí, chiribiqui, chirimbolo, chirla, chirri, chisme, chocha, chochá[da], chochete, chochi, chochín, chocho, chochuelo, chomino, chorcha, choro, chucha, chuchita, chumbo, chuminaquen, chumino, chupajornales, chupapiedra, chupapicha, churuca, cigüeñal, cocho, cochofla, cochofleta, cochoropopo, coco, cococha, cocoya, coliflor, cona, concha, concho, conducto, conejo, congal, coña, coñete, coñín, coño, coquina, coquito, corazón, corte, cosa, cosilla, coso, cotorra, cotufa, creta, crica, cuca, cucaraña, cucurucha, cuchara, cuchumina, cuécaro, cueceleches, cuenco, cuestión, cueva, culo, culo de delante, cuquichí, delta de Venus, dije, dios, empanada, entrepierna, escondite, fafarique, fandango, farolillo, felpudo, figa, flor, florero, frijolito, fuente, fuente de jade, fuente de la vida, garaje, garbanzo, gatera, gatito, guardapolvos, haba, hachazo, hamburguesa, hendidura, herida, higo, horno, hoyo, huacha, hucha, huerta, húmedo, innombrable, jaiba, jardín, jardín perfumado, jaula, jojoy, joyete, joyo, judía, juja, la de mear, lenteja, llaga, lo, lo de delante, lo de abajo, lo mío, lo suyo, lo tuyo, loncha, madriguera, marisco, marraqueta, matojo, mazorca, mejillón, mercancía, micha, mico, mina, minino, mirlo, mochadora, mochochongo, mochuelo, mogollón, molleja, molusco, mondongo, monedero, mono, monte, moño, morral, morrocoya, mostachón, mota, motete, nalgas, negocio, negrete, nido, ñoca, órgano [sexual femenino], origen de la vida, ostra, pájara, pan, panocha, panocho, papa, papaya, papo, parlús, parrocha, parrús, partes, pashpala, patata, patilla, pechuga de pollo, pelambrera, pelúa, peluche, pelúo, pepe, perrecha, peseta, petaca, pila, pilón, pipa, pipo, piricha, pitaya, pochala, polla, pomelo, pompina, pompona, popola, potorro, pozo, pucha, puchita, puente de los suspiros, puerto, puposa, pusa, pussy, quisquilla, raja, ranura, raya, remame, repollo, reverendo, rosca, rosco, sacapuntas, salterio, sapo, sartén, selva, semilla, señora, seta, sexo, sonrisa vertical, sumidero, surco, taca, taco, tajo, tamagochi, tema, templo, tesoro, tete, tintento, to lo negro, tolete, tomate, torta, tostá[da], tota, totico, totis, toto, totazo, totona, tragajornales, triángulo de las Bermudas, túnel de las delicias, tuti, tuerta, vagina, vaina, vientre, vulva, whopper, yogur, yoyo, zanja, zorra…


El pipirigallo

Aceituna, aguijón, aguijón de la voluptuosidad, aguijón del deseo, albatara, aldaba, almendra, altramuz, apéndice coralino, apóstrofe, badajo, barra, baya, birrete, bombón, bomboncito, botón, botón de amor (de carne, de dicha, de la vida, mágico, palpitante, recóndito, sensible, del placer, adorable, rosado…), botoncito, brote, brotecillo, bulto, bultito, cabeza, cabecita, capuchón, capullo, capullito, cereza, clítoris, cola, colilla, colita, colmillo, cresta, desprecio de los hombres, diamante, dulzura de Venus, eminencia, espoleta, estalactita, excrecencia, frenesí de Venus, gallo, gallito, garbanzo, garbancito, gema, glande clitoridiano, gorra, gorrita, gozo, grano, granito, guinda, guindilla, guisante, gusano, gusanito, habichuela, hoyuelo, lengua, lengüeta, lenteja, nódulo, peladilla, pene de las mujeres, pepita, pepitilla, perla, perlina, pezón, piedra preciosa de la mujer, pipa, pinganillo, pipirigallo, pipita, pistacho, pistilo, postigo, prepucio, prominente, protuberancia, pulsardor, punta, puntita, punto, puntito, rabo, rabillo, rubí, saliente, semilla, señorín, seta diminuta, tallo, tentación, tentigo, timbre de alarma, trocito de carne palpitante, vara, verga femenina…


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