“Quien quisiera aproximarse a la historia del feminismo sueco más representativo, solo tendría que repasar la nómina de las colaboraciones en la revista Tidevarvet y las conferencistas que intervinieron en la Escuela de Fogelstad”

OPINIÓN. El lector vago. Por 
Miguel A. Moreta-Lara
Escritor a veces

23/12/20. 
Opinión. El escritor Miguel A. Moreta en su colaboración con EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com de esta semana escribe su segundo artículo sobre las amigas de la malagueña Isabel Oyarzábal: “La amplia sororidad de Isabel hubo de ejercerla sobre todo con anglófonas. El grupo de británicas y usamericanas es otro nutrido conjunto de mujeres bien interesantes que cultivó a partir...

...de sus conferencias y viajes por Gran Bretaña y USA, donde era muy conocida y donde la publicación de sus obras en inglés -al menos, cinco libros- alcanzó gran resonancia en la prensa”.

Las amigas de Isabel Oyarzábal (2)

Para el póquer oyarzabalino:
Andrés, Aurora, Enrique y Víctor.

Dos de las mencionadas anteriormente, Elisabeth Tamm y Kerstin Hesselgren, pertenecen a un grupo de cinco mujeres feministas suecas que se asociaron en una serie de actividades públicas y privadas, de gran renombre en su país: eran conocidas como “el grupo de Fogelstad” (Fogelstadgruppen) y con él se relacionó estrechamente la embajadora Oyarzábal. Las otras tres eran la fundadora de Mujeres Liberales (1914), doctora Ada Nilsson (1872-1964), amiga y médico personal de Tamm, la maestra y periodista Honorine Hermione (1886-1977), y la pionera ecologista y académica Elin Wägner (1882-1949), quizá la más influyente feminista y literata sueca: una de sus más exitosas novelas fue la titulada Norrtullsligan (1908, Hombres y otras desgracias). La iniciativa para crear el grupo de Fogelstad partió de Elisabeth Tamm y se constituyó en 1921, el año en que la mujer sueca consiguió el derecho al voto. Los dos grandes proyectos del grupo fueron la fundación de una Escuela Cívica [o Ciudadana] para Mujeres (1921) y de un periódico, el Tidevarvet. Semanario político radical (1923-1936). Aunque eran políticamente independientes, estuvieron vinculadas a la asociación de Mujeres Liberales (después Asociación Nacional de Mujeres Libres y, finalmente, Asociación de Mujeres de Izquierda Sueca). Quien quisiera aproximarse a la historia del feminismo sueco más representativo, solo tendría que repasar la nómina de las colaboraciones en la revista Tidevarvet y las conferencistas que intervinieron en la Escuela de Fogelstad.


Sabemos que hubo muchas más amistades suecas: su enumeración de despedida la remata Isabel Oyarzábal con “y otras mujeres leales y bondadosas”. En otro lugar se refiere a Marika Stiernstedt (1875-1954), apuntando que “se hizo muy amiga mía”. Esta novelista y escritora, antinazi y antibelicista, fue una de las primeras en escribir sobre el genocidio armenio. La última obra de Stiernstedt, Kring ett äktenskap (1953, Sobre un matrimonio), “un relato sin límites de su infame matrimonio con el autor Lubbe Nordström, sirvió como una especie de término literario para el género, que pronto se popularizó. El minucioso relato del declive de un genio alcohólico y sexualmente ambivalente es despiadado en su franqueza. ¿De qué le sirve la libertad a la nueva mujer si el nuevo hombre resulta ser un cruce entre un patriarca hipócrita y un niño indefenso a pesar de las garantías de un matrimonio igualitario de pareja?” (Ebba Witt-Brattström, “Sexo, ética y emancipación”).


La amplia sororidad de Isabel hubo de ejercerla sobre todo con anglófonas. El grupo de británicas y usamericanas es otro nutrido conjunto de mujeres bien interesantes que cultivó a partir de sus conferencias y viajes por Gran Bretaña y USA, donde era muy conocida y donde la publicación de sus obras en inglés -al menos, cinco libros- alcanzó gran resonancia en la prensa. Entre estas amigas anglófonas, mencionaré a la teósofa Beatrice Erskine (1878-1939), a la que trató en Londres; a la novelista y sufragista Charlotte Despard (1844-1939), con quien contactó en una de sus primeras estancias inglesas: esta destacada activista del Sinn Féin era amiga de Eleanor Marx; a la editora de libros para niños Bertha L. Gunterman (1886-1975), autora de Castles in Spain and Other Enchantments:  Legends and Romances (New-York, 1928); a la escritora e ilustradora de libros infantiles Berta Hader (1890-1976), “con sus vestidos de algodón de brillantes colores y su humor original”, que siempre le pareció -junto a su marido Elmer Hader- “los anfitriones ideales”; a la periodista y sufragista Bessie Beatty (1886-1947), que viajó a Rusia y escribió su crónica de la revolución de 1917 titulada The Red Heart of Russia (1918).

En las deudas que Isabel Oyarzábal hace constar en su biografía de Alejandra Kollontai, además de Bessie Beatty, agradece el apoyo de Louise Bryant, de John Reed y de Katherine Anthony. La troupe de periodistas usamericanos desplazados a Rusia para cubrir la revolución fue numerosa. Entre ellos, estuvieron Beatty, John Reed, Louise Bryant y Rheta Childe Dorr. La feminista, activista y periodista Louise Bryant (1885-1936) escribió sobre esa experiencia Six Red Months in Russia (1918) y Mirrors of Moscow (1923). Estuvo casada con John Reed, autor de Ten Days that Shook the World (1919), aunque tuvo tres maridos y varios amantes (el dramaturgo Eugene O’Neill, el pintor Andrew Dasburg…): señalo estos pormenores porque es muy revelador de una mujer, Bryant, perteneciente a un círculo muy curioso y rompedor, el club de debate feminista Heterodoxy del Greenwich Village de principios del siglo XX, que reunió a un hatajo de radicales de todo tipo, bisexuales, homosexuales, utópicos, artistas, escritores, activistas del control de natalidad (como Margaret Higgins Sanger), pendones gozosos… Eran tan raras que incluso admitían a heterosexuales: eso sí, siempre que no fueran ortodoxos. Louise Bryant debió sentir la fascinación, el eros alado que despertaba siempre Alejandra Kollontai, de la que escribió: “Kollontai viste muy bien, lo que no es frecuente entre las mujeres de ideas revolucionarias”.


Katherine Anthony (1877-1965), maestra de escuela y doctorada por la universidad de Chicago, biografió a notables mujeres, como Otis Warren (la dama de la revolución americana), Sarah Margaret Fuller (periodista y activista), la reina Elisabeth, Catalina la Grande, Louis May Alcott (la autora de Mujercitas), la sufragista Susan B. Anthony, entre otras mujeres y biografías. Tanto Katherine Anthony como su compañera de vida, Elisabeth Irwin (1880-1942) pertenecían al Heterodoxy (lo mismo que Bessie Beatty, otra heterodita). Elisabeth Irwin, licenciada por Columbia, era una psicóloga, educadora y reformadora que fundó un plan experimental de estudios, el Little Red School House en Manhattan. Ella y su compañera Katherine se llamaban a sí mismas las “damas gay de Gaylordsville (Connecticut)” [gay ladies of Gaylordsville].

[Continuará]


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