La renacionalización total o parcial del sector eléctrico parece hoy en día un tema tabú en el debate sobre las políticas públicas en materia energética”

OPINIÓN. El ademán espetao. Por 
Jorge Galán
Artista visual y enfermero

09/06/21. 
Opinión. El artista visual Jorge Galán escribe en su colaboración con EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la subida del precio de la luz: “La liberalización del sector eléctrico, después de más de dos décadas, ha sido un enorme error y es la clave del problema de pobreza energética, al haber contribuido al encarecimiento del precio de la energía mediante una regulación muy favorable para la extracción de...

...beneficios por parte de un oligopolio de empresas, en cuyos consejos de administración sabemos que siguen teniendo cabida numerosos políticos, precisamente de los partidos protagonistas de todo este desaguisado”.

Memoria de pez y estafa circadiana

Hace unos años un equipo de científicos canadienses logró desmitificar mediante un estudio la falsa creencia popular -bastante arraigada- de que la memoria de los peces no alcanza más allá de 30 segundos. En no pocas ocasiones oí hablar de sólo 3 segundos. En cualquier caso en gran parte del reino animal la memoria a corto plazo es breve, o al menos éso pensamos. Hemos adjudicado al elefante y al pez los extremos en una curiosa horquilla metafórica de capacidad memorística.

Deberíamos contratar a estos científicos canadienses para que repitiesen su estudio aquí, con un poco de suerte, superar de nuevo al pez, que nos ha dejado el dudoso reconocimiento del mayor déficit de recuerdos del mundo animal.


Me refiero a la memoria en política, que no se me entienda mal. La memoria capaz de hacer capitular mediante auditoría a falacias, mentiras, falsedades y contradicciones que a diario fagocitamos del plantel político y de su acólita prensa. El engaño flagrante sale barato, porque no se refleja en las urnas a posteriori. Se consolida y se perpetúa como herramienta y deviene en el más profundo populismo vertebrador de discursos.

Esta carestía de retentiva generalizada trasforma el programa político en una molesta política de cookies de web, casilla marcada intuitiva y casi automáticamente por el usuario para que deje de incordiar y desaparezca de su vista. Queda entonces en crisis cualquier principio de derecho político democrático, tal y como ilustraba Rousseau en su Contrato Social allá por 1762, cuando teorizaba acerca de la democracia y la asunción por voluntad propia de los derechos y deberes del individuo con el Estado. Un contrato no es más que el reflejo de un acuerdo y su fin es que a ninguna de las partes se le olvide. Es una medida preventiva de amnesia.

Voltaire lo reflejó con una excepcional frase ponderada pero certera: «La política es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria». Schopenhauer apunta otra rotunda frase: «Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa».


La auditoría de la memoria se puede aplicar a incontables temas en política, el resultado será siempre el mismo; ningún partído político sobrevive. Podríamos confeccionar una larga lista, pero hoy toca la vergonzosa tomadura de pelo que estamos sufriendo con la subida de la factura eléctrica, paradigma en este asunto de la memoria.

La nueva facturación por tramos que se aplica desde el 1 de junio ha terminado siendo la explicitación de una máxima: el mercado no siempre está al servicio de las personas, las personas a menudo están al servicio del mercado.

Que el sistema produca excesos o desigualdades ya no necesita disimularse, ha llegado al categórico logro de la inherencia. No se interviene el mercado, a cambio, posturas, promesas y acuerdos de gobierno quedan disipados en una sucedánea maniobra de despiste y se interviene la vida de las personas, sometiéndolas a estos excesos mercantiles. Se nos ofrece como reforma una surrealista herramienta de atemperamiento que atenta contra los ciclos circadianos. La competencia se traslada a nuestro horario y las energías limpias a nuestro descanso. Un reincidente día de la marmota en estos tiempos: unos se forran con desmesura generando problemas a todos, y a otros nos toca arreglarlos, póngale ud. detrás cambio climático, polución, plásticos, energías limpias, contaminación, sobreexplotación de recursos, crisis financieras, etc, etc... Lo decepcionante es que la medida viene de un Gobierno que en la oposición agitó la postura contraria y traía en su contrato una bajada de la factura de la luz.


Ante la subida del 27% de la factura eléctrica en enero el Gobierno alegaba motivos coyunturales y culpaba a Filomena, tras haberse rasgado las vestiduras con Rajoy y su reforma energética con la subida de la factura pocos años atrás. En abril de este año la factura de la luz ha subido un 45% en un sólo año y en junio es probable que se batan records históricos.

La oposición actual, que desde enero de 2021 planteaba una ofensiva parlamentaria para bajar el IVA del consumo eléctrico del 21 al 10%, basada en una acertada comparativa con otros países europeos, fue precisamente la que colaboró con mayor esmero en que ésto fuese así. No olvidemos que en 1998 fue Aznar quien parió el IEE (Impuesto Especial sobre la Electricidad) que grava el consumo eléctrico con más de un 5%, y fue Montoro en 2012 quien situó el IVA de la factura eléctrica en el 21%, Rajoy se negó a bajar el IVA y también el surrealista impuesto al sol. Ahora es al revés, a intercambio de posiciones, intercambio de posturas.

La verdadera clave de todo este abuso no es otra que la privatización de un sector básico como la energía, realizada por Aznar en 1997. Ningún país de Europa -salvo Portugal- tiene tan escasa participación pública en el sector de la energía como España.


La liberalización del sector eléctrico, después de más de dos décadas, ha sido un enorme error y es la clave del problema de pobreza energética, al haber contribuido al encarecimiento del precio de la energía mediante una regulación muy favorable para la extracción de beneficios por parte de un oligopolio de empresas, en cuyos consejos de administración sabemos que siguen teniendo cabida numerosos políticos, precisamente de los partidos protagonistas de todo este desaguisado.

Podemos, que esgrimió durante años en su discurso toda esta sucesión de acontecimientos, ha quedado en un cero a la izquierda a su paso por el Gobierno. Sobre nacionalización o aumento de participación pública en el sector energético ni se habla ni se acuerdan, alegan que no pudieron incluirlo en su pacto de Gobierno con el PSOE, pero sí el abaratamiento de la factura a ciudadanos y empresas. Tras exigir a PSOE la reforma desde enero se acaban subiéndo al carro del atentado circadiano. Quién les ha visto y quién les ve.

La renacionalización total o parcial del sector eléctrico parece hoy en día un tema tabú en el debate sobre las políticas públicas en materia energética. Si el Gobierno no tiene capacidad o voluntad de intervenir en un asunto primordial como éste, al menos deberían tener la decencia de explicarnos el por qué, no sea que nos hagan pensar que el socialisto del puro y el yate tiene algo que ver desde su consejo de administración, pero que no vengan ahora a vendernos la moto de las energías limpias y el medio ambiente, cuando es evidente que unos señores se lo están llevando bien calentito a expensas de nuestra paupérrima infraestructura de renovables, nuestra falta de memoria y finalmente de nuestros ciclos circadianos.

Ya va quedando menos para que nuestra factura de la luz se denomine factura de las tinieblas y lo peor es que al final de este túnel de momento no hay ninguna luz, pero es que ni siquiera se vislumbra un triste destello.

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