El 4 de abril de 1990 un accidente en el petrolero iraní Avaj-dos provocó el vertido de 100 toneladas de crudo en la bahía de Málaga

OPINIÓN. 
Málaga y sus historias. Por Ramón Triviño
Periodista

24/11/21. 
Opinión. El periodista Ramón Triviño, en su colaboración habitual con EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com, en la que recopila curiosidades de la historia de Málaga, escribe sobre el accidente de un petrolero frente a la costa malagueña: “El accidente ocurrió a unos 500 metros de la costa, frente a las playas de San Andrés, donde se encontraba fondeada la tubería de Enpetrol por donde...

...se conducía el crudo desde los petroleros hasta sus instalaciones en Málaga, situadas entonces en pleno casco urbano”.

Marea negra en la bahía de Málaga

El 4 de abril de 1990 un accidente en el petrolero iraní Avaj-dos provocó el vertido de 100 toneladas de crudo en la bahía de Málaga. Durante el verano el Ayuntamiento prohibió el baño en las playas de la zona, aún contaminadas.


El petrolero vertió cerca de 100 toneladas de crudo al producirse una avería en la tubería de descarga del buque cuando se procedía al trasvase del petróleo a las instalaciones de la empresa Repsol-Petróleo, en la capital malagueña.

Cuatro remolcadores del puerto malagueño comenzaron inmediatamente las labores de tratamiento de la mancha con químicos dispersantes. El fuerte olor a crudo se percibió en toda la ciudad y motivó la alerta ciudadana.

Playas de San Andrés

El accidente ocurrió a unos 500 metros de la costa, frente a las playas de San Andrés, donde se encontraba fondeada la tubería de Enpetrol por donde se conducía el crudo desde los petroleros hasta sus instalaciones en Málaga, situadas entonces en pleno casco urbano. Desde la factoría, Enpetrol trasvasaba el petróleo a través de un oleoducto hasta Puerto Llano, en la provincia de Ciudad Real.

Según la versión de la Comandancia de Marina de Málaga cuando el buque procedía ya a descargar su mercancía, movió las máquinas sin control, lo que provocó que saltara el enganche de la tubería de descarga del propio petrolero, y que vertiera el crudo directamente al mar. El que no se produjera la rotura de la tubería facilitó que se pudiera paralizar el vertido inmediatamente, una vez el capitán se percibió de lo ocurrido.

Las autoridades de Marina abrieron un expediente al capitán del petrolero iraní Avaj-2. La empresa naviera dueña del petrolero debió depositar una fianza o un aval bancario por valor de 500 millones de pesetas para que el barco pudiera abandonar el fondeadero del puerto.

El jurídico de la Armada que instruyó el caso, Juan Galeote, señaló que se desconocían los motivos por los que se dio la orden de "avante máquinas". Ello originó, según las primeras investigaciones realizadas, un desplazamiento brusco de unos 60 metros del barco, desenganchándose el ramal de la manguera conectada a tierra. El capitán del barco, el británico Douglas Wallace, prestó declaración. La asociación ecologista Silvema también presentó una denuncia por delito ecológico.

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