Tenía 13 años e iba al centro a una exposición donde acababan de colgar un cuadro suyo, un retrato de El Cristo de la Buena Muerte

OPINIÓN. 
Málaga y sus historias. Por Ramón Triviño
Periodista

19/01/22. 
Opinión. El periodista Ramón Triviño, en su colaboración habitual con EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com, en la que recopila curiosidades de la historia de Málaga, escribe sobre la desaparición de David Guerrero: “Las primeras investigaciones policiales se encaminaron a los contactos realizados en el mundo del arte, donde David comenzaba a ser considerado un joven genio. La policía...

...desechó el secuestro por motivos económicos porque la familia no recibió nunca una petición de rescate y Jorge Guerrero, el padre, era mecánico de una empresa de confección, con recursos económicos limitados”.

La desaparición del ‘niño pintor’

El 6 de abril de 1987, sobre las 18,40 horas, David Guerrero salió de su casa en la barriada 25 Años de Paz, en Huelín (Málaga). Tenía 13 años e iba al centro a una exposición donde acababan de colgar un cuadro suyo, un retrato de El Cristo de la Buena Muerte, en concreto en la galería de arte La Maison, en la calle Duquesa de Parcent, donde le esperaba el periodista Paco Fadón, de Radio Popular.


David tenía previsto ir luego a la peña El Cenachero, donde desde hacía algo menos de dos años recibía clases en una academia de pintura, casi siempre a cargo de un primo de su madre, el pintor malagueño José Guevara Castro. El niño tenía pensado tomar el autobús que lo dejaría en el centro de Málaga. Su casa distaba 250 metros de la parada y es en este trayecto donde la policía sostuvo que pudo desaparecer el menor.

Tras la denuncia de los padres, las primeras investigaciones policiales se encaminaron a los contactos realizados en el mundo del arte, donde David comenzaba a ser considerado un joven genio. La policía desechó el secuestro por motivos económicos porque la familia no recibió nunca una petición de rescate y Jorge Guerrero, el padre, era mecánico de una empresa de confección, con recursos económicos limitados.

Sin embargo, 32 años después el testimonio de dos testigos aconsejó reabrir la investigación. Hasta entonces se mantenía la creencia de que David no llegó a tomar ningún autobús y desapareció en esos 250 metros que separaban su casa de la parada.

David Guerrero

En abril del año 2019 es cuando los responsables de la Comisaría Provincial deciden reactivar la investigación desde un enfoque diferente, la única pista nueva que había llegado a sus manos fue una información inquietante que apuntaba a un supuesto grupo de pedófilos que, hacía años, frecuentaba la zona del Llano de Doña Trinidad, en la zona de El Perchel.

En esa información que llegó a la unidad policial se mencionaban tres nombres que los investigadores identificaron plenamente. Se trataba de tres hombres, todos por encima de los 60 años, con los que llegaron a entrevistarse personalmente. Los agentes alcanzaron una conclusión clara, los tres habían tenido relación entre sí. Y a uno de ellos, además, le constaba una reseña policial por corrupción de menores, si bien fue absuelto en el juicio porque, al parecer, las supuestas víctimas se retractaron de su versión inicial.

Todos negaron saber absolutamente nada de la desaparición del 'niño pintor', y de conocer a un tal Gervasio, objetivo final de la investigación. Aunque el único de los tres que tenía antecedentes reconoció a los agentes que cuando se le detuvo por corrupción de menores, en el año 1993, la policía llegó a preguntarle si sabía algo de lo que le pudo suceder a David Guerrero.

Los investigadores también localizaron al informante y, cuando se entrevistaron con él, comprobaron que su testimonio estaba salpicado de incoherencias e incongruencias, pese a que la información inicial que aportó sí podía tener cierta base real, a tenor de los antecedentes policiales de uno de los entrevistados. En cambio, cuando se sentaron a hablar con él, su versión varió respecto al citado Gervasio, que todavía sigue sin ser identificado.

Aunque sin poder descartarla por completo, los investigadores aparcaron esta vía de investigación, ya que no encontraron indicio alguno que relacionase a estas personas con la desaparición del 'niño pintor'.

En cualquier caso ya no se busca una responsabilidad penal sobre lo ocurrido, puesto que los posibles delitos que se hubieran cometido ya estarían más que prescritos, hay que recordar que la causa lleva archivada judicialmente desde 1996, sino dar una respuesta a lo que le sucedió a David Guerrero y tratar de localizarlo.

La investigación reactivada, también trabajó en la devolución anónima que se realizó de un dibujo que David Guerrero había regalado a una compañera de clase y que a su vez había entregado a la policía cuando el niño despareció. El misterio sigue sin resolverse.

Puede ver aquí otros artículos de Ramón Triviño