De aquel viaje también se recuerda la celebración del 60 cumpleaños del escritor en La Cónsula, una juerga llena de excesos, que terminó con la intervención de los bomberos para sofocar las llamas originadas por un castillo de fuegos artificiales

OPINIÓN. 
Málaga y sus historias. Por Ramón Triviño
Periodista

22/06/22. 
Opinión. El periodista Ramón Triviño, en su colaboración habitual con EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com, en la que recopila curiosidades de la historia de Málaga, escribe sobre la estancia de Ernest Hemingway: “En los primeros días de mayo de 1959, Ernest Hemingway, escritor norteamericano y Premio Nobel de Literatura, llega a Málaga para alojarse en La Cónsula, la vieja mansión...

...que entonces era propiedad de Bill y Annie Davis, un matrimonio californiano con los que Hemingway había confraternizado en México”.

Ernest Hemingway en Málaga

En los primeros días de mayo de 1959, Ernest Hemingway, escritor norteamericano y Premio Nobel de Literatura, llega a Málaga para alojarse en La Cónsula, la vieja mansión que entonces era propiedad de Bill y Annie Davis, un matrimonio californiano con los que Hemingway había confraternizado en México.


Ernest Hemingway llegó a Málaga acompañado de su cuarta esposa Mary Welsh, dos años antes de que se suicidara en 1961. El escritor y Bill Davis compartían su afición por los toros, una pasión que el novelista había volcado en Muerte en la tarde, libro publicado en 1932.

Durante ese verano, Hemingway debía escribir una serie de artículos para la revista norteamericana Life sobre los toros y sobre la rivalidad entre los dos grandes del toreo de aquellos años, Antonio Ordoñez y Luis Miguel Dominguín. Para lo que asistió a diversos festejos taurinos en La Malagueta. La serie de artículos escritos en esos días se convertirían en el último libro del autor, El verano peligroso.

Ernest Hemingway en La Cónsula. (Hemingway Coleccion/John F. Kennedy Presidencial Library, Boston).

En la estancia malagueña de Ernest Hemingway también se puso de relieve la absoluta disparidad, entre el escritor y el hispanista Gerald Brenan, entre otras cosas, por cómo entender la escritura. La contraposición entre Hemingway y Brenan se constató tanto en sus pasiones como en sus personalidades y de ello dejó testimonio Brenan en su autobiografía.

De aquel viaje también se recuerda la celebración del 60 cumpleaños del escritor en La Cónsula, una juerga llena de excesos, que terminó con la intervención de los bomberos para sofocar las llamas originadas por un castillo de fuegos artificiales.

Hemingway escribiría, refiriéndose a la finca en donde se alojó, que “nunca había estado en un sitio más hermoso. Era ideal para trabajar y comencé a escribir enseguida”.

Para conmemorar aquella visita en mayo de 2009 se celebraron en Málaga unas jornadas organizadas por el Instituto Municipal del Libro y la Fundación Manuel Alcántara, en la que diferentes expertos analizaron su personalidad y su obra, además de aportar numerosas anécdotas de la estancia en Málaga de Hemingway.

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