“La necesidad perentoria de acabar de una vez por todas con el renaciente empeño de dividir a nuestra tierra y a nuestras gentes”

OPINIÓN. Cuarta cultura
. Por Ramón Burgos
Periodista


21/09/20. Opinión. El periodista Ramón Burgos escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la importancia de mantenerse unidos y el peligro de las divisiones territoriales: “Sé que en contra podrían aducirse mil y una razones de tipo geopolítico, histórico y hasta personal, pero, por el contrario, yo prefiero y antepongo la realidad del compromiso activo de aquellos que luchan y trabajan...

...día a día por el desarrollo y mejora de nuestra sociedad, sin localismos intransigentes cercanos a la dictadura nacionalista”.

Con voz y sin acento

La edad, sea cual fuere, no es impedimento de uno de los valores más positivos: el más o menos amplio conocimiento contrastado.


Así, con voz y sin acento, debo, y quiero, “hacer un guiño” a todas las edades, dejando claro que lo que escribo es para todos: para los que al subir al autobús, en algunos casos, nos ceden el asiento (el otro día me sucedió por segunda vez); para los que trabajan siempre por el desarrollo social (me encuentro a varios por nuestras calles); para los que empeñan su vida en la ayuda solidaria (los hay); y aún para los que encerrados en su soledad mantienen tesis ajadas (que, naturalmente, son dignos del mismo respeto).

Y ello me da pie para recordar, y recordarme, en aras de la mejor convivencia, la necesidad perentoria de acabar de una vez por todas con el renaciente empeño de dividir a nuestra tierra y a nuestras gentes.

Afirmo que algunos, amparados en el descontento de situaciones puntuales, usan las diferencias sociales para intentar crear nuevos ducados con sesgado sentido antidemocrático.

¿Andalucía Oriental y Andalucía Occidental? Para mí –y espero que para otros muchos así sea– sólo existe una Andalucía, con su Oriente y su Occidente y, si me apuran, con su Centro. Que todo lo que sea dividir conlleva el peligro del aislamiento y de la pérdida de conciencia colectiva.

Sé que en contra podrían aducirse mil y una razones de tipo geopolítico, histórico y hasta personal, pero, por el contrario, yo prefiero y antepongo la realidad del compromiso activo de aquellos que luchan y trabajan día a día por el desarrollo y mejora de nuestra sociedad, sin localismos intransigentes cercanos a la dictadura nacionalista.

Por eso titulaba hoy “con voz y sin acento”: con la voz única de una comunidad que puede y debe oírse alto y claro, con acuerdos unánimes y no con banalidades partidistas. ¡Que los “acentos particulares” –y pronto tendremos la oportunidad de comprobarlo– no son casi nunca buenos consejeros! ¡Que son otros los problemas que nos afectan con carácter inmediato y otras las promesas reiteradamente incumplidas!

Puede leer aquí anteriores artículos de Ramón Burgos:
- 07/09/20 Miedo a la comunicación

- 29/06/20 Prestigio
- 15/06/20 Confianza de la ciudadanía
- 01/06/20 Cuarta Cultura