Mañana, me gustaría poder mantener que, en nuestro diario vivir, la capacidad de razonar se antepone siempre a cualquier otro instinto de éxito electoralista

OPINIÓN. Cuarta cultura
. Por Ramón Burgos
Periodista


03/11/20. Opinión. El periodista Ramón Burgos escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre cuestiones políticas y sociológicas: “A día de hoy, y al escribir estas líneas, mezcla de Política, Derecho y Sociología, me debato en si es honorable o no la búsqueda de la “medalla humana”. Pienso que, a lo peor, su peso impide hacer el mejor de los viajes: el de la conquista del horizonte...

...común. Por muy líder que uno se crea, sin la ayuda de los demás todo emprendimiento no pasará de ser, en el mejor de los casos, un intento siempre destinado al fracaso”.

Buen gobierno

Os aseguro que no está de más releer a Aristóteles –Política, libro sexto, capítulo VI, Idea general de la república–, según Patricio de Azcárate, cuando observaba “que las buenas leyes no constituyen por sí solas un buen gobierno, y que lo que importa sobre todo, es que estas leyes buenas sean observadas. No hay, pues, buen gobierno sino donde en primer lugar se obedece la ley, y después la ley a que se obedece está fundada en la razón”.


Ahora que vuelve a plantearse la necesidad o no del estudio de la Filosofía como materia de “Formación General Común” en los centros educativos de nuestro país, vengo a recordar cuando con el tiempo aún a mi favor –era lo suficientemente joven para ser receptor de las bondades del espíritu ajeno–, aprendí que el vocablo “fidelidad” no sólo conlleva intenciones, sino que los hechos, derivados de las actitudes,  influyen decisivamente en todos los entornos posibles.

Desde entonces, también mantengo que la libertad individual, e incluso la colectiva, empiezan y acaban donde no hay egoísmo ni egocentrismo, amén de otras virtudes ciudadanas, y no tan ciudadanas, que han de adornarnos en nuestro trabajo y en nuestro descanso, sea cual sea nuestra edad o nuestra educación.

Años después, un buen maestro en la conservación del patrimonio me dejaba claro cómo hay que realizar cualquier proyecto, incluidos los relacionados con la imaginación: manteniendo las tradiciones, respetando los cánones y alejándose en todo momento de copias innecesarias y repetitivas, sin que ello suponga cortapisa alguna para la creatividad del autor.

A día de hoy, y al escribir estas líneas, mezcla de Política, Derecho y Sociología, me debato en si es honorable o no la búsqueda de la “medalla humana”. Pienso que, a lo peor, su peso impide hacer el mejor de los viajes: el de la conquista del horizonte común. Por muy líder que uno se crea, sin la ayuda de los demás todo emprendimiento no pasará de ser, en el mejor de los casos, un intento siempre destinado al fracaso.

Sigo creyendo, como ya os escribí, que ha llegado el día de plantarse y dar un paso al frente, dejando atrás las reuniones particulares y de intereses personales.

Mañana, me gustaría poder mantener que, en nuestro diario vivir, la capacidad de razonar se antepone siempre a cualquier otro instinto de éxito electoralista.


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