El bien que busco al escribir está relacionado con la acción definitiva de acabar con la perdida de identidad de lo social y con la inseguridad jurídica de los planteamientos partidistas de política chapucera

OPINIÓN. Cuarta cultura
. Por Ramón Burgos
Periodista


16/11/20. Opinión. El periodista Ramón Burgos escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la intención de sus reflexiones: “En el fondo y en la forma lo que quiero plantear, en un intento de movilización de sentimientos y actitudes propias y ajenas, es, como ya he mantenido en diversos foros, el convencimiento de que ha llegado el tiempo de la acción, de la presencia y el trabajo...

...en las instituciones, del posicionamiento real frente a la nueva escalada de  interpretaciones erróneas o falsas que se están produciendo sobre nuestra razón de ser”.

Diciendo

Me escriben diciendo que “baje a la realidad y plasme mis verdaderas intenciones… ¡Que algo querré!”. Y yo que estaba convencido que a nadie le interesaban estas reflexiones tan personales.


Pues bien, en honor a la justa petición, comenzaré a desgranar los contenidos de mi alma.

En el fondo y en la forma lo que quiero plantear, en un intento de movilización de sentimientos y actitudes propias y ajenas, es, como ya he mantenido en diversos foros, el convencimiento de que ha llegado el tiempo de la acción, de la presencia y el trabajo en las instituciones, del posicionamiento real frente a la nueva escalada de  interpretaciones erróneas o falsas que se están produciendo sobre nuestra razón de ser. Tiempo al que, por cierto, no deberíamos haber puesto tantas y tan altas barreras de excusas relacionadas con el “arte” de no complicarnos la existencia.

Así entiendo lo que escribía Ramiro Pellitero –refiriéndose a la educación católica, y que yo me atrevo a ampliar a todos los ámbitos de nuestra vida–: “No tiene sentido oponer la fidelidad a la creatividad, la doctrina a la vida, lo personal a lo social. La atención a la realidad (…) es equilibrio, ponderación, integración, capacidad de valoración, distinguir lo esencial de lo accidental”.

El bien que busco al escribir está relacionado con la acción definitiva de acabar con la perdida de identidad de lo social y con la inseguridad jurídica de los planteamientos partidistas de política chapucera.

Perdonadme los que penséis de modo distinto, pero por lo único que podrían entender cualquier otro interés es porque nos ayudase a ser más responsables en nuestras decisiones, a tener una mayor integración en nuestra diaria realidad, a reforzar nuestras creencias, a entender el honor de convivir como una carga de amor para con los demás.

Para mí, todo lo contrario no pasa de ser un mal innecesario y caprichoso que puede llevarnos, por equivocación de lo cercano, a lo sectario. A decisiones que únicamente nos conducen a enfrentamientos innecesarios y vanos.

Espero que no creáis que debo poner ejemplos concretos con nombres y apellidos, puesto que lo dicho va más allá de la crítica unipersonal –sea del tipo que sea–, y en ningún caso supone un intento de colocación en lista alguna. No pienso sino en la fundamental importancia de la unidad en cualquier labor humana –incluso las relacionadas con lo eterno–. Crecer en lo personal es importante, pero tanto en cuanto ese afán pase de ser individual a ser colectivo. Que “para servir, hay que servir”.

Puede leer aquí anteriores artículos de Ramón Burgos