“La edad no es impedimento de uno de los valores más positivos: el conocimiento contrastado, una de las claves que, entre otras, nos podrían ayudar a reconducir los resultados de votaciones, movimientos, asociaciones, etc

OPINIÓN. Cuarta cultura
. Por Ramón Burgos
Periodista


11/01/21. Opinión. El periodista Ramón Burgos escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la importancia de los mayores: “Por ello, especialmente en este momento, debo “hacer un guiño” a la edad, a dejar claro que lo escrito hoy es para los mayores, para nosotros, para los que al subir al autobús, en algunos casos, nos ceden el asiento (el otro día me volvió a suceder). Aunque, al menos...

...yo –y estoy seguro que también la mayoría de vosotros–, más que me dejaran un asiento, preferiría que me “solicitaran” mi experiencia, mis sucesos, mis aportaciones…”.

Dignidad

Me escribía el padre José Antonio Márquez, el que fuera presidente de la Fundación Benéfica Fray Leopoldo: “Si queremos ser eficaces a la hora de dar respuesta a un drama que es real, extremo e intenso, ante el duro golpe de la pobreza y de la ‘cultura del desecho de nuestros mayores’, pues eso hay que hacerlo desde la reflexión e impulsados por un práctico humanismo cristiano, remando al unísono y aunando esfuerzos”.


La carta –correo electrónico– insistía en la dignidad de nuestros mayores como “seres únicos e irrepetibles” y en la “acogida a todo ser humano que por necesidad la solicite”.

Al respecto, en Andalucía quiero creer que siempre hemos intentado atraer voluntades, vinieren de donde vinieren. A veces, es cierto, con unas intenciones puramente egoístas, y otras, también es cierto, con verdadero afán de acogimiento.

Hemos mostrado al mundo lo peor y lo mejor de nuestras realidades, siempre pensando que el Paraíso se había creado entre los ríos que sirven de foso natural contra cualquier invasión de descripciones no exactas.

Afortunadamente, nuestros grandes literatos, por ejemplo, han tenido clara la necesidad de defender, por encima de cualquier terremoto, nuestras esencias más fundamentales… Ello nos ha salvado, en innumerables ocasiones de ser tachados de folclóricos y copleros entre otras muchas y peores cosas.

Por ello, especialmente en este momento, debo “hacer un guiño” a la edad, a dejar claro que lo escrito hoy es para los mayores, para nosotros, para los que al subir al autobús, en algunos casos, nos ceden el asiento (el otro día me volvió a suceder). Aunque, al menos yo –y estoy seguro que también la mayoría de vosotros–, más que me dejaran un asiento, preferiría que me “solicitaran” mi experiencia, mis sucesos, mis aportaciones…; en fin, todo aquello que no debe perderse en aras de la mejor convivencia en libertad.

Y junto al consejo, algo que tampoco podemos olvidar: el compromiso activo con aquellos que luchan y trabajan día a día por el desarrollo y mejora de nuestra sociedad.

La edad no es impedimento de uno de los valores más positivos: el conocimiento contrastado, una de las claves que, entre otras, nos podrían ayudar a reconducir los resultados de votaciones, movimientos, asociaciones, etc.

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