“Ya no vale recurrir a lo “mal adquirido”. En este caso no hay herencias –ni buenas, ni malas–, hay etapas sobre las que trabajar y mejorar

OPINIÓN. Cuarta cultura
. Por Ramón Burgos
Periodista


22/03/21. Opinión. El periodista Ramón Burgos escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la autosuficiencia: “Vuelvo a mantener, pues, que ni en política, ni en cualquier otra opción de vida, la autosuficiencia es buena consejera. Afortunadamente somos seres sociales que necesitamos de los demás para el desarrollo de un futuro común, donde la convivencia, en orden y paz, sea una de...

...nuestras metas prioritarias”.

Autosuficiencia

“Pues si, por lo general, la economía medieval tiende a la autosuficiencia y el autoconsumo, en un castillo casi todo debe hacerse muros adentro”. Es el texto de un cartel informativo situado en una de las estancias de la fortaleza de los Guzmán, en la localidad onubense de Niebla. Por cierto, otra de las cámaras está dedicada a Ellen Mary Whishaw, mujer polifacética e independiente, arqueóloga, historiadora, activista cultural, etc., que hoy  podría ser ejemplo del “valor demostrado”, y a la que, sin duda, habría que dedicar estudios más detallados.


“Reconocer” Andalucía –repito que sólo hay una, con su oriente y su occidente–, coincidiendo con cambios políticos y con descanso social, ha tenido para mí la virtud del conocimiento espontáneo de la realidad más cercana de nuestra tierra.

Y esa realidad ha superado a la ficción, como casi siempre pasa, poniendo ante mis ojos un panorama que nada tiene que ver con el título de esta reflexión.

Vuelvo a mantener, pues, que ni en política, ni en cualquier otra opción de vida, la autosuficiencia es buena consejera. Afortunadamente somos seres sociales que necesitamos de los demás para el desarrollo de un futuro común, donde la convivencia, en orden y paz, sea una de nuestras metas prioritarias.

Es cierto que hay que abrir puertas y ventanas para que el aire puro ventile las torres ficticiamente creadas por intereses partidistas y/o económicos. Como también es cierto que hay que hacerlo respetando lo positivo de esas alcobas.

Ya no vale recurrir a lo “mal adquirido”. En este caso no hay herencias –ni buenas, ni malas–, hay etapas sobre las que trabajar y mejorar. Necesitamos, más que nunca, muestras tangibles de verdaderos avances en la bondad del diario vivir: lo cercano es prioritario.

Hemos de acabar con la lacra de la violencia –tenga el cariz que tenga–; con la pobreza real que padecen bastantes de nuestros compatriotas; con la discriminación laboral; con el dirigismo en la educación y en la cultura; con la diferenciación entre unas ciudades y otras; con un largo etcétera de esclavitudes impuestas; en fin, con la aplicación impenitente de normas particulares lejanas al consenso.

Los castillos autosuficientes de la Edad Media sucumbieron ante la pólvora que, inventada en China para magníficos fuegos de artificio, pronto dejó ver su capacidad destructiva. ¡No inventemos, pues, de nuevo, lo ya descubierto ni nos encerremos tras gruesas murallas de piedra!

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