“Sin embargo, lo que si creo un error es el plantear este dilema en los términos que se ha hecho de dejar como está "versus" enterrar y edificar. Creo que existen otras posibilidades”

OPINIÓN. 
Piscos y pegoletes
. Por Enrique Torres Bernier
Profesor del Departamento de Economía Aplicada de la UMA


22/10/20. 
Opinión. El Doctor en Ciencias Económicas y especialista en turismo y ordenación del territorio, Enrique Torres, escribe en su colaboración en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la Plaza de la Merced: “No me considero cualificado para valorar el valor patrimonial de los restos arqueológicos que han aparecido en esa parcela, aunque parecen de indudable interés, pero no me...

...resisto a pronunciarme sobre ciertos criterios para su correcta valoración social”.

De plazas, ruinas y patrimonios

Esta Málaga de nuestros dolores y alegrías, tuvo, de siempre, una lectura urbana muy particular. En Córdoba de donde procedo, y no dejaré de proceder hasta que me muera, existe mucha mayor precisión. Así, una plaza, aunque no distinguimos entre cuadradas y redondas tiene unas dimensiones mínimas a partir de las cuales se convierte en plazuela, que a la vez de recoleta, tiene una función socializadora entre las casas que la conforma. Es lugar de tertulia y de juegos infantiles y amorosos. Sin embargo, nunca deja de ser plaza, con su sentido de centralidad y distribución de calles y tránsito. Igual ocurre con las calles, que siempre serán de inferior categoría que las avenidas y superior al de las callejas (en Córdoba existe vistas guiadas a las callejas con personalidad y patrimonio, como producto turístico-cultural) que pueden ser también encubiertas o en su mínima expresión callejones y adarves, cuando carecen de salida.


En Málaga todo es mucho más confuso. Hay varias calles con distintos nombres y es normal que a cualquier ensanche se le diga plaza. Vaya como ejemplos la Plaza de Buenaventura, la de Jerónimo Cuervo, Montaño, o la de María Guerrero, que en realidad es la calle de salida de la Plaza de la Merced a la calle Victoria.

Precisamente en la zona del solar de los cines Victoria y Astoria, lateral de la Plaza de la Merced, esa si cumple con todos los requisitos de plaza (por ahora) y que es objeto de una de las tantas trifulcas que entretiene a la intelectualidad e instituciones malagueñas.

Siguiendo las argumentaciones anteriores la anulación de una de las fachadas de la Plaza de la Merced, esta dejaría de ser plaza para pasar a otro concepto, el de llano o explanada. Seguramente el Llano de la Trinidad debió de serlo hasta que su urbanización lo definió como plaza. Igualmente y en otra ciudad, de un modo mucho más claro estaría la explanada de Quinconces, también denominada plaza, en Burdeos, que se abre majestuosamente sobre el Garona.

No me considero cualificado para valorar el valor patrimonial de los restos arqueológicos que han aparecido en esa parcela, aunque parecen de indudable interés, pero no me resisto a pronunciarme sobre ciertos criterios para su correcta valoración social.

En primer lugar creo que el valor patrimonial de unas ruinas como de cualquier monumento o conjunto monumental, variará según las circunstancias que lo rodeen. El nivel de desarrollo, la vinculación concreta con la cultura de la zona, la existencia de otras de mucha más importancia, la competencia en los usos del suelo que ocupa, etc..., son todas razones a tener en cuenta. En este caso parece ser que existen restos de interés y que representan a épocas distinta de la ciudad. ¿Pero tienen tanta importancia como para "desplazar a la plaza" a la categoría de "llano o explanada". Es evidente que lo primero sería consultar a los expertos, pero cuidado, no debemos de olvidar que un experto es una persona que sabe tanto de una cosa que no sabe nada de todo lo demás, y, además, todos tienen la tendencia de que, cuando se les deja hablar, estar en posesión de toda la verdad. Hay que comprenderlos, muy pocas veces se les deja hablar.

Otro tema a examinar es las funciones sociales del patrimonio. Hay que partir del rechazo de la idea de que, la conservación y puesta en valor de los recursos patrimoniales es un fin en si mismo. Esto que aun defienden algunos, pretende en realidad que estos bienes culturales (también ocurre con los referentes  a la naturaleza) sean para el disfrute de una minoría (expertos, administradores, y gestores de los mismos, así como políticos ocasionales). Cualquier bien de estas características debe tener una valoración social, aparte de la patrimonial que pueda presentar y que en este caso no sé si se ha llevado a cabo. Y no hablamos solo del económico, que sin necesidad de acudir al materialismo histórico suele ser el más importante, sino a otras variables como el bienestar para los ciudadanos. Todo ello podemos sublimarlo en la sostenibilidad del proyecto, aspecto hoy inevitable de abordar en cualquier actuación urbana.

Tampoco se puede olvidar la relatividad histórica de estas actuaciones en el sentido de Leudovico Geymonat, en lo que suponen de impostación para las generaciones próximas que pudieran estar en total desacuerdo con la decisión que se tome, hecho que se debe tener en cuenta estudiando la evolución futura de las distintas variables sirvan de referencia al propio proceso de valoración.

Sin embargo, lo que si creo un error es el plantear este dilema en los términos que se ha hecho de dejar como está "versus" enterrar y edificar. Creo que existen otras posibilidades ya que, por ejemplo, la creación de un centro de interpretación en las ruinas no es incompatible con la construcción del bloque en su totalidad incluso recuperando los volúmenes "cedidos" a la cultura. Málaga ya ha "ensolado" (Rectorado y Alcazabilla), "emparedado" (Carreterías) y "enmurado" (Hotel Tribuna y Puerta Buenavetura, Proteo) parte de su patrimonio y más (lo encontrado en las obras del metro), No creo que hubiese problema en ir en esa línea.

Pero Málaga es muy particular, y como lo nuestro es pelearnos sin escucharnos, será difícil que se llegue a un acuerdo y al final será una lucha decidida por los poderes fácticos.


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