“La picaresca está haciendo en muchas ocasiones que las medidas que se han ido poniendo en marcha sean aprovechadas de un modo torticero para otros fines que nada o poco tienen que ver con la seguridad sanitaria”

OPINIÓN. 
Piscos y pegoletes
. Por Enrique Torres Bernier
Profesor del Departamento de Economía Aplicada de la UMA


19/11/20. 
Opinión. El Doctor en Ciencias Económicas y especialista en turismo y ordenación del territorio, Enrique Torres, escribe en su colaboración en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre los actos de algunos empresarios durante la crisis del COVID: “Algunos de los que me he podido encontrar últimamente son dignos de mención. Por ejemplo, los ERTE destinados a absorber buena parte de...

...los costes variables en mano de obra de las empresas, se están usando en ocasiones para cargar una parte del trabajo en la plantilla que queda libre de ellos, a la cual se le argumenta que si no lo hace tendrían que cerrar y todos quedarían en el paro”.

De adaptarse al COVID a aprovecharse de él y que paguen los de siempre

Cuando inesperadamente se produce un hecho disruptivo como ha pasado con el COVID 19 capaz de cambiar aspectos estructurales de la economía y la sociedad, los responsables de empresas y administraciones tratan de reaccionar rápidamente con medidas que intentar paliar los efectos negativos a que estos cambios dan lugar. Si la incertidumbre es muy grande, como el caso actual, es difícil que estas medidas vayan más allá del corto plazo por la propia ignorancia de lo que puede suceder en mayores horizontes temporales.


Estas medidas van, por un lado, a tratar de sostener la demanda efectiva y por otro, otorgar liquidez al entramado empresarial y mantener el empleo. Todo ello a su vez ha supuesto cambios en el modo de vida de los ciudadanos que han afectado a sus costumbres y a su economía.

Sin embargo, la picaresca está haciendo en muchas ocasiones que las medidas que se han ido poniendo en marcha sean aprovechadas de un modo torticero para otros fines que nada o poco tienen que ver con la seguridad sanitaria.

Algunos de los que me he podido encontrar últimamente son dignos de mención. Por ejemplo, los ERTE destinados a absorber buena parte de los costes variables en mano de obra de las empresas, se están usando en ocasiones para cargar una parte del trabajo en la plantilla que queda libre de ellos, a la cual se le argumenta que si no lo hace tendrían que cerrar y todos quedarían en el paro. Es evidente que los propios empresarios siguen viviendo una situación de incertidumbre, con lo que lo sacar del ERTE al resto de la plantilla es un riesgo del que prefieren huir.

Otros, contradiciendo la ley de la oferta y la demanda, han subido los precios con los pretextos de los costes en desinfección o de los geles y medidas preventivas en general. Estas subidas también podían justificarse por la reducción de su capacidad productiva, menos espacio o tiempo de trabajo, pero lo cierto es que se exponen a una desviación de la clientela y que en realidad lo que deberían buscar es una reducción de costes mediante la aplicación de nuevas tecnologías (digitalización) y nuevas formas de negocio (servicio a domicilio) que compensen su menor capacidad de producción por la reducción de sus espacios o de su tiempo de apertura.

Con las perspectivas actuales, muchas empresas turísticas desaparecerán, pero las más tendrán que tomar medidas drásticas que afectarán a su plantilla reduciéndola, o bajando los sueldos. Por otra parte, cuando comience la recuperación es más que probable que se produzca una subida de precios, mayor o menor según productos y mercados, entre otras razones para pagar los costes del endeudamiento y recuperarse de las pérdidas. Luego viendo con cierta perspectiva temporal, la crisis del COVID 19 la pagarán los empleados y los consumidores, que en el fondo son los mismos, es decir usted y yo.

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