“El perdón, la clemencia y la misericordia son virtudes humanas que ayudan a la convivencia y favorecen la armonía social, y están presentes en casi todos los códigos éticos existentes”

OPINIÓN. 
Piscos y pegoletes
. Por Enrique Torres Bernier
Profesor del Departamento de Economía Aplicada de la UMA


05/05/22. 
Opinión. El Doctor en Ciencias Económicas y especialista en turismo y ordenación del territorio, Enrique Torres, escribe en su colaboración en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre el perdón: “Lo cierto es que la cura de la herida no va paralela al perdón, es más difícil y dura más tiempo, incluso puede que nunca llegue. Sin embargo, puede que aun con la herida abierta...

...perdonemos, tal vez cansados de tanta aflicción y de tanto dolor”.

De la compresión y el perdón

"Mejor que perdonar, es sanar la imaginaria herida,
que el imaginario agravio abrió en el herido ego, del aparente yo"
Aldous Huxley

Decían los irónicos franceses que comprenderlo todo es perdonarlo todo. Es evidente que un ser humano puede empatizar con otro hasta el punto de perdonarle ciertas acciones incorrectas por entender que uno puede llegar a hacerlas en un momento determinado. Por ejemplo los celos y sus consecuencias, o las situaciones de hambre y necesidad. Eso no quiere decir que justifiquemos a los que las realicen, pero si que entendamos que puedan llegar a darse.

Sin embargo hay ciertas acciones que no podemos comprenderlas porque tampoco las podemos entender, ni por lo tanto, perdonar. Por ejemplo, los abusos a menores, los asesinatos por sadismo, las guerras aniquiladoras y los daños conscientes a la naturaleza y al patrimonio.

El perdón, la clemencia y la misericordia son virtudes humanas que ayudan a la convivencia y favorecen la armonía social, y están presentes en casi todos los códigos éticos existentes.


Pero como dice Huxley, hay que ir más allá del perdón, es necesario hacer sanar la herida que la falta ha provocado. En nuestro país tenemos un ejemplo doloroso de esta idea con el daño innecesario, y hasta cruel, que ETA infligió a muchos seres ajenos a sus luchas ideológicas. Yo mismo escribí que no podía perdonar a esos seres que asesinaban a otros por unos motivos que ellos llamaban ideológicos. Los nacionalismos, y digo todos, siempre serán un veneno para la humanidad, estén o no apoyados en un estado de derecho.

Cuando mejor que peor, logramos superar esta barbarie, empezó a hablarse de perdón y surgieron conflictos entre asociaciones de victimas, instituciones y partidos políticos. La razón es evidente, se podía perdonar sin sanar la herida producida. Estudios, incluso películas recientes, han reflexionado sobre ese tema juntando verdugos y victimas, produciéndose conclusiones de interés.

Lo cierto es que la cura de la herida no va paralela al perdón, es más difícil y dura más tiempo, incluso puede que nunca llegue. Sin embargo, puede que aun con la herida abierta perdonemos, tal vez cansados de tanta aflicción y de tanto dolor.

La vida de los seres humanos es complicada, y hay veces que llego a pensar que algo de razón tienen aquellos que se limitan a no reflexionar sobre su propia existencia y dedicarse solo a vivir, usando no mucho más que sus sentidos. Creo que los comprendo y que perdono su falta de compromiso y su huir de la realidad dolorosa que en muchas ocasiones enfrentan.

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