“Estos listados se han puesto de moda, y no solo en el ámbito del turismo, con unos fines crematísticos más o menos ocultos, al igual que ha ocurrido con ciertas certificaciones o títulos”

OPINIÓN. 
Piscos y pegoletes
. Por Enrique Torres Bernier
Profesor del Departamento de Economía Aplicada de la UMA


14/03/24. 
Opinión. El Doctor en Ciencias Económicas y especialista en turismo y ordenación del territorio, Enrique Torres, escribe en su colaboración en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre el turismo: “El turismo, que ya de por si es un mundo obligado de mentiras, el turista es un pobre idiota que quiere ser feliz durante una semana y para ello, se deja engañar voluntariamente...

...por eso que llamamos la oferta turística, ha entrado también en el tópico de la mentira como medio de promoción”.

Los atractivos turísticos de los destinos: medias verdades y medias mentiras

“Un destino es, ante todo, un acto de voluntad social”
E. Torres

El turismo es el gran fenómeno de nuestra época, hasta el punto que todo se relaciona con él, a pesar, o por ello mismo, su ambigüedad y sus múltiples maneras de enfocarlo. Cualquier manifestación social se relaciona con el turismo. Lo que le ha llevado a sumirlo en una ambigüedad total en sus manifestaciones que le lleva a hacerlo poco operativo en planteamientos de políticas estructurales.

Desde que el turismo tomó carta de naturaleza en nuestras vidas y aparecieron espacios que se definieron como destinos turísticos, ya sea por la importancia de los flujos que recibían como por la calidad de los recursos que presentaban, comenzaron a aparecer listados que los clasificaban por su importancia.

El turismo, que ya de por si es un mundo obligado de mentiras, el turista es un pobre idiota que quiere ser feliz durante una semana y para ello, se deja engañar voluntariamente por eso que llamamos la oferta turística, ha entrado también en el tópico de la mentira como medio de promoción, y aparecen cada semana listas con destinos, ya sean ciudades, playas, parques,… y productos, restaurantes, hoteles, camping, monumentos… como los mejores de… (póngase el ámbito territorial que proceda).

Lo normal de estos listados es que estén vinculados a algún tipo de interés ya sea empresarial o de marca, o simplemente a alguien que “vende burras”, como oficio de supervivencia.

Lo cierto es que estos listados se han puesto de moda, y no solo en el ámbito del turismo, con unos fines crematísticos más o menos ocultos, al igual que ha ocurrido con ciertas certificaciones o títulos, como ciudades europeas o españolas de la gastronomía, la modernidad o la inteligencia.

La verdad que en mi criterio estos temas me parecen ridículos, pero no debe de extrañarnos nada en una época en que las falsas noticias y las tendenciosas son moneda común en los medios de comunicación y especialmente en las redes sociales, hasta el punto de necesitar plataformas que, al menos garanticen la veracidad, o al menos la objetividad de las noticias.

La abundancia de estas clasificaciones y ejemplos de éxito se da, aparte de en los destinos, en las actividades características del turismo (alojamientos, restauración, transporte e intermediación), aunque cada vez se extiendan más a otros campos como el de los turismos específicos.

Un ejemplo de lo que estoy comentando, es la que proporciona TripAdvisor, respecto a las “atracciones de Europa”, entre las que incluye entre las diez más valoradas cinco en España, de las cuales cuatro están en Andalucía:

El ranking de las atracciones de Europa que están en España mejor valoradas en TripAdvisor:
- Número 1 en el ranking.- Mezquita Catedral de Córdoba

- Número 4 en el ranking.- Alhambra de Granada
- Número 5 en el ranking.- Plaza de España de Sevilla
- Número 7 en el ranking.- Sagrada Familia de Barcelona
- Número 8 en el ranking.- Alcázar de Sevilla

Es evidente que el origen de esta información está en las opiniones vertidas por los turistas en esta plataforma. A pesar de lo representativa que es, no lo es del 100% de los turistas, hecho que no se menciona, como tampoco se dice que la muestra está sesgada, por la mayor frecuencia de las respuestas entre los turistas más jóvenes (digitales) y extranjeros (más habituados).

Una más simple, peo dese luego más objetiva, es el número de “visitas” a lugares turísticos (cuadro adjunto) en el que solo se repiten dos de la anterior clasificación entre los diez primeros.


Otro caso, por ejemplo, es el de una empresa de turismo rural que publica un “observatorio” en el que da por buenos los resultados obtenidos de sus clientes a todo el colectivo rural.

Esto está provocando en muchos casos una desconfianza generalizada a todas estas fuentes, más devenida de la no explicación de sus procesos de obtención de datos que de los datos mismos.

A esto contribuye el hecho probado de que estas clasificaciones tienen como fin apoyar estrategias de promoción de los destinos, sin importar lo que de verdad haya en ellas, pero sobre todo, sin evaluar si construyen a la sostenibilidad de los destinos y productos o por el contrario, la perjudica, ya sea directa o indirectamente, sobre todo respecto a la población local.

Ante este aluvión de datos y la certeza de sus sesgos, mi opinión es la de confiar en las estadísticas oficiales (tampoco demasiado) o, en caso necesario, tratar de obtenerlos directamente, cuando esto sea posible, contrastando los resultados con otras técnicas de investigación.

Puede leer aquí anteriores artículos de Enrique Torres Bernier