“De acuerdo al consenso científico, la clave de la actual crisis climática está en la atmósfera, a la que no paramos de bombear gases de efecto invernadero”

OPINIÓN. ECOselección BlogSOStenible. Por Pepe Galindo
Profesor de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la UMA


30/09/22. 
Opinión. El profesor de la UMA, Pepe Galindo, comparte en su espacio de colaboración en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com textos de su web BlogSOStenible. En esta ocasión un artículo de Juan Villanueva, editor de The Green Bee sobre el cambio climático: “A pesar de que todos los días los periódicos publican noticias relacionadas con la crisis climática, pocos medios hablan de las protestas...

...La sociedad española está polarizada, y en el campo climático incluso más”.

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Este otoño las protestas ecológicas suben la temperatura en Europa

Este verano hemos tenido (mucho) calor, incendios forestales y eventos de sequía.

Los límites del planeta están cruzando fronteras de no retorno; y sufrimos el cambio antropogénico del clima. Por ello, una red Internacional de activistas está haciendo campaña. En esa red hay una decena de grupos de países de Europa y América del Norte, con Reino Unido y Alemania como los más activos. A algunos les están levantando ampollas. Tengo que resaltar que en España todavía no se ha suscrito ningún grupo.

Indigo Rumbelow de Just Stop Oil (Reino Unido) me dijo que entiende el estrés que causan sus acciones, pero ella se agarra a su única petición: “Solo demandamos que el gobierno británico (o puedes poner el gobierno que quieras) pare inmediatamente todas las licencias para la exploración, desarrollo y producción de combustibles fósiles”. “La evidencia científica es inequívoca, el cambio climático es una amenaza para el ser humano y el planeta. Con cada retraso en la acción global perdemos impulso y la ventana para asegurar un futuro seguro se cierra”.

Just Stop Oil son los herederos de otros activistas que abanderaron la acción no-violenta. Exctinction Rebellion hacía tres demandas: declarar la emergencia climática, exigir asambleas ciudadanas, y decir la verdad; excepto la última, las otras dos se han conseguido parcialmente. Para ello, ocuparon plazas, bloquearon carreteras y tiraron (un poco) de pintura.


Las nuevas generaciones quieren seguir causando alteraciones y molestando. Se han lanzado a la pista de Fórmula 1 en Silverstone, Inglaterra (de lo que se habló poco, quizás porque ganó Carlos Sainz), se han atado a la portería del Bayer de Munich y se pegan con superglue a los marcos de los cuadros en los museos, como en La última cena, de Londres.

El mes pasado quisieron forzar el cierre de la carretera que lleva a la refinería más grande de Reino Unido. Ahí hicieron una campaña con varios frentes. Por un lado cavaron dos túneles bajo la carretera, para obligar a su cierre por peligro de desmoronamiento. Un portavoz dijo en redes sociales: “Hemos estado cavando ahí durante días y días, y se lo hemos dicho a la policía y al ayuntamiento. Hemos hecho todo lo que hemos podido para que cierren la carretera por motivos de seguridad”. Y continua: “Pero nos han respondido que es más importante que el combustible siga fluyendo, aunque los camioneros de esos vehículos pesados puedan morir”.

También hicieron (un poco) de vandalismo contra los surtidores de una gasolinera cercana.

El Clima hace aguas

De acuerdo al consenso científico, la clave de la actual crisis climática está en la atmósfera, a la que no paramos de bombear gases de efecto invernadero. En 1900 tenía 295 Partes Por Millón (ppm) de CO2, el gas referente en estas mediciones, aunque no es el único. Cuando yo nací ya había 353 ppm (por si queréis saber mi edad), y 418 ppm en julio de 2022, última medida de la Administración Nacional de Océanos y Atmósferas de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés; ver gráfico).

Por hacer un símil, cuando llenamos la bañera para darnos un baño calentito y relajante, y nos pasamos de agua, lo primero que hacemos es cerrar el grifo. Luego quitaremos el tapón y vaciaremos lo suficiente como para poder bañarnos cómodamente. Con la atmósfera deberíamos hacer lo mismo, pero parece que el grifo de los gases no se cierra. Según burbujas de aire almacenadas en el hielo, sabemos que hasta la Revolución Industrial y desde la última era glaciar, nunca hubo más de 300 ppm de dioxido de carbono; en 2021 tuvimos una media de 417 ppm. La bañera hace aguas por todos lados.

Según datos de la OCDE, seguimos extrayendo y quemando combustibles fósiles. El gasto mundial en ayudas a la extracción y quema de combustibles fósiles se dobló en 2021 con respecto al 2020 (COVID mediante) en las 51 economías más desarrolladas, y casi las únicas con capacidad de producción (extracción, refinamiento, distribución…).

Una encuesta de YouGov (el INE inglés) de marzo, con Just Stop Oil recién nacido, reveló un incremento en el apoyo popular a la acción climática, aunque no necesariamente con las formas de Just Stop Oil. El Dr. Ben Kenward, catedrático Psicología en la Universidad de Oxford Brookes, que ayudó en la encuesta, no se muestra tan seguro. “No sabemos qué causó el incremento en este periodo, pero el hecho es que un 63% de los encuestados había escuchado acerca del grupo Just Stop Oil, y eso puede ser un factor, y parece que las protestas no han sido contraproducentes provocando una reacción negativa en el público”.

Eso sí, hay que recordar que esa encuesta fue hecha antes de verano, y desde entonces han hecho varias acciones extremas. De hecho, los comentarios en las redes sociales solo alientan la polarización de opiniones.

¿Y esa desobediencia civil en España?

A pesar de que todos los días los periódicos publican noticias relacionadas con la crisis climática, pocos medios hablan de las protestas. La sociedad española está polarizada, y en el campo climático incluso más. Están los que apoyan la lucha contra la crisis climática, los que aunque no lo nieguen eso no va con ellos y mejor no los molestes que están ocupados actuando como si no pasara nada, y los que ven lo que pasa pero…

¡Tenemos que actuar ya! Y no solo en unos países, sino a nivel global, de forma coordinada. El 1 de octubre empezarán la ocupación de Westminster, centro político del Imperio Británico; Extinction Rebellion ocupó recientemente el parlamento. Supongo que aquella vez los diputados se estarían secando de las vacaciones y no había mucha gente por ahí. Esta vez, tal vez están muy ocupados despidiendo a la reina.


https://www.youtube.com/watch?v=jQJTAc9pkqU

Flavia Broffoni, politóloga especializada en relaciones internacionales y política ambiental y dirigente referente de Extinction Rebellion en Argentina decía en una charla TED que estamos en un momento crítico del que no vamos a salir solo con energías renovables, reciclando o reduciendo nuestro consumo individual de carne, sino con todo a la vez: “Necesitamos el movimiento de personas más grande de la historia”.

“Se ha demostrado que si el 3.5% de la población sostienen en el tiempo estrategias de irrupción pacífica llevando a las calles un reclamo justo, podemos sacudir a un sistema que se niega a escuchar”.

La acción no violenta ha sido la estrategia más efectiva de la historia reciente para reclamar cambios sistémicos y radicales. Hay ejemplos como Martin L. King o Rosa Parks, y por supuesto el movimiento 15M, que es referente en el mundo del activismo. No podemos dejar pasar el momento de disrupción para demandar un cambio global.

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