‘La vida pública de un franquista voluntario: Francisco de la Torre (1971-1976)’ (y IV). Cuando la dictadura estaba en descomposición, el actual alcalde de Málaga se esforzaba por mantener un régimen del que ahora reniega

23/04/15. Sociedad. Francisco de la Torre ha procurado enterrar su pasado como franquista voluntario. Cuando el régimen dictatorial estaba en descomposición, el actual alcalde de Málaga fue nombrado presidente de la Diputación provincial, y durante la época, fueron cotidianas sus manifestaciones en la prensa a favor del Caudillo. Tras su muerte, no dudó en asegurar que Franco merecía...

...todo nuestro “agradecimiento” por su labor “gigantesca al servicio de España”. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com cierra con la entrega de hoy la publicación desde el lunes pasado de una serie de artículos que señalan a la hemeroteca de la época. De la Torre, alcalde y candidato del PP a las municipales, asegura en la biografía que hay colgada en la página del Ayuntamiento que fue expulsado de la presidencia de la Diputación por su postura liberal. Es falso. Le sucedió en el cargo otro franquista tras una votación de diputados provinciales del Movimiento. Él se volvió a postular e incluso impugnó el resultado de las elecciones, no quería dejar el régimen.

ANTES de ser presidente de la Diputación Provincial en 1971, De la Torre ya era teniente de alcalde y concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento franquista de Málaga. Ayuntamiento, ya en democracia, al que aspira a volver como alcalde. Eso sí: ocultando su pasado como franquista voluntario e incluso disimulando las siglas de su formación política, el PP, una marca a la baja. A continuación puede leer una serie de acontecimientos desde el 74 hasta el 76, en los que el alcalde muestra, incluso con el dictador muerto, su férreo compromiso con el régimen.


7 de abril 1974. De la Torre otra vez con Arias Navarro.
No perdió ocasión De laTorre en volver a mostrar su adhesión inquebrantable a Carlos Arias Navarro, eso que apenas estuvo diez minutos del aeropuerto de Málaga, pues gustaba de jugar al golf en Marbella, y a eso iba en esa ocasión. Allá acudió De la Torre a saludar a uno de los hombres gracias al cual era presidente de la Diputación por designación. (AQUÍ).

2 de junio 1974. De la Torre con los cachorros del franquismo. De la Torre no se perdía ningún acto de reconocimiento y exaltación del régimen de Franco. Le vemos en la presidencia del acto que reunió en el Parque a las jóvenes promesas del franquismo, en lo que se dio en llamar la Organización Juvenil Española (OJE). (AQUÍ).

1 de octubre de 1974. De la Torre en el día del Caudillo. Como en todas las dictaduras el día del dictador servía para reunir a lo más granado de la corte franquista. Era un día de pasar revista de comprobar que todos los afectos al régimen estaban allí, de dejarse ver con manifiesta pomposidad como el falangista recreándose en el viejo saludo fascista brazo en alto. Eran actos además donde no sólo había que acudir, sino dejarse notar, dejar constancia notoria de porqué se estaba allí. Allí estaba Francisco de la Torre. (AQUÍ).

14 de octubre de 1974. De la Torre en el Valle de los Caídos. Un año más De la Torre se desplazó a Madrid con centenares de falangistas malagueños para asistir a la misa por los caídos de Málaga, uno de los actos más apreciado por los franquistas y al que De la Torre nunca faltó en sus años de presidente de la Diputación. Era, como explica la noticia, un acto de gran exaltación franquista donde se depositaba una corona de laurel sobre la tumba de José Antonio y se cantaba el Cara al Sol que terminaba con los gritos de ritual de ¡Viva Franco! ¡Arriba España!, coreados por todos los presentes. (AQUÍ).

7 de diciembre de 1974. De la Torre con el Frente de Juventudes. Aquí le vemos condecorando a uno de los jóvenes cachorros del franquismo. Es significativo que en la misma página del periódico se reseñe una de las primeras protestas estudiantiles de los alumnos de la facultad de Económicas. El momento ponía a cada uno en su sitio, así mientras De la Torre se dedicaba a condecorar a jóvenes franquistas y a tratar de apuntalar un régimen que ya se estaba descomponiendo, otros jóvenes luchaban y se manifestaban en contra de la dictadura y de la falta de libertades. La Facultad de Económicas fue cerrada y rodeada por la Policía Nacional, mientras De la Torre ponía medallitas franquistas. (AQUÍ).

21 de diciembre de 1974. De la Torre honra la memoria de Carrero Blanco. Al cumplirse un año de la muerte trágica de Carrero Blanco, los hombres del régimen se apresuraron en montar un funeral de aniversario. Allí estaba De la Torre para honrar la memoria de Carrero Blanco, uno de los grandes prohombres del franquismo. (AQUÍ).

4 de octubre de 1975. De la Torre muestra su adhesión al Caudillo. El 4 de octubre se celebraba el día del Caudillo. Aquel año de 1975 el régimen llamó a conmemorarlo en la calle. No sólo la vida de Franco se estaba acabando, también la de la dictadura, de ahí que sus dirigentes llamaron a manifestar la adhesión inquebrantable. Como señala el periódico: “los malagueños fueron requeridos para exteriorizar su espíritu patriótico y su entusiasta adhesión al caudillo” y entre ellos, a la cabeza de todos, estaba Francisco de la Torre. (AQUÍ).

14 de octubre de 1975. De la Torre vuelve al Valle de los Caídos. En aquellos días en los que todos los franquistas eran conscientes de que el fin del régimen se acercaba, se multiplicaban los actos de adhesión. Trataban de salvar lo insalvable. De la Torre fue uno de ellos. Un año más acudió a la basílica del Valle de los Caídos para presidir el funeral por los caídos de Málaga. Al final, ofrenda de flores en la tumba de José Antonio, canto del Cara al Sol y gritos rituales a favor de Franco. (AQUÍ).

18 de octubre de 1975. De la Torre con la Sección Femenina. La rama femenina de la Falange Española adoptó las figuras de Isabel la Católica y Santa Teresa de Jesús como modelos de conducta y símbolos de su acción. El día de Santa Teresa era el de la Sección Femenina y De la Torre, fiel cumplidor y defensor de todos los estamentos creados por el franquismo estaba siempre presidiendo cualquier acto al que se le requería. Como este de la Sección Femenina, con misa en la Victoria y entrega de medallas en los salones de Diputación, cedidos por De la Torre para tal fin. (AQUÍ).

30 de octubre de 1975. De la Torre, un falangista más. Ahí le tienen presidiendo por última vez el aniversario de la fundación de la Falange Española, con una gran bandera falangista a sus pies. Ese año, además fue especial, Franco estaba ya enfermo y los asistentes al acto,  tras cantar el Cara al Sol y los vivas de ritual “reforzados por un ¡Viva siempre Franco!” Y el rezo de un padrenuestro por la salud del dictador. (AQUÍ).

22 de noviembre de 1975. De la Torre en el funeral por Franco. El dictador acababa de morir, De la Torre, fiel a sus principios, estuvo junto al resto de personalidades franquistas que lloraban su desaparición y la del régimen que les permitió mantener sus prebendas. Ahí está en la foto junto a otros gloriosos franquistas, mientras, en la calle miles de ciudadanos trataban de conquistar lo que aquel régimen les negaba. (AQUÍ).

30 de noviembre de 1975. De la Torre agradece a Franco su labor. Diez días después de morir Franco la Diputación celebró un pleno extraordinario de despedida al dictador. Las palabras de De la Torre entonces, recogidas por la prensa, no tienen desperdicio. De la Torre dijo: “El Caudillo de España merece todo el agradecimiento y reconocimiento de nuestra corporación por su labor gigantesca al servicio de España. Quede constancia pues en nuestras actas y de forma imperecedera de la gratitud de la provincia de Málaga por el progreso que bajo la paz de su largo y fecundo mandato ha alcanzado nuestra provincia”. (AQUÍ).

8 de enero de 1976. De la Torre se presenta a la reelección. En su autobiografía, que aparece en la página web del Ayuntamiento de Málaga, y a todo el que quiera escucharle, De la Torre cuenta que en 1975, tras permanecer cinco años como presidente de la Diputación franquista, “fue expulsado del cargo” por sus “posiciones de claro compromiso liberal”. Pero la historia, tal como hemos querido demostrar a través de los periódicos, es bien distinta. No fue expulsado, el quiso mantenerse en su poltrona franquista y se presentó a la reelección, pero los franquistas, con el dictador ya muerto, apostaron por alguien de la vieja guardia para morir matando y presentaron a Francisco Cabezas. (AQUÍ).

20 de enero de 1976. De la Torre es derrotado. Como decimos, De la Torre no se fue, como él dice ahora, sino que tuvo que irse al salir derrotado en la votación. Los 18 diputados provinciales que debieron votar, dividieron su voto a la par, 9 votos para cada candidato, y se recurrió a la ley de entonces que fijaba que en caso de empate saldría elegido el candidato de mayor edad. Así fue como De la Torre acabó su aventura franquista en la Diputación vendido por el sector más ultrafranquista. El hombre mostró después su decepción al periodista pues, como confesaba, confiaba en salir reelegido. Algunos le traicionaron. (AQUÍ).

27 de marzo de 1976. De la Torre, último capítulo judicial. De la Torre no se conformó y recurrió judicialmente. El Tribunal de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Territorial de Granada desestimó el recurso interpuesto por De de la Torre Prados, por el que impugnaba las elecciones a presidente de la Diputación. (AQUÍ).

12 de diciembre de 1976. De la Torre cambia de camisa. Apenas tardó nueve meses De la Torre en cambiarse la camisa y en traicionar sus principios franquistas. En un amplio artículo en el diario Sur De la Torre se apunta sin rubor a la reforma Suarez. Aunque deja claro que “ni olvido ni silencio los muchos aspectos positivos que para España ha tenido el régimen de Franco”, De la Torre no duda en olvidar su franquismo y apostar por la reforma política, eso sí, en nombre del pueblo español. (AQUÍ).

14 de diciembre de 1976. De la Torre se postula demócrata. Dos días después de publicar su primer artículo en defensa de la reforma política, De la Torre vuelve a insistir, pero esta vez dando ideas y sugerencias, es decir vendiéndose para un buen fichaje, De la Torre tiene otra vez las páginas del periódico Sur a su disposición para cambiar su imagen en el menor tiempo posible. (AQUÍ).

16 de diciembre de 1976. A De la Torre le ponen colorado. Tanto articulito pregonando el cambio de chaqueta cuando aún olía a franquismo desde lejos le supuso la réplica de uno de la vieja guardia. El hombre, militar retirado, le recordó que como presidente de la Diputación fue un “colaborador del régimen” y que tuvo que prestar juramento de fidelidad al Movimiento Nacional, para al final resumirle todo el sentido de su “traición” política en esta frase: “Con lo fácil que le hubiera sido a mi ex presidente la renuncia al puesto que le ofrecieron y que aceptó y en el que se quiso seguir manteniendo”. (AQUÍ).

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