Presenta nuevo libro, ‘El capitalismo en crisis’. “Podemos, al igual que cualquier otra formación política, es fruto de sus circunstancias. En la medida en la que las circunstancias cambien, lo harán, so pena de que desaparezca”

13/01/16. Sociedad. Juan Torres presenta esta tarde en la hispalense Plaza del Triunfo su nuevo libro, ‘El capitalismo en crisis’. El catedrático de Economía aplicada, colega del actual líder de IU Alberto Garzón, fue quien sentó las bases programáticas de Podemos tras su alumbramiento. Explica en una entrevista concedida a EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com que se ha distanciado de las organizaciones políticas y ahora actúa como...

...un ‘observador’. Sin embargo su compromiso no ha variado un ápice; en su nuevo libro repasa las crisis recientes del capitalismo, y arroja datos muy interesantes; como que el número de crisis financieras en el lapso de los 70 hasta hoy es muchísimo mayor en otro periodo comprendido entre los 40 y los 70, o que tanto se producen estas crisis de forma ‘natural’ como ‘artificial’, provocadas por determinadas políticas. Torres presenta su libro en la Casa Provincial de Sevilla de la capital andaluza y lo hará acompañado a las 19:30 junto al también catedrático de Economía, este de la Universidad Pablo de Olavide, Manuel González de Molina.

EL nuevo libro de Torres lo edita Anaya y ya está a la venta por un precio de 12 euros.


TORRES
habla de su concepción y relación actual con las principales organizaciones políticas tanto con Podemos como con IU. La primera dejó de llamarle, tal y como denunció públicamente, después de que su trabajo asentase la base económica y programática del partido de Pablo Iglesias. No obstante, el profesor de la Universidad de Sevilla, Torres, sí aventura nuevos cambios en la organización de Iglesias y duda mucho de que el papel que juega IU haga que la histórica organización que ahora controla el malagueño Alberto Garzón vaya a desaparecer. Atiende a este medio por teléfono, tras atender a algunos de sus alumnos en horario de tutoría.

ES
usted uno de los economistas de cabecera para las organizaciones de izquierda españolas.
No tengo en estos momentos una participación muy directa. No formo parte de ninguna formación. En los últimos años he tenido una presencia mayor porque me he dedicado a estudiar la crisis desde el principio, he escrito varios libros, y me he mantenido quizá en la primera línea de pensamiento y de publicaciones. Pero como le digo, no estoy en ninguna organización, y ahora estoy… Casi me atrevería a decir que al margen; ya que tampoco mantengo contacto alguno con ninguna de ellas. Yo estoy a mis cosas de la facultad; leyendo, estudiando, dando clases, escribiendo, etc. Y de hecho ahora estudio más que escribo, porque creo que es el momento de que otros tomen ahora este camino. Ahora me siento más un observador.

COMO
observador, ¿cree que los partidos de izquierda que han conseguido representación parlamentaria están preparados para combatir el sistema, a tenor de los resultados del 20-D?
Una característica de nuestro tiempo -y que tiene mucho que ver con las crisis que estamos viviendo- es que el poder se ha concentrado mucho en muy pocas manos y de una manera oculta y ajena a las instituciones representativas. No es verdad que sean los gobiernos los que tienen el poder. Ni siquiera los parlamentos. El poder lo poseen los grupos que no se presentan a las elecciones. Frente a eso, tener un buen puñado de diputados es muy poco, como han demostrado experiencias recientes en Grecia, Portugal, o aquí en España, por ejemplo en la etapa de Rodríguez Zapatero. Más que tener una presencia fuerte en el Parlamento, hace falta una movilización social, una conciencia ciudadana y una democracia que realmente funcione para poder entender las cosas. Los movimientos o partidos de centro izquierda en nuestro país tienen una presencia medio fuerte en las instituciones, pero todavía bastante escasa para hacer frente a los poderes que de verdad gobiernan nuestro mundo.

EN
esa línea nació Podemos, como una alternativa a IU que llegase más a todo el mundo e implantase esa conciencia ciudadana. Pero, ¿no pudo ser más Podemos de lo que ha sido? Con IU embarcándose en un proceso de reflexión, ¿no teme que la izquierda política se diluya?
Estamos en un proceso de transformación que todavía no ha hecho más que empezar. Por una parte estamos viviendo una etapa en la que las viejas formas de representación en España, a través del PP y del PSOE, se han venido abajo. Los resultados electorales son claros en ese sentido. La sociedad quiere otra cosa. Estas dos formaciones han hecho cosas positivas, sin duda; pero han creado un estado de cosas que ya la ciudadanía no desea. Nos levantamos cada día con un nuevo escándalo de corrupción, han provocado la crisis más grande de los últimos cincuenta años, se ha perdido la confianza en las instituciones. Eso se ha acabado. Estamos entrando en una etapa en la que va a haber nuevos operadores y nuevas formas de operar. No creo que ese cambio se vaya a concentrar solo en Podemos, creo que se va a producir más transformaciones a partir de ahora. Podemos ha sido una consecuencia de todo eso que ha ido pasando, ha sido una avanzadilla. Ahí no se van a acabar las cosas: la sociedad está deseando ser protagonista de una manera diferente. No me refiero solo a la sociedad de izquierdas, también a la gente de centro y a la de derechas, que está harta de desayunar cada día con corrupción en sus filas. Creo que hay una necesidad de cambio que es percibida en todos los grupos sociales. Hemos llegado en España a una situación en la que es demasiado evidente que quien manda no son nuestros representantes. Queremos que nuestros representantes sirvan de algo. Lo que está pasando ahora con el juicio del caso Noós tiene mucho que ver con eso. El problema que ha surgido tan acelerado en Cataluña es también una expresión de que demasiadas cosas se están haciendo demasiado mal. Es un error pensar que lo único que ha pasado es que ha nacido un partido nuevo. Seguramente dentro de muy poco Podemos sea algo muy diferente de lo que hoy es.


¿A
qué se refiere? Podemos ya ha cambiado mucho a lo largo de estos meses.
Es que es normal, Podemos es una fuerza que ha nacido de una forma muy rápida y ha tenido que adaptarse a muchas circunstancias cambiantes y a unos ataques impresionantes. Y con unos mimbres muy escasos. Podemos, al igual que cualquier otra formación política, es fruto de sus circunstancias. En la medida en la que las circunstancias vayan a cambiar -tanto como lo harán-, imagino que Podemos también cambiará, so pena de que desaparezca.

SUENA un poco a lo que le ha podido pasar a IU, que ahora se sumerge en ese proceso de reflexión que le mentaba. A la coalición sí se le ha reprochado muchas veces falta de ambición. ¿Es fruto de no haber estado atenta a esas circunstancias?
IU es una fuerza a la que le tengo mucho respeto y simpatía. Lo que le ha pasado es que no ha sabido leer lo que estaba pasando. No ha sabido darse cuenta del cambio que estaba produciéndose en la sociedad y ha dado respuestas equivocadas a los problemas. Ha dado respuesta a los problemas que no se estaban planteando. Eso para una fuerza política es letal, porque ante la sociedad queda como una fuerza inútil. A pesar de todo, IU tiene una larga trayectoria y una militancia muy fuerte, y no creo que vaya a ser un cero a la izquierda. Creo que en España van a pasar muchas cosas y que todos somos muy necesarios. Quien crea que IU va a desaparecer como si fuera un azucarillo creo que se equivoca.

ATENDIENDO a esos cambios de circunstancias, ¿no se corre el riesgo de que esas organizaciones políticas abandonen discursos nítidamente de izquierdas?
Bueno, soy muy poco dado a poner etiquetas. No me ha preocupado ser de un sitio o de otro. Me preocupa tratar de describir de la mejor manera posible cuál es la realidad, cuáles son las causas de los problemas, y qué tipo de soluciones puede haber. Lo que sí puede ocurrir es que las fuerzas políticas se cieguen, se dejen llevar por prejuicios y por una concepción engañosa de la realidad que responda a una autoafirmación.

EN
su libro menciona que a lo largo de la historia se han dado centenares de perturbaciones financieras o crisis capitalistas. Sin embargo, parece que no se aprende del error y el sistema capitalista se fortalece día a día.
Las crisis son algo consustancial a la vida. Es algo natural que ocurran. Lo interesante no es tanto extrañarse porque haya crisis, como estudiar por qué se producen en cada momento y por qué tienen la respuesta que tienen. En nuestro caso, lo que está pasando en nuestra época es que las crisis están cambiando de naturaleza y están multiplicándose en su dimensión financiera. Es impresionante el número de crisis que se han producido desde los 70 hasta la actualidad. Creo recordar que son 146 crisis bancarias, 118 crisis bancarias, y 66 crisis de deuda soberana. En comparación con una situación de 1940 a 1970, en el aspecto financiero no se produjo prácticamente ninguna crisis. ¿Qué quiere decir eso? En términos globales que las crisis son inevitables, porque son parte de la vida. Pero en algunos casos hablamos de crisis financieras por las políticas que las provocan. También estamos comprobando que de las crisis se pueden salir de muchas maneras. Se puede salir con una fuerza creadora o con nuevos bríos, o se puede salir de ellas como está ocurriendo en los últimos años, con un deterioro muy grande del bienestar humano y más desigualdad. Eso tiene que ver con algo que va más allá de la pura cuestión económica, sino con el tipo de instituciones políticas y de representación que tenemos. En nuestros caso más recientes, como estudio en el libro, se está produciendo un fenómeno que parece paradójico: justo cuando la humanidad tiene más medios que nunca para informar, para formar, para educar y para hacer que la democracia sea una realidad, se está produciendo una enajenación social más profunda y una falta de autonomía por parte de los individuos más grave. Eso hace que las mayorías sociales sean cada vez más impotentes a la hora de defender sus propios intereses.

SEÑALA usted en su libro que las dinámicas para generar riqueza pueden provocar tendencias irracionales que se sobrepongan a otras lógicas sociales. ¿Cómo se traduce eso en los grupos que nos gobiernan? ¿Nos manejan esos animal spirits de Keynes, que cita usted en su obra?
Vivimos en una sociedad que es el resultado de todos  esos vectores; de los valores, de los intereses, de los prejuicios y también del poder. Lo que está ocurriendo hoy día es que todo eso se entrelaza de un modo muy favorable a esos grupos reducidos de la población. Como digo en el libro, en Estados Unidos el 1% más rico de la sociedad se queda con más del 99% de la riqueza que se crea cada año. Eso altera cualquier equilibrio elemental de la sociedad. Eso creo que sucede.

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