Carrera vive en la calle José Denis Belgrano, “asediada por discotecas que el Ayuntamiento de Málaga cometió la salvajada de autorizar debajo de los dormitorios de las familias, creando un problema que no existía y mostrando luego nula capacidad para resolverlo”

Carrera está “harto de que los políticos municipales de todo signo nos tomen a los ciudadanos por idiotas, de que ignoren la realidad, nieguen los hechos, los minimicen o intenten justificar esgrimiendo el porcentaje del PIB de determinado sector”

06/07/21. 
Sociedad. En el pleno del Ayuntamiento de Málaga de la semana pasada, Carlos Carrera, vecino del Centro y en representación de la Asociación de Vecinos del Centro Histórico, intervino para denunciar los graves problemas que vienen sufriendo desde hace años provocados por el ocio nocturno. Carrera asegura estar harto “de que me tomen el pelo,...

...de que para exigir mis derechos constitucionales me encierren en una burocracia administrativa”. Es una información de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.

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Carrera explica que “desde hace años el centro se ha convertido en un lugar hostil para miles de ciudadanos donde es imposible dormir, vivir, o trabajar en sectores no relacionados con la hostelería y el turismo”. Su intervención es “un testimonio personal, que viene a raíz de unos hechos que han aparecido en todos lados, unas peleas masivas”, de las que se han hecho eco en medios de comunicación nacionales. Para Carrera todo está “relacionado con la apertura del ocio nocturno, con la fase de desescalada que lo mismo ha sido un poco precitada”.

Los principales problemas que sufren son la “brutal contaminación acústica, ruidos a todas horas, broncas, inseguridad e insalubridad, imposible convivencia con las mal denominadas viviendas turísticas”, según Carrera, una situación que es “una realidad que llevamos viviendo desde antes de la pandemia, esto no es nuevo, la pandemia lo que ha hecho es, primero dejarlo en pausa un tiempo y ahora ha vuelto quizá con más virulencia, y segundo que esos problemas previos tienen el agravante que provocan una serie de situaciones que cuando hay una enfermedad infecciosa en forma de pandemia, pues te lleva a una situación de riesgo”. Así, Carrera está “harto de mariachis, batucadas, tamborradas, músicos ambulantes, acróbatas con música atronadora, ruidosos, despedidas de solteros armados con megáfonos y grupos de flamencos armados con guitarras, a cualquier hora del día o de la noche, ya sea laborable o festivo”.

Sobre los políticos, Carrera también está harto “de que me tomen el pelo, de que para exigir mis derechos constitucionales me encierren en una burocracia administrativa” y de que “nos tomen a los ciudadanos por idiotas, de que ignoren la realidad, nieguen los hechos, los minimicen o intenten justificar esgrimiendo el porcentaje del PIB de determinado sector”. Piensa que las autoridades municipales son “extremadamente permisivas, como ya lo eran antes de la pandemia” con los problemas que genera el ocio nocturno en el centro de la ciudad.

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Carrera, en su intervención, afirma que la calle en la que vive ha sido declarada hasta en 3 ocasiones Zona Acústicamente Saturada (ZAS). Posteriormente intervino Gemma del Corral, concejala del Distrito Centro, que según Carrera, y para su asombro, manifestó que la calle en la que vive era la primera vez que era declarada ZAS. “Yo en mi intervención dije que en 15 años era la tercera vez que la declaraban zona saturada, ahí cometí un error porque en realidad la primera vez fue hace 20 años, no quince”. Pero que ha sido declarada tres veces ZAS no hay duda, “yo esto lo tengo documentado”, asegura.


Para Carrera se trata de “un problema que es crónico y por eso dije que hay alguien que no está haciendo bien su trabajo. El problema se mantiene, no se está actuando sobre el foco del problema, que son las discotecas”.

Intervención integra de Carlos Carrera en el pleno del Ayuntamiento de Málaga

“Nací en el centro, soy vecino del centro, y entre algunos me quieren echar de mi casa, de mi barrio, y como me descuide hasta de mi propia ciudad. Aseguro que ofreceré resistencia.

Vivo en la calle José Denis Belgrano, asediada por discotecas que el Ayuntamiento de Málaga cometió la salvajada de autorizar debajo de los dormitorios de las familias, creando un problema que no existía y mostrando luego nula capacidad para resolverlo.
Mi calle es la tercera vez que ha sido declarada Zona Acústicamente Saturada en los últimos 15 años, sin duda alguien no está haciendo bien su trabajo.

Desde hace años el centro se ha convertido en un lugar hostil para miles de ciudadanos donde es imposible dormir, vivir, o trabajar en sectores no relacionados con la hostelería y el turismo. Brutal contaminación acústica, ruidos a todas horas, broncas, inseguridad e insalubridad, imposible convivencia con las mal denominadas viviendas turísticas, son los problemas principales.

Han convertido el centro en un circo, al que los propios malagueños empiezan a darle la espalda, como pudimos comprobar durante esta pandemia, cuando fueron necesarias hasta campañas de marketing para que la población de otros barrios acudiera al rescate de su centro histórico.

Estoy harto de mariachis, batucadas, tamborradas, músicos ambulantes, acróbatas con música atronadora, ruidosos, despedidas de solteros armados con megáfonos y grupos de flamencos armados con guitarras, a cualquier hora del día o de la noche, ya sea laborable o festivo.

Estoy harto además de que me tomen el pelo, de que para exigir mis derechos constitucionales me encierren en una burocracia administrativa. Estoy harto de que me tengan como una pelota de pingpong bola va bola viene, de Medio Ambiente, a Vía Pública, de Policía Local a Comercio o Distrito Centro. Todos pasándose la pelotita, que soy yo, sin resolver los problemas.

Estoy harto que los políticos municipales de todo signo nos tomen a los ciudadanos por idiotas, de que ignoren la realidad, nieguen los hechos, los minimicen o intenten justificar esgrimiendo el porcentaje del PIB de determinado sector.

Harto de una ley del embudo donde lo ancho es para algunos y lo estrecho para todos los demás.

¿Para cuando la constitución de la mesa de seguimiento del ZAS que ya fue solicitada?

Estoy harto también de que no se apliquen las leyes y normas que ya existen. Harto de que la Policía Local no actúe como debiera.

Creo en un centro para todos, inclusivo, con multiplicidad de usos, acorde con su esencia y naturaleza mediterránea.

Visitantes si, pero no hasta el extremo de que acaben expulsándonos de nuestra propia casa. Hostelería si, pero no hasta el punto de que suponga la extinción de cualquier otra forma de vida, ya sea residencial, comercial o profesional. Alojamientos turísticos también, pero no en nuestros propios hogares obligándonos a una convivencia imposible porque las casas no son hoteles.

Ayer intervine en un programa de televisión nacional denunciando estos hechos, y aunque necesario, fue doloroso y lamentable tener que hablar de nuestra maravillosa ciudad en términos desfavorables. Pero más doloroso y lamentable fue escuchar no hace mucho que debía sacrificar mis derechos para crear espacios seguros para que los que vienen de fuera dinamizaran la economía. ¿Para este turismo cutre de borrachera, broncas y despedidas de soltero tengo que sacrificar mi libertad? ¿Para elevar la cifra de contagios? ¿Para que el Reino Unido nos tenga en color ámbar en su semáforo Covid? ¿Para lastrar la recuperación económica?

Aquí parece que solo el turismo y la hostelería son los que aportan. ¿Es que los demás no aportamos valor a la sociedad? ¿No contribuimos al bien común con nuestro trabajo, nuestros impuestos y nuestro compromiso ciudadano? Confunden algunos valor y precio.

Repueblen el centro con vecinos, hágalo atractivo para todos, también para quienes nos visitan, y devuélvanselo a los malagueños antes de que sea demasiado tarde.

Lamento el tono áspero de mi intervención pero creo que es esta una realidad que deben conocer”.

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