Puede visitarse hasta el 5 de enero, todos los días excepto los lunes, en horario de 9:30 a 17:30 h

02/12/22.
 Opinión. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. Como escribe el dibujante Ángel Idígoras en el folleto de presentación: “Ana Roldán pinta su mundo, y el mundo que pinta es el mundo que nos gusta”. Y precisamente este mundo puede contemplarse ahora en la exposición que, con el título Habitantes, la artista inaugura el próximo domingo 4 de diciembre, a las 12:30 h, en la sala de exposiciones...

...del malagueño Jardín Botánico de La Concepción, una muestra de sus obras que puede visitarse todos los días excepto los lunes de 9:30 a 17:30 h hasta el 5 de enero.


Dice Idígoras de la pintora, una auténtica maestra de la acuarela: “Nos guía en cada cuadro hacia el silencio de la naturaleza, donde sólo escuchamos el susurro del agua, las pisadas cuidadosas de los insectos sobre las hojas, los secretos que se murmuran los gorriones....Los sonidos callados de la acuarela que colorean la vida tranquila.

El río, la mariquita, la orilla, el colibrí o el árbol son los habitantes del mundo de Ana y en cada cuadro quisiéramos quedarnos, como un habitante más de su imaginario.


Sobre el papel
Hay charcos de colores
Llueve acuarela

Ana titula cada cuadro con un haiku, y comprendemos que las obras que muestra en La Concepción son haikus pintados. Como en los breves poemas japoneses, que describen el asombro hacia la naturaleza, sus pinturas nos enseñan la máxima belleza fijándose en lo humilde, porque lo pequeño, mirado de cerca con ojos de artista, encierra un universo. Nada hay más sencillo que el tronco de un álamo o una rosa, ni nada tan sorprendente cuando se nos presentan como si fuera la primera noticia que tuviéramos de su existencia.


Es la magia de la pintura, la de Ana Roldán, que con sus pinceles hace que nos extrañemos de lo cotidiano, nos presta su mirada para que veamos a través de ella y para que nos asombremos de una hoja. Walt Whitman, que también tenía el pelo blanco, ya lo dijo:

Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas...


Pero el ojo no es suficiente, también se pinta con la mano. Es el baile de la mano que guía al pincel el que da el estilo, y el de Ana se distingue casi antes de entrar a la sala de exposiciones. Siempre me gusta imaginar el movimiento de la mano en los trazos, en las pinceladas. He hablado con ella y sé que es sabia, conoce cada secreto que esconde la cajita de pinturas y lo que pide en cada momento el papel, si una textura, si un golpecito seco, si inundar en el agua el pincel y confiar en lo que desee la humedad...

Como música
Tararea el pincel
Y baila el trazo

Bienvenidos al mundo de Ana, bienvenidos a la danza de su mirada.

Disfruten”.