ENTREVISTA al excandidato en las listas a municipales y autonómicas por el PSOE, el abogado penalista Manuel Huertas, tras su marcha del partido

27/12/13. Sociedad. Manuel Huertas concurrió en las listas del PSOE a las últimas elecciones municipales y a las autonómicas. Pero después de “dos años y pico” en el partido se cansó de la organización del mismo, explica en una entrevista en profundidad a
EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. Ahora ha comenzado su militancia en una formación en alza en la provincia: UPyD.

MANUEL Huertas espera trajeado, con un periódico doblado y un café empezado, la primera pregunta de esta revista. Huertas es un abogado especializado en Derecho Penal, tiene un despacho que “afortunadamente funciona bien” y dice, por ello, no necesitar ser un “político profesional”. Era militante del PSOE, partido con el que concurrió en las listas a las municipales y a las autonómicas. Pero su desencanto con la formación socialista fue creciendo hasta el punto de que hace un año decidió dejar de ser militante para ser simpatizante (no paga cuota). Ahora hace una semana que ha solicitado la baja de simpatizante, puesto que, como adelantó EL OBSERVADOR, Huertas se ha marchado a una formación en alza en la provincia: Unión Progreso y Democracia (UPyD).

ANTES de hablar de política, queríamos saber quién es Manuel Huertas.
Soy abogado, especializado en Derecho Penal. Ejerzo desde el 98 por mi cuenta. Tengo 38 años. Nací en el Camino de Antequera, en Málaga. Me he criado aquí, he estudiado secundaria, Bachillerato y la carrera universitaria, siempre en la educación pública. Nunca he mantenido una vida relacionada con la política; aunque sí he tenido inquietudes, eso es cierto. Me he interesado por lo que pasa en mi país, por defender a los más desfavorecidos, por luchar contra los abusos que se perpetran contra las minorías. No tenía ningún antecedente político pero me impliqué en este ámbito como agradecimiento a la política social de Zapatero. Busqué en internet la agrupación socialista que tenía más cerca, y me presenté allí sin conocer a nadie. Poco a poco me fui haciendo un hueco en el partido, con mucho trabajo y mucho movimiento en mi blog y en las redes sociales. Así acabas haciéndote conocido.

¿QUÉ hizo cuando terminó la carrera?
Empecé a trabajar cuando todavía me quedaba una asignatura, Procesal II. Fui a una entrevista de trabajo y me cogieron como pasante. Aprobé la asignatura después. Cuando me vi con capacidad para emprender una aventura en solitario, me lancé y creé mi despacho. Terminé la carrera con 22 años y empecé a ejercer con 23 años. Era abogado a esa edad. Ahora lo pienso y me digo que qué locura, pero salió bien.

¿QUÉ motivación le llevó a abrir su propio despacho?
Yo estudié Bachillerato de Ciencias Puras. Era mi padre quien me insistía en que estudiase Derecho, yo ni me lo planteé. Me lo pensé, lo probé, y me fui enamorando de la carrera a medida que pasaba el tiempo. Y me di cuenta que mi vocación era ejercer la abogacía. Ni opositar ni nada, quería ser autónomo, trabajar, ganar dinero y salir de mi casa. Por ahora me va bien, afortunadamente.

COMENZÓ su trayectoria política en el PSOE la década pasada.
No, no. Me afilié entre 2009 y 2011. He estado en el PSOE dos años y pico, cuando me di cuenta de que la política que se hace en el parlamento afecta a los ciudadanos. Pensé que no podíamos mantenernos al margen de lo que digan los señores diputados en el Congreso. Por eso me afilié, para participar. Además, que lo hice por mis convicciones socialdemócratas y en agradecimiento a la política social de Zapatero, gracias a la cual me sentí ciudadano de primera. El partido, además, respondía a mis ideas y convicciones políticas.

¿ENTRÓ en política agradeciendo al PSOE su labor social?
Sí. La razón fue esa.

¿Y en qué diverge ahora del PSOE?
No me gustó el pacto alcanzado con nocturnidad y alevosía entre el PSOE y el PP para reformar la Constitución y hacer la reforma del techo de déficit. Tampoco me gusta el discurso ambiguo del Partido Socialista de Cataluña (PSC) y otras muchas cosas.

DEJÓ el PSOE hace poco.
Presenté mi solicitud de baja hace prácticamente una semana, cuando salió en los medios. Pero hacía un año que me había apartado del PSOE. Yo me acerqué al partido de una forma vocacional, no buscando un puesto de trabajo ni un sillón, como se ha dicho en Twitter. Yo el silloncito lo tengo en mi despacho. Tengo mi trabajo, no venía buscando eso. Pero sí es cierto que me metí en el PSOE porque quería hacer política, no hacer “cómo que hacía política”. Quería participar en la toma de decisiones del partido que creo que afectaban a los ciudadanos. El PSOE está siendo asfixiado por el aparato. Después de la debacle del 20 de noviembre (elecciones nacionales) hice una entrada en el blog en la que decía que el aparato del partido perdiese poder en pro de las bases. Tras el fracaso en las primarias autonómicas, escribí un artículo hablando de la necesidad de regeneración en el partido. Que el aparato se decantase descaradamente por una de las candidaturas a las primarias como Susana Díaz… Antiguos compañeros del PSOE me llegaron a contar que habían ido a casas de señoras enfermas y señores mayores a pedir el aval para Díaz. Yo no estoy en política para eso. He venido a la política para hacer otra cosa. Luego salta el caso de corrupción de los ERE. Invercaria, UGT… No me sentía cómodo en un partido en el que se está haciendo esto. No tengo necesidad de un sillón ni mi vida depende del partido. Si fuese un político profesional, en el que me juego el pago de la hipoteca del mes que viene si el secretario general me mantiene en mi puesto y no me releva por otro favorito, pues todavía tendría que aguantar, pero si no tengo esa necesidad de vivir de la política, tengo mi nombre y prestigio profesional entre clientes, jueces, fiscales y compañeros, ¿cómo voy a defender públicamente o disimular la corrupción que estamos viendo en el partido? Susana Díaz habla de un nuevo tiempo en política, ¿en qué consiste? Yo lo que he visto es solo autocritica a una política económica de Zapatero que antes se aplaudía. No me parece justo. Creo que Zapatero hizo una muy buena política social, pero que la económica fue arroyada por la crisis.

¿VOTÓ en las primarias?
No.

¿PERO porque no podía o porque no quiso?
Por conciencia. Yo me había apartado del partido y cuando surgió lo de UPyD decidí dejar de ser también simpatizante. Hace un año que no ostento ni un cargo ni colaboro en el grupo municipal del Ayuntamiento, como ya he dicho.

DE haber votado en las primarias, ¿a quien lo habría hecho?
A José Antonio Rodríguez. El alcalde de Jun. La militancia no tuvo la oportunidad de saber cuáles eran las características de su candidatura o de su programa. La nueva secretaria del partido tenía que ser Susana Díaz. Al ver al aparato respaldando una candidatura ya pensé el “que paren, que me bajo”.

¿QUÉ solución tiene esta crisis de crédito del PSOE?
La judicial. Salvando siempre la presunción de inocencia que todo ciudadano posee, todo aquel que sea considerado culpable por un tribunal, que se atenga a las consecuencias. Que el partido tome medidas, que no se incluya en sus listas a personas relacionadas con la corrupción, que el aparato pierda poder en favor de las bases, que luego son los militantes los que reparten globos, bolsas y folletos, no los dirigentes. Los dirigentes son los que se hacen las fotos Yo entiendo que el PSOE es ahora mismo un aparato con un grupo de militantes alrededor. Mientras esa parte siga funcionando como está funcionando, creo que no habrá solución. Y los ciudadanos se dan cuenta, no son tontos. Hablamos de regeneración y las caras son las mismas que las de hace 15 años. Fulanito pasa del Puerto de Málaga a la consejería de tal, el concejal de tal a tal. Yo me metí en el PSOE y trabaje mucho porque soy muy apasionado, y cuando me meto en algo me meto hasta las cejas. Yo adquirí relevancia en el PSOE gracias a mi blog.

LLEGÓ a ir en listas.
Le voy a contar una cosa que poca gente sabe. En  las elecciones autonómicas a mí se me ofreció ir en las listas al Parlamento andaluz. Yo dije que sí, me hacía ilusión representar a Málaga en el Parlamento. Iban acercándose las elecciones e iban saliendo nombres en las listas. Pese a las reiteradas ocasiones que se me había dicho no aparecía el mío. Llamé a la persona encargada del tema y noto que ya me ha cambiado el discurso y me da largas. No soy tonto. No quiero que se me tome por tonto. Vi la jugada. A un día o dos de que se cerrasen los procesos de elección de candidato a las listas, cuando ya muchas agrupaciones habían cerrado sus procesos electorales, me puse a llamar uno a uno a los secretarios generales de las agrupaciones de la provincia para preguntarles si me apoyaban. Cuando las grandes agrupaciones estaban cerrando sus asambleas, conseguí que me apoyase una gran mayoría de asambleas de agrupaciones de pueblos e incluso de la capital. Cuando los resultados llegan a la sede, se dan cuenta de que he recogido un apoyo que no venía del aparato, sino de las bases. A partir de ahí noto que en el PSOE el aparato me empieza a mirar con recelo. “Cuidado, un simpatizante que piensa por sí solo y es capaz de recabar apoyo”. Hubo mucha gente preocupada. Empecé a notar un recelo que creía que no me merecía. Pensé: ¿Estoy en el partido para aguantar y tragar a cambio de un puesto como técnico de la Diputación o delegado de tal en algún momento? Yo no tengo esa necesidad. Estoy echando tiempo, dinero y trabajo al partido a costa de mi familia, mi ocio y mi negocio. Y llega un momento en el que digo que se acabó.

¿POR qué no se adscribió a la corriente crítica de socialistas malagueños?
Porque creo que la crítica debe ser interna. Lo contrario daña la imagen. Decidí dejar el partido. Lo hablé con la persona que más respeto me profesaba y a la que más cariño tenía y sigo teniendo, y con la que más deuda moral creo que tenía: María Gámez. Me pidió que aguantara, que siguiera, y yo le dije que no, que tenía un trabajo y una vida fuera del partido y que para mí la política era algo que yo quería hacer altruistamente. Recuerdo que en una ocasión vino Griñán a Málaga y todas las bases tuvimos que pasarnos mensajes y llamadas para convocarnos al acto. Yo ya entonces me preguntaba que qué sentido tenía que nos jaleáramos a nosotros mismos. ¿Qué necesidad había de autoconvencernos? ¿No sería más lógico que atrajésemos a los ciudadanos? Era caer en la endogamia. El partido tiene que abrirse a la calle. Quizá mi punto de vista, humilde y modesto, sea el equivocado. He participado en dos comités de campaña. En las municipales, dentro de la olla. En las nacionales, dentro de la cocina. ¿Creen que la ciudadanía no se da cuenta de la endogamia? No es tonta: lo que pasa es que está desilusionada y descreída con la política. Por eso no va a votar, porque piensa que todos los partidos son iguales.

¿Y son iguales?
Ahora vivimos un bipartidismo de PP y PSOE que se han convertido en una alternancia a lo Canovas y Sagasta. Hay cosas en común: una retórica de ataque y defensa en un partido y en otro. El acuerdo entre ambos para mantener este sistema que les favorece es de facto. ¿Por qué no se reforma la Ley electoral para que un voto de Equo, por poner un ejemplo, valga lo mismo que un voto del PP o un voto de UPyD valga lo mismo que uno del PSOE? Hay alternativas ilusionantes, pero con la Ley electoral es difícil.

DICE que los ciudadanos son conscientes de la endogamia de los partidos. ¿Cree que la militancia socialista también lo es?
Hay militancia pro aparato y militancia no anti aparato, sino que piensa por sí misma. La pro aparato puede pensar por sí misma, por supuesto. Yo, de hecho, en un principio, hasta que vi como funcionaba todo, consideraba que tenía que haber una organización. ¿Que si la militancia es consciente? Sí. Lo que me extraña es que no se revele. En el fondo, unas primarias limpias justas cambian las cosas. UPyD hace primarias sin avales. Cualquier militante puede presentarse sin necesidad de avales. En los seis años que tiene UPyD se han vivido cientos de procesos electorales internos, lo que demuestra que es un partido abierto a la sociedad y a la militancia. Esa fue una de las razones que me hizo simpatizar cada vez más con los postulados de UPyD.

ADEMÁS de hablar con María Gámez, ¿recibió algún comentario de otros militantes sobre su marcha del PSOE?
Lo cierto es que tengo que agradecer un gesto a Manuel Castro, antiguo delegado de Cultura, que lamentó mi marcha del PSOE. Todo está en Twitter. Muchos socialistas han lamentado mi marcha. Hay quien dice que se va alguien indispensable. No estoy de acuerdo, nadie es indispensable y el PSOE seguirá adelante perfectamente sin mí y sin mucha otra gente. Otros han criticado a UPyD. Lo que sí me ha dolido es que ex compañeros me han criticado sin poner mi nombre, sin mención, hablando de silloncitos. Ya lo he dicho: no necesito silloncitos. Tengo seis muy buenos en mi despacho para mí y para los que trabajan para mí. Hubo otro comentario que decía que había quien se hacía socialista de un día para otro. Recibí el carnet del PSOE de un día para otro, pero socialdemócrata he sido (y sigo siendo) desde siempre.

LE han llamado chaquetero en las redes sociales.
La chaqueta se pone y se quita. Si no te sientes cómodo con una, o se te queda pequeña, se cambia de chaqueta. Si no, ya huele. Y aunque me cambie de chaqueta yo sigo siendo el mismo. Soy socialdemócrata. Nunca seré de centro ni nunca seré de derechas. Muchas críticas han antepuesto las siglas a las ideas. Se ha llegado a decir que UPyD es la marca blanca de PP. Léete el manifiesto fundacional de UPyD. Léete la resolución del segundo congreso del partido. Se define como progresista laico. A favor del aborto y en contra de la brutal reforma de Gallardón, como ha manifestado Rosa Díez. Es un partido que solicita y exige el fin del aforamiento a 10.000 personas. Un partido que se declara federalista pero simétrico. Todos iguales. ¿Eso es ser de izquierdas o ser de derechas? UPyD para mí representa la tercera España. Estoy cansado de que en prácticamente 2014 sigamos con las dos Españas, la roja y la azul. Creo que hay gente que en lugar de una España de conflicto y confrontación quiere una España de encuentro donde quepamos todos. Uno de los lemas de UPyD es “lo que nos une”. Nos unen varias cosas: queremos el progreso, la transparencia, la regeneración de los partidos, la democracia en estas estructuras. Pregúntaselo a cualquiera. Yo creo que la gente quiere que se elimine el aforamiento a 10.000 personas en este país, que respondan estos cargos institucionales y políticos ante el juez como todos los españoles. Creo que todos queremos que se supriman dietas innecesarias e injustificadas. No creo que nadie quiera asistir al espectáculo de un político declarando ante el juez desde su despacho y por escrito. Todo eso hay que cambiarlo. La Constitución, por ejemplo, define el Estado como aconfesional. UPyD quiere que sea laico, suprimir influencias de la religión en decisiones públicas, romper la relación entre Iglesia y Estado respetando las creencias de cada uno. ¿Eso es de derechas? ¿Quién pacta luego con el PP poner un techo de deuda en la Constitución? Que IU y PSOE pacten en Andalucía es de izquierdas. ¿Que IU pacte con el PP en Extremadura para que no gobierne el PSOE qué es?

¿QUÉ respuesta da usted?
Yo diría que es de no tener coherencia. A UPyD siempre se le pregunta si es de izquierdas o es de derechas. El partido no quiere definirse. No seré yo, que he llegado el último, quien lo defina. Pero sí te digo que yo soy de izquierdas y me siento muy cómodo con los postulados de la formación. Por ahora no se me ha puesto ninguna tacha. Y quienes me sigan en Twitter verán que no he cambiado ni un ápice. Entiendo que en UPyD cabe gente crítica del PP y del PSOE, y gente no desencantada, porque los desencantados van a su casa y no votan, sino gente ilusionada. Ilusionada porque a pesar del desengaño con uno de los grandes partidos siguen creyendo en la política. UPyD es uno de los partidos que más tabúes ha roto sin recurrir al populismo. Respeta las particularidades de los pueblos pero con simetría. Tú puedes tener dos lenguas por ser catalán, pero no tener dos bocas, no tienes por qué comer el doble que yo que soy andaluz. Yo no soy nacionalista, estoy en contra de la independencia catalana porque yo siendo de izquierdas no entiendo una izquierda nacionalista. La izquierda es internacionalista y solidaria con todos los pueblos, desde el Sahara hasta Soria, con Cuba y con Extremadura. De hecho, la internacional socialista empieza cantando eso de “arriba los parias de la Tierra”. ¡De la Tierra! Estoy muy disgustado con la indefinición del PSOE respecto al PSC. Un partido de izquierdas que mantiene las siglas O de obrero y E de español tenga como partido hermano al PSC, que defiende la secesión… Si eres E, eres E, si eres C, eres C, pero mantén el mismo discurso para todo el país. La izquierda es para mí internacionalista: no soy nacionalista español.

¿CÓMO resumiría su trayectoria en el PSOE?
No sé si sonará pretencioso. Hay una cita que me gusta mucho de Stanislaw Jerzy Lec que dice: “Muchos que quisieron traer luz, fueron colgados de un faro”. Ese es un buen resumen, o simplemente la frase “paren, que me bajo: yo no vine para esto, no quiero hacer como que hago política, quiero hacer política”.

¿QUÉ se lleva del PSOE?
Me llevo momentos buenos, amigos que espero conservar, momentos que han sido duros y los hemos compartido entre personas que han hecho una gran labor, he visto cómo funciona una campaña por dentro, cómo funciona un comité de campaña y he aprendido mucho. El balance fue positivo hasta que dejó de serlo y por eso me fui.

¿CÓMO le han acogido sus nuevos compañeros de partido?
Bastante bien. Voy a evitar por todos los medios cualquier tipo de familias políticas. La situación es bastante buena, aun no conozco a toda la militancia. He hablado con Marcos Paz (agrupación local de UPyD), un tío estupendo. Javier Galán, otro tipo muy eficiente. Me han llamado muchos antiguos militantes de UPyD para felicitarme.

¿YA está trabajando con su nuevo partido?
Aun estoy aterrizando. Este sábado ya iba a recoger firmas para la reforma de la Ley electoral, pero curiosamente coincide con que vuelo para Oslo porque paso el fin de año en Noruega. En cuanto vuelva me pondré manos a la obra: cuando me embarco en algo lo hago hasta las orejas.

¿CUÁL es el objetivo del partido a medio y largo plazo?
El crecimiento de UPyD está siendo exponencial y evidente. Es un crecimiento considerable. Creo que su objetivo es ser llave de gobierno en las próximas municipales. Lo que le falta es darse a conocer a la ciudadanía malagueña y que Málaga conozca bien qué defiende el partido. Una vez en el Ayuntamiento, garantizar la conciliación de las mujeres construyendo guarderías en centros públicos y comerciales, etc. Creo que UPyD será la gran sorpresa. O no tanto, porque el crecimiento es evidente y considerable.

¿TIENE divergencias con UPyD?
Entiendo que el planteamiento de un partido no es un dogma. Ni un creyente puede estar de acuerdo al 100% con la Biblia. Hay cosas con las que puedo estar más o menos de acuerdo en el partido. Creo que es necesario que se castigue duramente a los terroristas de ETA y que no se les pague con favores judiciales, pero entiendo que hay que actualizar ese discurso. Y quizá vender mejor unas muy buenas ideas.

¿CREE que en su nuevo partido hay lugar a la autocrítica?
No lo sé, hay de todo. Es que es un partido muy plural. Habrá militantes abiertos a la autocrítica y militantes que no.

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