El primer presidente de la Junta de Andalucía presenta en el Ateneo de Málaga a las 20:30 h. ‘La muerte de García Caparrós en la transición política’, editado por EL OBSERVADOR

 05/06/07 MÁLAGA. La figura clave de la autonomía andaluza, el abogado laboralista que consiguió que el entonces centralista PSOE apostara por la autonomía plena en la región y se convirtió en el primer presidente democrático de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, visita hoy Málaga para presentar en el Ateneo (20:30 horas, calle Compañía 2) el libro ‘La muerte de García Caparrós en la transición política’ escrito por Rosa Burgos, editado por la revista EL OBSERVADOR

El primer presidente de la Junta de Andalucía presenta en el Ateneo de Málaga a las 20:30 h. ‘La muerte de García Caparrós en la transición política’, editado por EL OBSERVADOR

 05/06/07 MÁLAGA. La figura clave de la autonomía andaluza, el abogado laboralista que consiguió que el entonces centralista PSOE apostara por la autonomía plena en la región y se convirtió en el primer presidente democrático de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, visita hoy Málaga para presentar en el Ateneo (20:30 horas, calle Compañía 2) el libro ‘La muerte de García Caparrós en la transición política’ escrito por Rosa Burgos, editado por la revista EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com y prologado por él mismo. Escuredo deja claro en
esta entrevista que aquel periodo no fue tan pacífico y ejemplar como a veces se presenta, sino al contrario, un tiempo convulso “con entierros un día tras otro”. Tampoco se muerde la lengua al hablar del papel del Gobierno de la UCD en el asesinato de García Caparrós, un hecho que define como “una dramática excepción en un mar de voluntades pacíficas por la autonomía”.

EN el prólogo habla de que la transición no fue tal y como se presenta a veces, un periodo pacífico en el que primó el acuerdo y el diálogo…
La transición fue muy dura. Estoy en contra de los que defienden la transición como un periodo idílico de la vida política española, porque se identifica el consenso constitucional con todo un periodo que fue de los más convulsos, más radicales y más preocupantes. Yo recuerdo la matanza de Atocha, en Madrid, cómo había grupos de pistoleros radicales de la extrema derecha que salían simplemente a matar y a provocar. Por otra parte ETA estaba asesinando por decenas en aquellos momentos. Era un periodo convulso y sin embargo aparece como un momento idílico. Fue muy complicado y bajo cuerda y bajo la apariencia de que todo era fruto del acuerdo y el consenso, se estaban produciendo movimientos muy radicalizados y complicados; muchas veces me sonrojo cuando oigo todo esto. Porque la gente ha perdido la memoria, llega un momento en que el discurso político suplanta a la realidad. Eso pasó con la transición. Lo de García Caparrós es un poco la expresión de esto que estoy diciendo. Hasta dentro de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado había elementos radicales que buscaban la confrontación, una reacción contra la democracia, y por otra parte había también elementos civiles de la extrema derecha que también estaban en lo mismo. Eso era así, y luego los etarras matando por otro lado…eso era la transición en términos reales. Los entierros un día tras otro y bueno… yo tengo muchas cosas que contar… alguna diré en la presentación del libro.

¿FUE García Caparrós el mártir necesario para la autonomía andaluza?
Creo que no. Desgraciadamente son unos hechos fatídicos que hay que adscribir a en un momento político  muy determinado. Yo creo sinceramente que lo que verdaderamente hizo que la autonomía andaluza fuera posible fue la presencia masiva de la gente en la calle. No era un patrimonio de la izquierda, es que se tiró la gente a la calle más allá de sus convicciones políticas y credos religiosos… bueno, es que recuerdo el abrazo de los obispos en Córdoba recibiéndome como si yo fuera… una unión que abarcó a instituciones como la iglesia, la sociedad civil en su conjunto, asociaciones, corporaciones, un espectáculo que se manifestaba en todos los balcones de Andalucía con la bandera. Recuerdo ir a mi pueblo -Estepa- y en el convento de las Clarisas las monjas me decían que iban a votar por Andalucía. Esto no se ha visto nunca más. Un fenómeno que tiene muchas razones y causas pero que puso en marcha una movilización interclasista y por encima de convicciones partidarias, se hizo imparable. Qué duda cabe que la muerte de García Caparrós se convirtió en un icono, un elemento dramático pero que no fue la tónica sino la excepción. Esta muerte, este asesinato, fue la excepción en un mar de voluntades pacíficas por la autonomía andaluza.

HAY quien dice que se debe considerar a Caparrós como una víctima del terrorismo…
En aquellos momentos había elementos terroristas, qué duda cabe, ¿pero lo mató un terrorista? Es muy difícil saber lo que tenía en la cabeza el asesino de Caparrós. Pero lo que sí que sabemos es que no fue un tiro al aire, lo que sí sabemos es que el ambiente se había calentado previamente ¿víctima del terrorismo? Yo no tendría una respuesta. Claro que aquel fue, se puede considerar, un acto terrorista puesto que se intentó introducir el terror en una manifestación pacífica. Ahora bien, intentar justificarlo jurídicamente y que encaje, bueno pues no tengo una respuesta, pero tampoco me opondría.

¿HUBO un pacto de silencio de las altas esferas del Gobierno de la UCD para tapar este caso?
Se miró para otro lado, yo estoy convencido, se miró para otro lado. No se quiso desde el primer momento coger el rábano por las hojas porque en este tipo de cosas las primeras veinticuatro horas son determinantes y hubo testigos. No es que nadie supiera lo que había ocurrido, es que hubo gente que vio de dónde se disparaba y quiénes disparaban. Creo que se hizo muy mal todo el tema de la investigación policial por una parte y por otra parte la Comisión Parlamentaria, que pasó sin pena ni gloria Y de algún modo, algunos queriendo y otros sin querer, al final la casa sin barrer. Miraron para otro lado.

¿CUÁNDO Y CÓMO se entero de la muerte de García Caparrós?
Yo estaba en Sevilla, donde también habíamos tenido una manifestación masiva. En los días previos había habido declaraciones amenazantes por parte de los grupos de extrema derecha  cercanos a Fuerza Nueva sobre la bandera de España, ¡como si nosotros tuviéramos problemas con la bandera española! Recuerdo que salimos con la bandera andaluza y la bandera española y a la altura de la que entonces era Avenida de José Antonio hubo un altercado entre la gente de Fuerza Nueva, que tenía allí su sede, y los manifestantes. Un rifirrafe bastante grande. Nosotros estábamos en el balcón del ayuntamiento haciendo nuestro mitin y al mismo tiempo estaba la bronca liada en la calle. De algún modo hubo en todas las manifestaciones provocaciones de grupos ultras y amenazas del tipo “esta gente se va a enterar…” Supe lo de García Caparrós la tarde de ese mismo 4 de
diciembre. Alguien me lo dijo, seguramente Enrique García, que era el jefe del gabinete de prensa en esos tiempos. Inicialmente me dijeron que había habido varios muertos, luego ya dijeron que había un muerto y varios heridos. Hasta el día siguiente por la mañana no se confirmó que había un muerto, que se llamaba García Caparrós y que era un trabajador afiliado a Comisiones Obreras.

¿PUDIERON llegar a más las provocaciones de la extrema derecha y las actuaciones policiales?
La verdad es que la Policía tenía de algún modo orden de no intervenir. Preveían que hubiera un servicio de orden de los propios manifestantes y que la Policía fuera lo menos visible posible. Nosotros lo considerábamos en principio como algo positivo porque ‘los grises’ tenían en esa época fama de represores de manifestaciones. Lo que ocurre es que cuando se produjeron los incidentes de Sevilla, por ejemplo, aparecieron tarde y pocos. Y el bochinche pudo llegar a más. Es decir, si no pasó a más, por suerte para los millones de andaluces que se tiraban a la calle, fue porque la gente iba pacíficamente a manifestarse en un día que era festivo. No era una manifestación contra el Gobierno, contra la autoridad, no, no, no, era una manifestación a favor de Andalucía, en defensa de los intereses de la autonomía andaluza. Por eso no pasó nada más. Porque si se hubiera organizado una respuesta violenta por los grupos de extrema izquierda a esas provocaciones de la extrema derecha pues se habría liado. Pero no, acudieron familias enteras, abuelos, padres, niños… todavía guardo fotos de aquello, algunas aéreas impresionantes.

¿LAS más grandes manifestaciones en la historia de Andalucía?
Sin duda.